Monster Hunter, o la obra maestra del 2020
Por Héctor Jesús Cristino Lucas @
25 de marzo, 2021
Comparte

Si acabas de entrar a esta nota con la única intención de comprobar que este pseudo crítico, en esta pseudo columna de cine, en este pseudo fin del mundo, está proclamando a la última adaptación de videojuegos Capcom, Monster Hunter, como la mejor película del 2020 y no precisamente de forma sarcástica, pues bueno… ¿qué te digo? La verdad es que sí lo estoy haciendo. SÍ LO ESTOY HACIENDO, JODER.

Ya basta de esa bonita costumbre de vomitarle a producciones que nacieron para ser vomitadas, de destruir películas concebidas para ser destruidas. Nadie quiere que confirmes que la Coca-Cola en exceso causa diabetes; que los cigarros te provocan cáncer; o que los que acusan a Pepe Le Pew de fomentar el acoso son unos tontos. ¡Nadie quiere que repitas lo evidente!

Así como, de una vez te digo, te comento y te informo, que nadie en la faz de la Tierra, con dos malditos dedos de frente, puede ser tan tremendamente estúpido como para esperar que una película adaptada de videojuegos —ya desde el vamos esto debería ser una advertencia a kilómetros de distancia— dirigida por nada menos que Paul W. S. Anderson —¡EXACTO, PAUL FUCKING W. S. ANDERSON!— puede ser mínimamente “buena” como para ser nominada a los Oscar. ¿O en qué mundo es que viven?

Nadie sueña con ser un crítico reconocido por amar las bazofias de Hollywood. Todos quieren ser amados por idolatrar a Hitchcock o Truffaut.  Pues bueno, es momento de sacar a relucir los gustos culposos. Y sí, Paul FUCKING W. S. Anderson es uno de ellos. ¿Qué quieren que les diga? Hay que decir la verdad. El mundo se está acabando… y las películas para ver en el cine también.

Tengo un gusto particular con este Anderson. También con el otro Anderson que hizo Boogie Nights (1997) y esa linda película en la que había lluvia de ranas. Pero es que Paul —con el W. S. en medio— Anderson es otro puto nivel. 

Aunque usualmente es recordado por ser uno de los peores directores a la hora de adaptar videojuegos a la pantalla grande —a decir verdad, uno de los peores directores de la historia en general—, como la pintoresca adaptación de Mortal Kombat (1995) que ocasionó pesadillas a todos los espectadores en los 90 o la escabrosa Resident Evil (2002) que más de uno sigue machacándole la queja de que nada en ella se parece al material original… en cambio, yo le tengo en una estima de lo más increíble. 

Fotograma de Monster Hunter / Foto: Sony Pictures Entertainment

También puedes leer: Resident Evil: The Final Chapter, ¿el final de una saga?

Quiero decir. Me la sudan estas películas. Las veo una y otra vez y me parecen divertidísimas. Son todo un encanto —es más, creo que iré a ver la primera de Resident Evil cuando termine esta crítica—, pero jamás han sido mis referentes principales a la hora de hablar de este director. ¡Por supuesto que no!

Yo siempre diré que Paul W. S. Anderson es un genio porque hizo aquella fascinante película de ciencia ficción junto a Sam Neill y Laurence Fishburne: Event Horizon (1997) —nada menos que la mejor película de horror cósmico de la historia, solamente superada por la obra maestra de Alien (1979)— sobre una nave espacial capaz de viajar al mismísimo infierno. Con escenas de orgías descarnadas. Cascadas de sangre al estilo The Shining (1980) o transmutaciones de cuerpos como en Hellraiser (1987).

Oh por Dios, esta es una película que debe verse antes de morir. 

¿O qué me dicen de aquella insuperable secuela de Blade Runner (1982) que realizó en 1998, antecediendo abismalmente al propio Denis Villeneuve con todo y su Blade Runner 2049 (2017)? ¿O es que acaso ni siquiera sabían que Paul W. S. Anderson ya había filmado la secuela de aquella fascinante cinta de Ridley Scott?

