La quema del panzón para despedir a Santo Miguelito
Santo Miguelito, el personaje del artista Miguel Pérez, llegó a su fin con el evento “La quema del Panzón” en el Cerro del Zapotecas. Miguel explica cómo fue el proceso de reconocerse y cómo es que decidió culminarlo este 31 de octubre
Por Ray Ricardez @
05 de noviembre, 2020
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Desde el Cerro del Zapotecas, con un espectáculo de luces y pirotecnia, se llevó a cabo «La quema del Panzón: El altar de Santo Miguelito Pérez», la noche del sábado 31 de octubre. La performance representó el adiós del artista Miguel Pérez Ramos a su alter ego: Santo Miguelito, un personaje artístico con más de una década de trayectoria. 

A manera de sacrificio simbólico, utilizando herramientas como la danza y vestimentas exóticas, sonidos ambientales, música de diferentes géneros, personajes cambiantes y una instalación cuetera que se alumbró paulatinamente, Miguel culminó una faceta artística que señaló por años las cargas sociales, estereotipos y construcciones en relación a la estilización del cuerpo y el rechazo a las personas que no cumplen con los cánones de belleza occidental. 

“Con este festival cierro el trabajo en torno a este personaje, al cuerpo que Santo Miguelito tomó para hacer este proceso de investigación y experiencia en la tierra”, cuenta Miguel en entrevista para LADO B.

La identidad de Santo Miguelito: gordura y feminidad

Los modelos de cuerpo estandarizados que apelan a la delgadez y a la piel blanca llamaron la atención de Miguel desde sus años como estudiante de Artes Plásticas. Su complexión gorda le permitió al artista, desde el señalamiento y rechazo a su figura por parte de la sociedad, visualizar cómo es que la gente segrega a quienes no cumplen con los rasgos físicos o complexión “adecuados”. 

El artista, en respuesta, se puso como reto personal posicionar visualmente al cuerpo gordo en la sociedad desde su trabajo, y denunciar los estereotipos en torno a este. Así, en 2008, nace Santo Miguelito, durante la presentación “Santo Corazón de Miguelito, que tu brazo ilumine mi camino”, en la Luz de la Nevera (un espacio donde estudiantes de la Universidad de las Américas Puebla pueden presentar sus proyectos artísticos). 

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Posteriormente, Miguel agregó al personaje algunos aspectos asociados a lo femenino, inspirados en las ocasiones en que lo confundieron con una mujer mayor, debido a su complexión y cabello largo. Así, el artista creó un ser con varias cualidades físicas rechazadas desde un mundo machista: la gordura y la feminidad. 

Al crecer con un padre de carácter fuerte y machista, Miguel se crio con ideas como que el hombre no cocina o no hace manualidades; su personaje es una antítesis de esto. En consecuencia, las técnicas que utilizaba Santo Miguelito en sus obras son las rechazadas por la norma del machito: el bordado y las manualidades. “La técnica no es exclusiva de un género”, asegura. 

Santo Miguelito

Foto: Ray Ricárdez

En cuanto a las performance, Miguel Pérez confiesa ser quien pensó los actos, pero fue Santo Miguelito quien los interpretó; siempre existió una dualidad entre él y el personaje, lo que los llevó a hacerse más visuales.  Miguelito se llegó a presentar con poca ropa en la vía pública o con moldes de su cuerpo aludiendo a las figuras blancas y delgadas en las religiones e historia del arte. 

Así pues, por un lado, existía Miguel como persona habitando el mundo de los estereotipos y, por el otro, Santo Miguelito rechazándolos y reinventándolos. 

Años después, en 2018, Miguel bajó de peso, pasando de los 140 a 75 kilos. El artista sintió una ausencia debido a que su piel estirada mantenía la esencia de Santo Miguelito; esto lo hizo reflexionar sobre la presencia de su personaje a pesar del cambio en su cuerpo, obligándolo a plantear una despedida digna para él, regresando a su peso anterior. 

