I'm Thinking of Ending Things, sobre reminiscencias trágicas espacio/tiempo
I'm Thinking of Ending Things, de Charlie Kaufman, es una suerte de laberinto introspectivo que permite cuestionar nuestro rubro más romántico como especie
Por Héctor Jesús Cristino Lucas @
08 de octubre, 2020
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Conocido por haber ganado el Oscar a Mejor Guion Original en 2005 por esa maravillosa Eternal Sunshine of the Spotless Mind de Michael Gondry -una suerte de techno thriller romántico de lo más hilarante- protagonizada por Kate Winslet y Jim Carrey, lo cierto es que siempre nos ha enamorado con sus extravagantes e ingeniosas historias.

¡Ah, Charlie Kaufman! Quien nos enseña que el amor no es como lo pinta Hollywood y quien cuestiona nuestra existencia a través de argumentos interesantes cada vez más pesimistas. O bien, para el consuelo de los enamoradizos: cada vez más realistas. El siempre romántico, aunque trágico Charlie Kaufman. En el séptimo arte, uno de los existencialistas -pegándole a intelectualoide- más absurdos pero conmovedores de nuestros tiempos.

Ya sea en su faceta como guionista sirviendo a cineastas de la talla de Spike Jonze con cintas fabulosas como Being John Malkovich (1999) o Adaptation (2002), que fungen como una suerte de sátira de la industria hollywoodense más comercial y a la forma -rutinaria y poco exigente- de consumir cine, a través de historias metadiegéticas o de constante introspección.

O bien, cuando se dispone a tomar el mando como cineasta llevándonos a rumbos cada vez más extraños pero intimistas que nos permiten conocer de cerca la naturaleza romántica del hombre en todas sus veredas.

Como en Synecdoche, New York (2008) con ese estupendo Philip Seymour Hoffman y su extraño recorrido con las mujeres de su vida. O Anomalisa (2015), descrita por expertos como “la cinta más humana” pese a ser protagonizada por personajes en stop motion. Una surrealista historia de amor donde Kaufman vierte su lado más oscuro y pesimista al recordarnos que, a veces, el romance de una noche siempre llena el vacío de toda una vida.  

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Por otra parte, I’m Thinking of Ending Things producida por Netflix y basada en la novela homónima de Iain Reid, vuelve a ser una película escrita y dirigida por Charlie Kaufman y vaya que se encuentra en la misma línea que sus dos cintas anteriores como director. Una suerte de laberinto introspectivo donde una trama tan simple, como la de una chica yendo a conocer a los padres de su novio, permite cuestionar nuestro rubro más romántico como especie.

Aunque no solo como pareja, que a simple vista es la punta del iceberg, sino también con nosotros mismos. Una suerte de vistazo mega acogedor a nuestro paso por este mundo; a las tragedias, a las fobias o a los horrores para permitirnos valorar el romance que mantenemos con nuestra propia existencia y despejar la duda de si vale la pena seguir o no.

Y con esta tesis, Kaufman nos empuja sin invitación alguna a los inquietantes senderos a los que hemos caído innumerables veces con su cine sea por fascinación o mera curiosidad. A querer comprender la extrañeza del amor a través de intensos rompecabezas surrealistas desde dentro de nuestra mente o alma, y saltar a la eterna búsqueda de un significado que nos haga jamás perder la cordura en este mundo. 

De hecho, I’m Thinking of Ending Things es el factor Kaufman en su máxima potencia, volviéndose un intenso viaje introspectivo netamente metafórico y existencialista que muchas veces puede resultarnos tan confuso como ridículo, o tan conmovedor como inquietante. Una maravillosa, aunque complicada forma de cuestionar y hablar de tantas cosas a la vez que en definitiva no tratamos con una película para cualquier tipo de público.

Las mil y una interpretaciones o dudas que podamos tener como espectador son otra gran sátira que se inmiscuye entre los argumentos poco notorios de la película. Ya que nos invita a ser más críticos a la hora de enfrentar el cine de hoy en día, cada vez más predecible y rutinario. 

Por lo que si estás buscando una suerte de explicación que pueda servirte como guía para entender el puzzle -véase los cientos de canales de YouTube que te dicen ofrecerlo- déjame decirte que este no es el sitio indicado para encontrarlo. La cinta debe verse como si de una suerte de desafío se tratase. Pero también, debe reconocerse como una enorme burla o parodia a las comedias románticas a las cuales ya estamos bastante acostumbrados. No por nada comienza como una, pero poco a poco se retuerce hasta quedar irreconocible.   

Y decir que es irreconocible, de hecho, es quedarse bastante cortos. Esta película comparte elementos y giros de tuerca interesantes, pero que en ocasiones tanto pertenecen a un género como saltan a otro. Haciendo que la experiencia sea un poco extraña al no saber con exactitud a qué rayos nos estamos enfrentando. O a cómo se supone deberíamos sentirnos.

I'm Thinking of Ending Things

Fotograma de I’m Thinking of Ending Things (2020) / Foto: Netflix

El primer tramo de la película efectivamente pareciera ser sacado de una comedia romántica de situación, cuyos interminables diálogos repletos de referencias a escritores, poetas o artistas de carácter bohemio -e incluso el título, que fue traducido como Pienso en el final–  nos empujan a creer que la película gira en torno a una relación fallida que llegará a su fin… pero pronto, nos daremos cuenta que realmente se están refiriendo a la vida y a los malos tragos que significa enfrentarse a ella.   

