Lado B
La contraofensiva antiderechos de una “Cuenca facha” en Ecuador
Las mujeres feministas en ciudad de Cuenca, Ecuador, enfrentan amenazas y a un movimiento conservador que promueve un discurso de odio muestra adhesión al fascismo
Por Pie de Página @
23 de marzo, 2021
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Gabriela Ruiz Agila

La noche del 6 de marzo, previo a las jornadas de conmemoración del Día Internacional de la Mujer, el puente ¡Vivas nos queremos! fue vandalizado con el graffiti: «putas feministas». Se pintarrajearon los nombres de las víctimas de feminicidio escritos sobre los muros y fue destruida la placa conmemorativa en memoria de madres, hermanas, hijas, amigas que murieron resultado de la violencia machista. Los atacantes colocaron un afiche con la foto de la activista Liz Zhingri, ofreciendo una recompensa. Firmaron: «Cuenca facha», muestra de adhesión al fascismo. ¿Quiénes evocan regímenes totalitarios? Supremacía, limpieza social, racismo… ¿Ya se superaron?

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Como se había planeado, las colectivas de mujeres marcharon el 8 de marzo y pusieron énfasis en la toma simbólica del puente. La noche anterior, lo habitaron en vigilia. Y por la mañana lo atravesaron con tambores, la música de sus consignas y llevando ropa color violeta. Así lo registró el Cabildo por las mujeres en Cuenca, organización que impulsó la ordenanza municipal sobre violencia de género y el cambio del nombre del puente. Apenas son algunos metros los que tiene el puente sobre el río Tomebamba, pero se sienten como atravesar en multitud, la historia total del rezago colonialista y patriarcal al grito de ¡Adelante warmikunas!

El Informe de resultados del monitoreo del estado de servicios de salud sexual y salud reproductiva durante la emergencia sanitaria por COVID-19 en Ecuador hecho por Surkuna muestra que varios de los programas destinados para la garantía de los derechos de las niñas, adolescentes, mujeres, y población LGBTI+ vieron recortados sus presupuestos. La crisis del Sistema Nacional de Salud ecuatoriano se agudizó cuando el Presupuesto del Ministerio de Salud Pública (MSP) se redujo un 5.32% en el año 2020 con respecto a 2019 mientras que las Fuerzas Armadas recibieron un incremento de 87 a 119 millones de dólares en el gobierno de Lenin Moreno. Aumentó la mortalidad materna en un 33.64% en 2020, decreció la atención por aborto médico en 68.79% y el accseo a métodos anticonceptivos. El embarazo adolescente se incrementó a 486 casos, y 190 de ellos son de niñas entre 10 a 14 años. El registro de denuncias por delitos sexuales descendió un 44.46% en la Fiscalía General del Estado. La Defensoría del Pueblo exhortaba a la Presidencia y a la Función Judicial a detener la “ola de feminicidios”, la otra “pandemia” que es la  primera causa de muerte de mujeres y niñas entre 14 y 44 años en la región.

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En 2014, el Código Orgánico Integral Penal (COIP) ecuatoriano fue reformado y tipificó el feminicidio como un delito. El artículo 141 señala: “La persona que, como resultado de relaciones de poder manifestadas en cualquier tipo de violencia, dé muerte a una mujer por el hecho de serlo o por su condición de género”. Las penas van de 22 a 26 años de prisión. Para 2018, se aprobó la Ley para prevenir y erradicar la violencia contra las Mujeres; sin embargo, la legislación resulta insuficiente. Según datos de la Alianza mapeo, en Ecuador, una mujer es asesinada cada 72 horas, dato que persiste desde hace siete años.

En una serie de acciones, el puente Mariano Moreno, hoy puente Vivas Nos Queremos, se ha rayado y vuelto a pintar. Separa a la ciudad antigua y moderna, incluso simbólicamente frente al grave problema que constituye el feminicidio. Ese #8M, las mujeres de Cuenca volvieron a pintar ese puente de blanco y violeta. Le colocaron moños cruzados en señal de luto. De nuevo, escribieron los nombres de las víctimas. ¿Necedad desafiante? Las mujeres siguen reclamando derechos que se suponen consagrados en las leyes vigentes. Están aquí para recordar y declarar que “Cuenca es Feminista, Cuenca no es Facista”.

