Migrantes en espera de asilo, los olvidados de Estados Unidos y México
Migrantes que pidieron asilo en EU y han sido obligados a permanecer en la frontera se mantienen a la expectativa de su resolución que ahora pasa a manos de un nuevo gobierno
Por La Verdad de Juárez @
21 de enero, 2021
Comparte
Rocío Gallegos

Cada vez que se alarga el trámite de su petición de asilo en Estados Unidos (EEUU), Yaneth Blanco Valdez siente que se le esfuma la posibilidad de vivir del otro lado de la frontera. Su situación migratoria la mantiene en Ciudad Juárez desde hace casi un año y siete meses, en el olvido de los gobiernos de dos países.

“Estoy como en el limbo, no sé si me quedo aquí o me voy para allá” dice Yanet, quien el 23 de junio de 2019 fue retornada por el gobierno de Donald Trump a Ciudad Juárez, junto con su hermana Claudia, con quien huyó de Cuba para solicitar asilo en Estados Unidos.

Salió de su país por la situación económica y política, dice. Acompañada de su hermana llegó esta frontera en 23 días; ambas cruzaron a Estados Unidos por el Río Bravo el 14 de junio, se entregaron a los agentes de la Patrulla Fronteriza y nueve días después fueron regresadas a territorio mexicano.

Sus casos son dos de los más de los 70 mil migrantes que fueron trasladados desde Estados Unidos a la frontera norte de México, bajo el Protocolo de Protección a Migrantes (MPP, por sus siglas en inglés), conocido también como Quédate en México, programa que comenzó a operar el 29 de enero de 2019 y que obliga a los solicitantes de asilo a esperar en suelo mexicano mientras sus casos son atendidos en cortes de migración.

También puedes leer: La llegada de Biden no es garantía de nada para migrantes

Yanet aún espera la resolución de la Corte de inmigración. La situación de su hermana Claudia es distinta, a ella le negaron el asilo y se quedó en el limbo en territorio mexicano, donde no cuenta con residencia legal.

Solo ocho días estuvieron en territorio estadounidense, en celdas de centros de detención para inmigrantes. Cuatro días en El Paso y otros cuatro en Fort Hancock, Texas. “Ahí nos metieron al MPP y nos enviaron para México”, cuenta desde su casa en una vecindad deteriorada en Juárez, ciudad que pasó de ser una ruta de migrantes a una sala de espera de Estados Unidos.

La incertidumbre que le desata su situación no se desvanece con el arribo del demócrata Joe Biden a la Casa Blanca, menciona. Aunque confiesa que con el cambio en el gobierno recuperó un poco la esperanza que aún tiene de cruzar la frontera para permanecer de manera legal en EEUU, porque el nuevo presidente ofreció cambios migratorios.

“No tengo 100 por ciento de seguridad de que voy a cruzar, pero del 10 por ciento de esperanza contra el 90 que tenía de que se me negara con (Donald) Trump, ya por lo menos ahora tengo un 50 por ciento de esperanza” afirma Yaneth, de 35 años, sin saber cuánto más debe esperar aún en México.

Su tercera audiencia en la Corte de inmigración en El Paso se aplazó dos veces por el cierre de la frontera debido al COVID y su próxima cita está programada hasta el 8 de marzo de este año, bajo un nuevo gobierno.

Biden advirtió a mediados de diciembre que tardará meses para establecer su propio plan de asilo y desmantelar el de la Administración de Trump.

Mientras eso ocurre los migrantes extranjeros que aún esperan su asilo en Ciudad Juárez, en su mayoría cubanos y centroamericanos, viven condenados a permanecer en condiciones de extrema precariedad en albergues o departamentos, casas o cuartos que rentan de manera compartida, en muchos casos, sin la posibilidad de contar con servicio médico y ante condiciones de inseguridad.

“Tenemos una situación poco complicada con los migrantes, estas personas no han podido seguir sus Cortes en Estados Unidos, por la pandemia están cerradas. Entonces, esas personas están esperando en México seguir su proceso y muchas esperando empezar su proceso. Hay mucha incertidumbre” dice Luz Adriana Torres Serrano, consultora del Comité Internacional de Rescate (IRC), organización que ofrece ayuda a migrantes en la frontera mexicana.

Por su experiencia Torres Serrano asegura que los migrantes están vulnerables, han ser víctimas de delitos, y el clima invernal es una situación problemática, desata enfermedades respiratorias, lo que complica su salud en medio de una pandemia.

Esas condiciones de precariedad y abandono de los solicitantes de asilo en Estados Unidos son documentadas en el informe de investigación “En la boca del lobo. Contexto de riesgo y violaciones a derechos humanos de personas sujetas al Programa Quédate en México”.