“Sé que [el cuerpo] que estoy cargando  es mío, no una cosa desconocida, como la primera vez”, pensó en aquellos momentos, refiriéndose a que el autoconocimiento y aceptación habían llegado a él

Para Miguel, Santo Miguelito le ayudó a enfrentarse a esta sociedad y a generar una catarsis personal frente a un público con construcciones machistas.

La quema del panzón

El evento, en palabras de Miguel, fue una transformación del cuerpo, en sentido figurado, para despedir a su personaje. Este contó con la participación del taller de pirotecnia Estrellita del Sur para la colocación del show cuetero, y con las actuaciones de los artistas Samuel Segura y Jordan Rangel.  

La “quema” toma su nombre por la festividad de “La quema del Panzón” de la Iglesia de Santa María Xixitla en San Pedro Cholula, celebrada a principios de septiembre encima de la Pirámide de Cholula, conmemorando el cambio de su mayordomía. Para su performance, Miguel se inspiró en el panzón que se quema en dicha celebración: una piñata del mayordomo –quien administra económicamente la iglesia– en turno. 

La idea inicia con el sacrificio (despedida) del personaje y de su corporalidad gorda. Miguel define la quema como un festival que toma elementos de un aquelarre junto con una petición que mezcla aspectos del arte y aspectos religiosos, mismos que retoma de su formación católica en la infancia, haciendo un ritual a la Tonantzin Remedios, pero no como virgen, sino como diosa, agradeciendo y pidiendo por el futuro de sus proyectos.

Santo Miguelito

Foto: Ray Ricárdez

Miguel describe la quema en cuatro actos protagonizados por los alter egos y cuerpos de Santo Miguelito. El primero habló de la muerte, enfrentándose consigo mismo al espejo; el segundo sobre la fortuna, desde la figura de la diosa Oshun (religion yoruba), pidiendo favores para el futuro; el tercero de la fertilidad y el amor, reconociendo y amando la corporalidad en el ritual; y el último fue la coronación desde la feminidad.

La construcción de la instalación cuetera en la que se realizó el show estaba conformada por dos torres a los lados y figuras de corazones, flores y mazorcas de maíz, que posteriormente se encendieron con pirotecnia. Al centro, se encontraba la imagen principal: la Virgen de los Remedios, quien prendió sus luces pirotécnicas al final de la presentación para dar paso a los fuegos artificiales.

Al principio observamos a un Santo Miguelito desolado, acostado al centro de la escena, lamentándose por las heridas que cargaba por el señalamiento hacia su cuerpo. Después, al prenderse dos partes de la instalación, iniciaron dos facetas de jovialidad en las que, al ritmo de cumbias y luces, los personajes danzaron para, al final, dar lugar a la fiesta en la que Santo Miguelito se despidió, agradeciendo con ron y mixiote a sus invitados. 

No se quemó ninguna figura como tal, la referencia de la quema fue hacia el fuego desprendido por la instalación cuetera y a los fuegos pirotécnicos. La vestimenta, por otro lado, estuvo basada en diferentes culturas y gustos personales de Miguel, influenciados por las danzas polinesias y elementos prehispánicos, principalmente. 

El mensaje de despedida

Santo Miguelito

Foto: Ray Ricárdez

El mensaje que deja Santo Miguelito en esta tierra es que todo está conectado, de acuerdo con Miguel, refiriéndose a que, a pesar de las diferencias físicas, siempre habrá similitudes entre todos nosotros.

El nuevo reto para Miguel es definir cómo será su nuevo cuerpo. El artista cuenta que piensa someterse a una operación para extirpar la piel de Santo Miguelito (su piel actual), guardar una parte, e ingerir la otra ya cocinada como chicharrón, en un performance. Además, piensa encuadernar la experiencia del “cuerpo gordo” en este mundo a través de un libro con todas las memorias de Santo Miguelito; acervo fotográfico y textos. 

El cuerpo nuevo será el de Miguel Valentino, antítesis de Santo Miguelito, explica el artista, que es quien, en teoría, se comerá la piel de su pasado.

 

*Foto de portada: Ray Ricárdez

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Ray Ricardez