«Se busca»

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Foto: cortesía de La Voz de Tomebamba

«Dicen que me buscan» narró Liz Zhingri de 25 años, miembro de la colectiva Femininjas. El cartel impreso con la leyenda «se busca» ofrece una recompensa en efectivo de $0.05 centavos por «La india femibolche radical». Comunicadora social por la Universidad de Cuenca. Cursa Estudios de la Cultura en la Universidad Andina Simón Bolívar. En reacción al veto presidencial al Código Orgánico de Salud (COS) que garantizaba derechos fundamentales para la salud reproductiva y sexual de las mujeres, en febrero de 2021, Liz Zhingri escribió: “Ser buena mujer es un mandato del patriarcado blanco y capitalista que, en pleno S XXI, tiene por objetivo dominarnos en cuerpo, mente y espíritu. La desobediencia hacia ese mandato se traduce, sin exagerar, en una sentencia de muerte o en el mejor de los casos, en una condena dolorosa”. El cartel de recompensa vuelve a esa amenaza real para la activista. “Hay un movimiento conservador que promueve un discurso de odio y nos estigmatiza constantemente” y se convierte en una nueva alerta.

La presencia del movimiento feminista no es nuevo en Cuenca. Se articula al movimiento nacional, regional e internacional de derechos humanos. Para enfrentar la muestra de legitimación de violencia contra las feministas, las distintas colectivas se pronunciaron en apoyo y solidaridad a Liz Zhingri bajo un sola consigna: «Si tocan a una, respondemos todas». A nivel local, algunos nombres de esas colectivas son: Nina WarmiWillkakuna, organizaciones como el Cabildo por las Mujeres o Fundación Sendas, y en la prensa independiente, La AndariegaCamaleón y Sin Etiquetas 96.1. A nivel nacional “acuerparon” en abrazo organizaciones como SurkunaLas Comadres y Guayaqueer. Las Femininjas llenaron de carteles con las fotos de otras feministas en colores con la leyenda “Se busca”. Se colocaron sobre los balaustres del puente el 12 de marzo y permanecieron.

No es la primera vez que Liz o sus compañeras reciben amenazas por su militancia. Las acusan de promover la ideología de género, la homosexualidad y el aborto. Las reacciones a sus opiniones políticas en redes sociales la cuestionan: «¿Tú quién eres? ¿Quién te dio permiso para hablar?». Esa toma de voz pública se considera una afrenta, explica Liz Zhingri para quien la causa es su activismo feminista y el hecho de ser una mujer indígena en Cuenca, una «ciudad de castas”. ¿Cuáles son los efectos del ataque?

«Hay una resistencia a creer en que “eso” es la Ciudad también. Hay que creerlo y hay que denunciarlo. Hay que hacer un pacto social para detener el racismo, una política de Estado» expresó consternada, Liz Zhingri quien acudió el 6 de marzo a la Fiscalía para solicitar medidas cautelares. Llegó a Flagrancia y de ese lugar, la enviaron a la Unidad de Violencia de Género pero «no había nadie que reciba la denuncia». El 8 de marzo, regresó a la Fiscalía para interponer la denuncia por delito de odio, acompañada por Kusca estudio jurídico. Sin imputado no podían darr medidas cautelares, le explicaron. ¿Debió investigar la Fiscalía por oficio? ¿Quién defiende a las defensoras y defensores de derechos humanos?

Ese mismo 6 de marzo, el Cabildo por las Mujeres daba condolencias públicas. El feminicidio de María Vele de 64 años, activista del Frente de Mujeres Artesanas (FOMA), las unió para expresar su indignación y exigir justicia. María Vele era artesana y tenía su taller en el mercado Diez de Agosto. Reportada desde el 20 de febrero como desaparecida, María Vele fue hallada sin vida el jueves 4 de marzo, amarrada a un árbol y con una notaLa policía recibió una llamada de un hombre que encontró el cadáver y fue el mismo que denunció la desaparición. Las puñaladas, la asfixia, la violencia sexual en contra de la mujeres ¿qué mensaje trae latente la crueldad de estos feminicidios?