Pues este pseudo crítico barato que te recomienda cosas como Monster Hunter —jugándose el prestigio— te lo informa ahora y para siempre. Su incomprendida Soldier (1998), aquella película sobre sociedades futuristas que raptan niños para convertirlos poco a poco en soldados o máquinas para matar, con la actuación de nada menos que Kurt Russell, es una suerte de “secuela espiritual” pese a que muchos, incluyendo Harrison Ford o Ridley Scott no la hayan aceptado nunca como parte del mismo universo. 

Pero es que hay motivos insuperables para creerlo.  Como haber mostrado un “Spinner” —o automóvil volador— en medio de la escenografía o enseñarte “registro de lugares” en las computadoras que son mencionados en el diálogo final de la primera cinta, sea “la Puerta de Tannhäuser o el Hombro de Orión”. Además de que, por si esto aún no te convence, el escritor es nada menos que el mismísimo David Webb Peoples, guionista de la primera Blade Runner (1982) y que, a palabras salidas de su boca, siempre consideró esta película como parte del mismo universo.  

¡Juas, juas! Paul W. S. Anderson es una eminencia que debería ser recordado por ciertas películas que pesan más que sus propias cagadas. Y Monster Hunter, queridos padawans —por favor, no vayan a matarme si ya saben cómo soy—, definitivamente es una de ellas.

Olvidaos por un momento que esta película es una adaptación de un videojuego. A nadie debería importarle, sorprenderle o fastidiarle porque este hombre no conoce la palabra “fidelidad”. Y ni siquiera está en sus intereses complacer a un montón de nerds lloriquetas porque sería una enorme pérdida de tiempo. Así como sería una enorme pérdida de tiempo realizar una crítica basada en qué tan buena adaptación del videojuego termina siendo esta película.

Que las bestias Diablos esto; que el Rathalos aquello; o el simpático Felyne cocinero. ¡Me da igual! Lo único que quería era que me dieran lo que su nombre decía. Y efectivamente, ¡hay por lo menos dos grandes verdades en ese título!

Monster Hunter, del mismo estudio responsable de la franquicia Resident Evil —eso ya debería decirte algo— nos llevará de la mano junto a la teniente Artemis —que no podría ser otra más que la mismísima Milla Jovovich, la esposa del Paul, haciendo dinerito fácil desde tiempos inmemoriales— a un mundo desconocido; en otra dimensión, repleto de monstruos, dragones e insectos gigantes a los que tendrán que cazar y enfrentarse si se pretende sobrevivir. 

Miren, yo no sé ustedes, pero ya con esta premisa, que es completamente fácil de digerir, que va al punto y que no pretende regodearse en la complejidad efectista de su argumento para “aparentar ser profunda e intelectual” funciona para mí más que la propia Tenet (2020), aquella película que iba a salvar el cine… ¡sí cómo no! ¿Qué me van a venir a contar? 

Fotograma de Monster Hunter / Foto: Sony Pictures Entertainment

Cada escena de acción, cada coreografía de peleas, cada diseño de las criaturas, cada escena de apreciación de Milla Jovovich —en resumen, todo esto es la película— resulta una verdadera y hasta extraña delicia. Es como una maldita Big Mac. Es decir, ¡viejo, no vas a McDonald’s esperando un corte de carne Sirloin! Vas degustar la belleza de los triglicéridos que habita en la mejor franquicia de comida rápida por excelencia. La mejor basura al alcance de tus papilas gustativas.

Y Monster Hunter —hasta que la épica Godzilla vs Kong venga y le arrebate este título— es la belleza del cine comercial de estos últimos años.

