Lado B
Enviado el 19/11/2020 Les cuento lo que viene siendo la chingadera
Por Lado B @ladobemx
19 de noviembre, 2020
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Ahora que estamos juntas…

Para Chely, a 7 años de tu feminicidio impune 

Queridas todas, gracias a las que leen, a las que me escriben y a quienes me dejan mensajitos en FB o en Twt, gracias a las recomiendan este boletín y a quienes me sugieren temas, me orientan, o me dejan contar sus historias acá.

Pronto, espero la próxima semana, les voy a anunciar las fechas de unas conversaciones que tendremos en LADO B sobre varios temas, feminismo no faltará, obviamenta.

Dicho lo anterior, cambio mi mood porque nomás de pensar en el tema que este jueves nos ocupa me caliento, y no de la forma chida.

Resulta que hace unos días la organización Impunidad Cero dio a conocer un estudio en el que revisa las cifras de homicidio doloso y feminicidio, justamente para tener una idea de los niveles de impunidad que hay respecto de estos delitos, en cada estado del país.

Y hay un dato sobre el que publicamos el lunes que quiero retomar ahora para contarles, más a detalle, lo que viene siendo la chingadera.

Resulta que de todas las muertes violentas que ocurren en Puebla sólo la mitad es clasificada como feminicidio, un poco menos, el 47.2% para ser exacta. La otra mitad queda como homicidio doloso. Ahora bien, ¿cuál es el problema?, se preguntarán. El problema, queridas, es esta insistencia sistemática del Estado de negar las muertes de mujeres a causa del machismo, que es a grandes rasgos la diferencia entre uno y otro delito.

Dicen que fue George Steiner quien dijo: “lo que no se nombra, no existe”. De modo que si las autoridades se empeñan en no reconocer los feminicidios, entonces la sociedad asume que el problema no es taaaan grave y se perpetúa la idea de que sólo son dos o tres locos que a veces matan mujeres, cuando en realidad lo que hay son hijos sanos del patriarcado -esos vecinos que dan los buenos días y se acomiden con las bolsas de mandado; esos jóvenes deportistas y estudiantes destacados en su comunidad; esos empleados del mes, tímidos y serios con los que nos topamos en los pasillos de la oficina- matando a sus parejas, sus ex novias, o la compañera que nunca quiso salir con ellos, con la misma impunidad con la que lo hacen los bravucones, machitos y violentos de la colonia que le pegan a su esposa delante de cualquiera, porque saben que hay un sistema cómplice de su lado.   

Además, las recomendaciones de instrumentos internacionales e incluso de la Suprema Corte de Justicia de la Nación establecen que la muerte violenta de una mujer debe investigarse como feminicidio, hasta que las pruebas que arroje la investigación lo descarten. 

Y no estoy contando nada nuevo, la Fiscalía General del Estado lo sabe, ¡tiene un protocolo!, pero evidentemente no se usa. Dice la siempre sabia Natalí Hernández que los ministeriales lo rechazan por mero machismo, porque antes podíamos aducir falta de capacitación pero lo cierto es que a lo largo de estos últimos años la han recibido.

Lo que pasa, una vez más, es que no hay voluntad política, les duele en su más profundo machismo reconocer el problema y asumir el costo social, a ningún gobernador, a ningún fiscal le ha interesado reconocer el problema, hacer un diagnóstico real, diseñar política pública de prevención, y garantizar justicia. 

Es muy jodido amigas, porque creo que jamás llegaremos a ese punto. O al menos mi optimismo no me da pa’ tanto.

Dice Marcela Lagarde que “la violencia de género es parte medular de la opresión de las mujeres” y que  “sin violencia –en tanto poder de dominio- no sería posible mantener a las mujeres en un piso de desarrollo inferior al de los hombres, ni habría brechas de género entre unas y otros, los hombres no someterían a las mujeres, ni monopolizarían poderes públicos y privados, sexuales, económicos, sociales, políticos, jurídicos y culturales, como lo hacen. Sin la violencia de género contra las mujeres los hombres no accederían a condiciones relativamente mejores de vida, no tendrían a las mujeres, como soporte de su desarrollo ni como entes jerárquicamente inferiores sobre los cuales descargar su enajenación”.

¿A quién le conviene entonces ocultar y solapar la máxima expresión de violencia machista contra las mujeres?

Adivinaron.

Para no dejarlas con el mal sabor de boca, dense una vuelta por acá y conozcan el trabajo de Itzel Najera, a.k.a News, una artista visual de Ciudad de México y egresada de la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM. Una joya del street art

Oigan, si les gustaron las recomendaciones que les rolé la otra vez, mándenme las suyas para que las vayamos compartiendo, ya saben,  el IG de la comadre que teje bonito y vende lo que hace, la compa que    se avienta unos poemas bien khérmosos, la amiga que comparte cosas chulas o incluso las de ustedes nomás porque sí. Bienvenidas todas.

Las abrazo harto. 
M.

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