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Así afectó el accidente nuclear de Chernóbil a los y las supervivientes y a su descendencia
Se cumplen 35 años del fatídico incidente en la central nuclear de Chernóbil, cuyas consecuencias reales han sido muy difíciles de estimar. Dos estudios publicados en la revista Science analizan los efectos genéticos de la radiación en las personas que sobrevivieron y en su descendencia
Por Agencia SINC @
27 de abril, 2021
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Verónica Fuentes

El 26 de abril de 1986 el reactor número 4 de la central de Chernóbil (Ucrania) explotó durante un ensayo de seguridad. Este accidente, el más grave de la historia nuclear junto al ocurrido en Fukushima (Japón), causó alrededor de unas 30 víctimas directas y más de tres décadas de fallecimientos causados por las secuelas radiactivas de la catástrofe.

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A pesar de los años pasados, todavía quedan muchas dudas sobre cómo afectó el incidente a las personas que sobrevivieron y sus hijos o hijas. Hasta la fecha, se han realizado varios estudios que examinan los riesgos genéticos en la descendencia, pero los resultados no han sido concluyentes.

Ahora, dos estudios publicados en la revista Science analizan el efecto de la radiación ionizante, un potencial carcinógeno, en estas generaciones que vivieron un acontecimiento que conmocionó al mundo y cambió para siempre una región. Los resultados se consiguieron gracias a la secuenciación del genoma completo de las muestras analizadas.

“Las cuestiones científicas sobre los efectos de la radiación en la salud humana se han investigado desde los desastres atómicos de Hiroshima y Nagasaki, y se han vuelto a plantear con Chernóbil y con el accidente nuclear que siguió al tsunami de Fukushima (Japón)”, explica a SINC Stephen J. Chanock, director de la División de Epidemiología y Genética del Instituto Nacional del Cáncer de EE UU.

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Su equipo lidera el primero de los artículos sobre si la exposición a la radiación provoca cambios genéticos que pueden transmitirse de padres a hijos, como han sugerido algunos trabajos en animales. La buena noticia es que no se encontraron pruebas de ello, es decir, los niños y niñas cuyos progenitores habían estado expuestos a la radiación en 1986 no presentaban un exceso de mutaciones en la línea germinal.

“Se trata de una de las primeras investigaciones que evalúa las alteraciones de las tasas de mutación en humanos en respuesta a una catástrofe provocada por el hombre, como la exposición accidental a la radiación”, afirman los autores.

Especialistas compararon los genomas de los hijos en busca del aumento de un tipo particular de cambios genéticos heredados, conocidos como mutaciones de novo. Se trata de variaciones genéticas que surgen al azar en los gametos (espermatozoides y óvulos) de una persona y que pueden transmitirse a su descendencia, pero que no se observan en los progenitores.

Para ello, analizaron los genomas de 130 infantes y sus 105 madres o padres en las que uno o ambos habían experimentado radiación gonadal relacionada con Chernóbil y en las que los niños fueron concebidos tras el incidente (todos nacieron entre 46 semanas y 15 años después, entre 1987 y 2002).

“Nuestro estudio no apoya un efecto transgeneracional de la radiación ionizante en el ADN de la línea germinal en los seres humanos. La incidencia era comparable a la registrada en la población general”, declaran. En consecuencia, sugieren que dicha exposición “tuvo un impacto mínimo, si es que lo tuvo, en la salud de la generación posterior”.

“Estos resultados son muy tranquilizadores para las personas que vivían en Fukushima en el momento del accidente en 2011”, sostiene a SINC Chanock. “Las dosis de radiación en Japón fueron inferiores a las registradas en Chernóbil”.

Aumento del cáncer de tiroides 

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La ciudad sufrió los efectos directos del accidente nuclear del 26 de abril de 1986, y sus habitantes tuvieron que ser evacuados para protegerlos de la enorme radiación / Foto: Pixabay

Una de las causas de la exposición prolongada a las radiaciones ionizantes en los supervivientes del accidente de Chernóbil fue la lluvia radioactiva, la acumulación de partículas radiactivas transportadas por el aire que se depositan en la tierra durante y después de una explosión nuclear.

Estas pueden ser inhaladas directamente y alcanzar los pulmones, pero también llegar al mar y al suelo a través de la lluvia, por lo que puede contaminar cultivos y pastos, fauna marina y agua. Se sabe que este fenómeno está detrás del aumento del riesgo de cáncer en la zona, en particular del carcinoma papilar de tiroides, uno de los efectos adversos más importantes observados tras el suceso.

 

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*Foto de portada: La ciudad de Prípiat fue fundada en 1970 para convertirse en el hogar de los trabajadores de la central nuclear de Chernóbil y de sus familias / Foto: Pixabay 

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