Es lo mejor de la acción; con lo mejor de una protagonista del género; con las mejores conveniencias de guion; con el mejor entretenimiento CGI que puedas tener en el cine para pasar un rato de puta madre en un mundo tan apocalíptico como el nuestro. Solo ve, siéntate y disfruta de este viaje. Estás frente a la obra maestra del 2020. La obra que entiende a su público

¿Además, alguna vez se imaginaron ver al actor tailandés; reconocidísimo coreógrafo de artes marciales, Phanom Yeerum, mejor conocido como Tony Jaa —así es, el protagonista de la entrañable trilogía Ong-Bak que recomiendo encarecidamente ver a todos mis lectores como mandato divido— compartiendo pantalla no solo con Milla sino con nuestro paisano Diego Boneta? ¡Ostias tío y luego me dicen que soy un pseudo crítico por amar una película “tan mala” como esta! ¡Pero si es que lo tiene todo! ¡TODO!

Tanto Tony Jaa es aprovechado al máximo con estupendas coreografías que dejarán atónico a cualquier amante de Luis Buñuel —uno queda hasta hipnotizado luego de verlo pelear vs Milla— hasta Diego Boneta cumple a la perfección su rol de latinoamericano novato queriendo entrar a las grandes ligas con papeles cortos cuyos personajes mueren al principio de la película. 

De hecho, mi hermano y yo estábamos contando los minutos que iba a tener en pantalla antes de muriera a manos de alguna mortífera criatura. Y fueron 23 minutos con 52 segundos exactos. Aunque tardó mucho más que en Terminator: Dark Fate (2019), eh. Eso ya es algo.  

Monster Hunter, o la obra maestra del 2020

Fotograma de Monster Hunter / Foto: Sony Pictures Entertainment

No obstante, lo mejor de Monster Hunter, si es que lo anterior no ha sido suficiente, es su jodida ambientación. Y no. No lo digo por la excelente fotografía o los interesantes paisajes filmados en Sudáfrica sino por la sensación que te produce esta película. Es particularmente nostálgica; particularmente reciclable. Como si entraras a ver una película en los 90 o principios de los dos miles cuando no había pandemia o el internet no se había vuelto en un sucio lugar de enjuiciamiento público a costa de la moral de unos cuantos.

Dirán lo que quieran de Paul W. S. Anderson —que hace horribles blockbusters sin desarrollo alguno o que sus adaptaciones no son fieles— pero este tío sigue conservando la chispa, pasen las generaciones que pasen. Con efectos más asombrosos y revolucionarios, claro, pero con la misma esencia retro-basura ultra espectacular que cuando se estrenaba Event Horizon (1997) o Resident Evil (2002) en sus respectivos tiempos. Qué extraña pero hermosa sensación te produce. De nostálgica satisfacción que te llena lo suficiente.   

¿Algo más que agregar? ¡Ron fucking Perlman —nada menos que le primer gran Hellboy de la historia— y su entrañable “felyne” —un gatito antropomorfo— cocinero! No tienen mucho tiempo en pantalla, pero son personajes que se te quedan en la mente para toda la vida, tanto por lo divertido como también por lo absurdo. Sobre todo, con esa entrada de Ron moviendo sus espadas para ahuyentar una estampida de dinosaurios o lo que sea que hayan sido esas cosas.

¡Woow! Yo podría ver esta película infinidad de veces sin cansarme. Una aventura llena de emoción, misterio y ciencia ficción con fantasía retorcida. Es Milla Jovovich haciendo del mismo personaje femenino empoderado de siempre, PERO QUE FUNCIONA Y NO SE SIENTE FORZADO (ya solo con eso es superior a todo lo que nos han querido vender últimamente). Y es Diego Boneta durando más de diez minutos en pantalla. Maldita sea… ¡Es Monster Hunter, la obra maestra del 2020!

Sinopsis:

“La teniente Artemis y su fiel equipo son destinados al nuevo mundo, un lugar difícil de predecir. Allí, Artemis tratará de sobrevivir a enormes enemigos con poderes letales e imparables. Desesperada, Artemis se unirá a un superviviente que sabe cómo tiene que luchar ante tantas hostilidades.”

Comparte
Héctor Jesús Cristino Lucas
Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com