No obstante, es con la llegada de nuestros protagonistas a su tardío destino, que la película comienza a tornarse cada vez más curiosa pero inquietante. Se vuelve, hasta cierto punto, en una oscura película de David Lynch. Donde los elementos, aunque inofensivos, son tan confusos y abstractos, que el solo desconocer su verdadero motivo resultan aterradores. Como si de una pesadilla monstruosa y psicológica se tratase.  

De hecho, la odisea recuerda y se siente bastante a Mulholland Drive (2001). El extraño recorrido del personaje de Diane -Naomi Watts- buscando el origen de Rita -Laura Harring- en un constante pero intimista viaje donde no distinguimos qué parece real o qué parece mentira, curiosamente resulta el mismo camino que sigue I’m Thinking of Ending Things. Saltando entre la comedia, el thriller, el romance y hasta el horror. 

No sabemos qué va a pasar, y tantos recuerdos moviéndose a su vez le otorgan un carácter poderoso y similar a las mejores obras surrealistas de la historia. Repleto de suspenso e imágenes angustiosas salidas del sueño más profundo que podamos tener, como en Un chien andalou (1929), que van desde una mascota suspendida en el tiempo, hasta elementos que se mueven a voluntad y que no cuadran con los escenarios. Desde escenas que parecen repetirse una y otra vez como en El Ángel Exterminador (1962), y alucinantes revelaciones solamente para el que sabe escuchar.

Pronto, aquella premisa sobre conocer a los padres de tu pareja queda eclipsada en lo que parece ser un laberinto de eternos recuerdos que se mezclan entre distintos espacios y tiempos. 

Como lo que vimos en Eternal Sunshine of the Spotless Mind (2005) cuando el personaje de Barish intenta llevar a su amada Clementine entre diversos recuerdos de su vida para no ser borrada. Pero que en I’m Thinking of Ending Things estos recuerdos llegan a ser bastante confusos y por lo tanto no sabemos con exactitud a quién pertenecen o si realmente ocurrieron.

Constantemente los datos que sabemos de cada personaje, ya sean sus nombres o profesiones; cómo es que se conocieron o cuáles son sus hobbies serán cambiados de forma intencional para hacer que este acertijo, aparentemente absurdo, se vuelva cada vez más personal. Pero es en el caos, queridos padawans, donde la película comienza a tener mucho sentido.

Si eres lo suficientemente atento, y con un gran campo recorrido en cuanto a películas y series de este tipo, sabrás que el melodrama de esta pareja no es tan confuso como aparenta. Y queda reducido a las mágicas y hasta revueltas memorias de un simple sujeto indagando en fantasías de “un pudiera ser”. Haciendo que la experiencia, con “ese alguien” que jamás llegó; en la “realidad alterna” que desearía vivir… sea más humana y existencialista de lo que parece. Nos invita a encontrarnos a nosotros mismos. 

Su naturaleza absurda, de hecho, no es más que una suerte de emulador de la mente humana: tan soñadora y mágica, que a veces miente para darnos esperanza. ¿Cuántas veces no hemos estado atrapados en una historia que jamás ocurrió pero que ansiamos haber vivido? Ese es el maravilloso encanto de esta película.

Las magníficas actuaciones, por otra parte, hacen que algo ridículamente absurdo o hasta estúpido en manos equivocadas, terminen convirtiéndose en enormes proezas de guión que nos introducen a la trama de forma impresionante. 

I'm Thinking of Ending Things

Fotograma de I’m Thinking of Ending Things (2020) / Foto: Netflix

Ya sea con David Thewlis y Toni Collette, estos excéntricos e hilarantes padres conociendo a su posible nuera que van desde lo histriónico hasta lo inquietante para hacernos vivir la incomodidad de la situación -cercano al Get Out (2017) de Jordan Peele, pero inclinándose poco a poco a una experiencia de ciencia ficción con diferentes líneas de tiempo al puro estilo del Coherence (2013) de James Ward Byrkit-.

O bien, con los estupendísimos Jesse Plemons -de la serie Breaking Bad (2008 – 2013)- y Jessie Buckley -de Chernobyl (2019)– como esta estrambótica pareja, Lucy y Jake, que hará frente a las fantasías y realidades; a lo mágico y aterrador, de una auténtica historia de amor. Es decir, de esas que no te prometen estupideces para hacerte sentir mejor ni romances rebajados a besos que se reciban en un stand. Directa y sin cursiladas. Sin miel, aunque con hojuelas. 

Desde aquella nada alentadora Anomalisa (2015), este se ha vuelto el nuevo reto para románticos y pesimistas. Una película que funge como un enorme juego de estrategia donde la recompensa es recordarte que no debes tener muchas esperanzas ni en el amor… ni en esta miserable vida. ¿Qué sabe Kaufman que no sepamos ya? Solo nos lo vuelve a confirmar. 

¡I’m Thinking of Ending Things, señores! Sobre reminiscencias trágicas espacio/tiempo.

Sinopsis: 

“En la historia principal, una mujer joven, estudiante universitaria de física cuántica, contempla la idea de terminar su relación de siete semanas con su novio Jake. Antes de hacerlo, Jake le propone un viaje para conocer a sus padres en su granja natal.”

*Foto de portada: Fotograma de I´m Thinking of Ending Things (2020) / Foto: Netflix 

 

 

 

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Héctor Jesús Cristino Lucas
Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com