El documento fue elaborado por las organizaciones Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho (FJEDD); Asylum Access México, el Instituto para las Mujeres en la Migración (IMUMI) y la Oficina en Washington para América Latina (WOLA, por sus siglas en inglés).

Las organizaciones encontraron en más de un año de investigación que los solicitantes de asilo enfrentan abusos no solo por parte de autoridades, también por bandas de delincuencia organizada, debido a que son enviados a ciudades que el Departamento de Estado incluye en su lista de más peligrosas para los ciudadanos estadounidenses, y a donde recomienda no visitar.

Mencionan, además, varias irregularidades legales detectadas en la forma como se implementó la estrategia, como el hecho de que se anunció por el Gobierno de México como una “medida humanitaria”. Sin embargo, no ha garantizado a los retornados el acceso a servicios de salud, educación, alimentación, empleo o seguridad.

En su investigación, las organizaciones documentaron que desde 2019 y hasta mayo de 2020 más de mil integrantes del programa MPP fueron víctimas de secuestro, extorsión, tortura, asesinato y abuso sexual.

“Al aceptar la implementación del Programa Quédate en México, el gobierno mexicano se hizo cómplice de las políticas de crueldad desplegadas por la administración de Donald Trump”, se menciona en el informe, donde se reporta que las primeras personas retornadas ingresaron por Tijuana el 29 de enero; en marzo de 2019, se iniciaron a las ciudades de Mexicali y Ciudad Juárez. Posteriormente, se incorporaron Matamoros y Nuevo Laredo en Tamaulipas, Piedras Negras en Coahuila y, desde inicios de 2020, Nogales, Sonora.

‘No podemos parar, necesitamos avanzar’

migrantes

Las hermanas Claudia y Yaneth/ Foto: Alicia Fernández | La Verdad

La inseguridad y la precariedad son condiciones que Yaneth ha sorteado durante su travesía y su estancia en Ciudad Juárez, donde ha logrado sobrevivir con ayuda que ofrecen grupos promigrantes o religiosos, con trabajos en bares, restaurantes y desde mayo del 2020 con su labor en el hotel filtro, estancia donde se recibe a los retornados de Estados Unidos. Ahí ejercer su profesión de médica, en la atención de migrantes con COVID-19.

Ella es egresada de la Universidad de Ciencias Médicas ubicada en la provincia de Camagüey.

“Decidí salir de Cuba por la situación política y económica, que se está poniendo bastante complicada”, narra mientras realiza la limpieza de la casa donde reside temporalmente. “Tenía un dinerito y vi que allá no me iba alcanzar para nada, decidí dejar el país”.

Decidió iniciar su travesía hacia Estados Unidos donde vive su papá, dice. Junto con su hermana viajó a Nicaragua, porque ahí los cubanos tienen visa libre, es decir, pueden viajar sin demostrar a su gobierno que van a regresar con la compra de pasajes de regreso.

“Ahí contactamos un coyote que nos cobró 5 mil dólares por traernos hasta acá, pasamos ríos, ya sabe, de todo lo que se pasa en el camino, huyendo de la policía, venimos por el pacífico en lancha, el día que hubo un terremoto en El Salvador casi se tira la lancha en zona de tiburones. Una trayectoria bastante difícil” cuenta.

Cruzaron México de manera ilegal. Llegaron a Ciudad Juárez, donde las convencieron de no anotarse en la lista de espera para cruzar por el puente internacional. Pagaron mil dólares más para pasar por el Río Bravo. Les pidieron entregarse a los agentes de migración de EEUU.

“Nos hicieron decir toda una historia, de que nos asaltaron… para que un contacto que supuestamente tenían allá supiera que éramos enviados de ellos. ¡Mentira! Nadie tiene contacto de aquí allá”, expresa al tiempo que eleva su voz para mostrar su molestia.

Les dijeron las verían del otro lado de la frontera en tres o cuatro días. Con ese argumento los traficantes las desposaron de sus pertenencias, solo les dejaron los pasaportes, dice.

“Todas emocionadas nos creímos la historia, y como nos había salido todo bien con el coyote que veníamos, nos confiamos”, cuenta. “Todo era mentira”.

 

Continuar leyendo en La Verdad

*Foto de portada: Yaneth Blanco, médica cirujana cubana, se prepara un café en la cocina del lugar de renta que habita al lado de su hermana en Ciudad Juárez, en donde aguarda en espera de su próxima cita para solicitar asilo político en Estados Unidos/ Foto: Alicia Fernández | La Verdad

Comparte
La Verdad de Juárez