113 puñaladas

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101 lazos fueron colocados en los balustres del puente con los nombres de las mujeres víctimas de feminicidio en el Puente Vivas Nos Queremos, Cuenca, 25 de noviembre 2020/ Foto: Rafael Idrovo Espinoza | Pie de Página

Cuenca celebraba sus fiestas de independencia el 3 de noviembre de 2020, al mismo tiempo que un feriado silencioso por la pandemia, servía de escabroso telón de seis feminicidios: Maribel, en Cuenca; Katherine, en Ambato; Yomira, en Babahoyo; Casilda, en Esmeraldas, Marilyn, y Cristina en Quito. Desde el 1 de enero hasta el 16 de noviembre de 2020, en Ecuador se cometieron 101 muertes violentas de mujeres por razones de género, incluidos 5 transfeminicidios, informó  Fundación Aldea.

Maribel P., trabajadora sexual y madre, murió en manos de Byron G. con 113 puñaladas; Katherine L. de 28 años, recibió 24 puñaladas por la espalda, siendo Gabriel Chica, sospechoso y expareja; el cadáver de Yomira Chiquito Gil de 24 años y madre de un niño de cinco años, se encontró embalada dentro de una bolsa negra, con señales de estrangulamiento, desaparecida ocho días antes, apareció muerta en la casa de un amigo en Babahoyo; Casilda de 59 años fue atacada con un destornillador por Efrén P. que llamó al ECU 911 y confesó su crimen; Marilyn de 25 años, reportada como desaparecida, murió también apuñalada por su novio Carlos Roberto O. A; y a Cristina Rodríguez de 32 años, una mujer trans, a quien su madre la encontró muerta con cuatro puñaladas. El presunto femicida es su conviviente,voluntario en una fundación y en las Iglesias de La Merced y La Basílica en el centro histórico de Quito.

Este fue el contexto que motivó el aparecimiento de una nueva pinta en los balaustres del puente Mariano Moreno, la mañana del viernes 6 de noviembre de 2020. En letras negras se leía: «¿Quieren que dejemos de manchar sus muros? Fácil: Dejen de matarnos». A partir de ese momento, un debate se suscitó en la sociedad cuencana que osciló entre la integridad del puente patrimonial y la legitimidad de la denuncia.

En el 66% de los casos, los feminicidas fueron parejas o exparejas; 8% son los propios padres o padrastros. El perfil de las víctimas mostró que el promedio de edad es de 25 a 39 años; 53 de las víctimas eran madres; 30 de ellas denunciaron antes violencia; 14 fueron reportadas como desaparecidas;11 sufrieron abuso sexual; 5 tenían una boleta de auxilio. El Taller Comunicación Mujer presentó el estudio denominado Rostros de la Diversidad, publicado en  enero de 2021, concluye que el 74.5 % de los hechos violentos contra las mujeres que pertenecen a la población LGBTI se da por su orientación sexual.

Durante el día se desarrollaron dos plantones convocados por las colectivas feministas; el primero a las once de la mañana en los exteriores de la Fiscalía; y el segundo, a las cuatro de la tarde. El concejal Christian Zamora pidió al Consejo de Seguridad Ciudadana (CSC) «identificar a vándalos o proceder a detenerles en flagrancia a través del sistema de monitoreo». Para el 7 de noviembre, el puente lucía blanco, sin evidencias del graffiti. Sin embargo, los restos de la vigilia de la noche anterior persistían con flores y pancartas. Y las mujeres desobedecieron con otra increpación: «Ahora devuelvan a las muertas».

Vandalizado y reapropiado, ¿como el cuerpo de las mujeres?

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Develación de la placa “en memoria a las mujeres cuyas vidas fueron truncadas por la violencia femicida…”, Puente Vivas Nos Queremos, Cuenca, 25 de noviembre 2020/ Foto: Rafael Idrovo Espinoza | Pie de Página

El puente ha sido una y otra vez grafiteado con denuncias de violencia de género y en cada ocasión “regenerado” por las autoridades. El 28 de septiembre del 2020, el Día de la Acción Global por un Aborto Libre, se hicieron otros graffitis que decían: «Seguimos Abortando Seguimos Acompañando», «Nuestros cuerpos nuestra decision», «cuando te embaraces, decide si abortas o no». Las pintas rojas y negras, fueron borradas por el servicio de limpia municipal, con pintura blanca.

El puente Mariano Moreno divide Cuenca en la ciudad antigua y la ciudad moderna. La colocación de la placa conmemorativa se dio como resultado del proceso impulsado por el Cabildo de Mujeres de Cuenca. La placa conmemorativa que fue destruida expresaba: «La ciudad de Cuenca en memoria de las mujeres cuyas vidas fueron truncadas por la violencia femicida. Les honramos con el compromiso de trabajar por una ciudad libre de todas las violencias, respetuosas de los derechos humanos. ¡Vivas las queremos!».

El 25 de noviembre de 2020, Día Mundial para la Eliminación de la Violencia hacia las Mujeres, tuvo lugar en el puente, una curiosa disputa simbólica y por tanto, política. Las feministas rebautizaron el puente con la consigna ¡Vivas nos queremos! y volvieron a pintar el puente de violeta, color que representa a las luchas feministas en plural. Cuando el alcalde de Cuenca, Pedro Palacios, llegó al sitio a develar la placa conmemorativa, declaró: “Debo confesarles que este color me gusta, vamos a analizar si lo dejamos así si la Comisión de Áreas Históricas lo avala”. 

101 lazos violetas se colocaron en los balaustres del puente con los nombres de las víctimas de feminicidio reportadas por la Alianza Mapeo y Registro de los Feminicidios en Ecuador desde el 1 de enero hasta el 16 de noviembre 2020. En medio de la ceremonia de develación de la placa, la activista Carmen Ortiz, representante del Cabildo de las Mujeres, reclamó públicamente al alcalde por negarles el permiso para eventos contra la violencia en el Parque de la Madre y el Parque Calderón. Estudiantes universitarias y otras organizaciones defensoras de derechos humanos hacían presencia.

Una gran manta bordada por las mujeres fue colocada en las escalinatas contiguas al puente, icono del imaginario urbano con acceso al Centro Histórico, avenidas de alto tránsito y cercano al parque de La Madre. Llegó un camión de limpieza que se estacionó frente a las escalinatas. Obstruía no solo la visibilidad de la manta sino a las mujeres reunidas allí. El conductor del camión respondió a los reclamos: “Si para ustedes mismo es”.

Rompen la placa del Puente Vivas Nos Queremos como rompen nuestros cuerpos, como rompen nuestras vidas. A la Cuenca facha no le interesa preservar nuestra memoria y arremete con violencia. Ésto también es una amenaza contra las activistas, y a días del 8M” expresó Liz Zhingri al referirse al ataque. El Consejo de Seguridad Ciudadana reaccionó a la destrucción de la placa conmemorativa: “…nos sumaremos con un nuevo sistema de vídeo vigilancia a los dos ya existentes en la zona, que son administrados y monitoreados por el ECU 911, institución que ya se encuentra procesando su contenido para apoyar en la identificación de los causantes del daño al espacio público y atentado a la Buena Convivencia.”

El escudo de la ciudad de Cuenca reza: “Primero Dios y después vos”. 2021 es el año en el que el Papa Francisco autorizó que las mujeres puedan leer la Palabra de Dios, ayudar en el altar durante las misas y distribuir la comunión.

¡Dejen de matarnos!

Cuenca capital de la provincia del Azuay, es uno de los centros administrativos, económicos y culturales del Ecuador. Presenta un índice de violencia de género por encima de la media nacional. Seis de cada 10 mujeres han sufrido violencia. En Azuay, 8 de cada 10 mujeres han sufrido algún tipo de violencia a lo largo de su vida, el índice más alto a nivel nacional según la Encuesta Nacional sobre relaciones familiares y violencia de género (INEC, 2019).

Los datos muestran que las mujeres separadas (90%) y divorciadas (88%) son quienes viven un mayor índice de violencias en Azuay, el 5% de mujeres han sido violentadas sexualmente por otras personas que no hayan sido su pareja o ex pareja, las mujeres dedican aproximadamente tres veces más tiempo que los hombres a las tareas domésticas.

En entrevista, María Isabel Cordero, subdirectora técnica de Fundación Sendas reflexiona sobre las violencia simbólica y cotidiana presente en la ciudad. Cordero tiene más de 20 años de activismo como feminista y en defensa de los derechos de las mujeres. Considera que la ciudad cuenta con normativa, presupuesto y políticas públicas para combatir la violencia de género. Sin embargo, la existencia de un movimiento feminista fuerte que sensibiliza, incide en las posibilidades de las mujeres para poner la denuncia.

 

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*Foto de portada: Rafael Idrovo Espinoza | Pie de Página

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