El Reto Basura Cero en la IBERO Puebla
El reto consiste en reducir la generación de basura con la reutilización de materiales y separación en residuos reciclables, valorizables y compostables
Por Lado B @ladobemx
16 de enero, 2019
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Dra. María Eugenia Ibarrarán V. y Mtra. Guillermina López Corral
basura

Foto tomada de PxHere

Generalmente consideramos que lo que sobra de nuestro consumo o de la producción es basura. Desagrada porque provoca deterioro anímico del paisaje, ocasiona enfermedades por la proliferación de fauna nociva y contamina el suelo y el agua. Pareciera que la basura es algo que llegó para quedarse y que aumentará a un ritmo vertiginoso. Sin embargo, esto puede revertirse si la ciudadanía y el gobierno trabajan juntos para controlar su generación y manejo, si plantean propuestas de educación para su reducción y recuperación. Para ello hay que destinar recursos que pronto pueden rendir beneficios.

En México, a diario arrojamos más de 86,300 toneladas de basura en tiraderos controlados, además de lo que va a sitios no controlados. El 87% de los tiraderos son a cielo abierto y sólo el 13% de los municipios cuentan con relleno sanitario según el INEGI. Los rellenos no garantizan condiciones salubres para las poblaciones aledañas, pues se generan emisiones de metano (CH4, que es un gas de efecto invernadero), e infiltraciones de lixiviados que contaminan el aire, agua y suelo.

El 54% de la basura generada en el país es orgánica, de acuerdo con la SEMARNAT, pero solo poco menos del 5% se composta. El resto tiene como destino final el basurero. México destaca por tener el segundo relleno más grande del mundo: el Bordo Poniente, en Ciudad Nezahualcóyotl, que da servicio a la Zona Metropolitana de la Ciudad de México. Puebla ocupa el séptimo lugar nacional en la generación de residuos con 3 mil toneladas al día según cifras de INEGI. No obstante, la generación de residuos se puede reducir hasta un 90% si se separan los valorizables y los residuos orgánicos.

El Reto Basura Cero adoptado por la IBERO Puebla consiste en reducir la generación de basura mediante la reutilización de los materiales y la separación en residuos reciclables, valorizables y compostables. Mediante un conjunto de políticas que se describen a continuación, hemos logrado reducir 60% la generación de basura en la IBERO; es decir, solamente enviamos al relleno sanitario el 40% de lo que mandábamos.

Así, la primera política del Reto Basura Cero es el uso de trastes reutilizables, como vajillas en eventos de la universidad y envases plásticos lavables para la venta de comida. Estos envases plásticos funcionan a través de un sistema de depósito-reembolso, donde se deja un depósito de $10 pesos por el contenedor y cuando se devuelve, se regresa al consumidor el depósito. La segunda política ha sido prohibir el uso de desechables no biodegradables y sobre todo del unicel, reduciéndose la generación de residuos plásticos altamente contaminantes, con una vida muy larga. En su lugar se ha recurrido al uso de bolsas de papel de estraza, en vez de bolsas de plástico o cajas de plástico cristal de un solo uso. Además, se ha contado con el apoyo de los concesionarios de comida que ofrecen envases retornables o contenedores de material biodegradable y hacen un descuento a quien lleve su termo o taza. Una tercera política ha sido la eliminación de botes de basura donde se pueda tirar cualquier desecho en toda la universidad, en particular en oficinas y salones. En lugar de ello se han instalado grupos de botes separadores para que la comunidad distribuya su basura en reciclables (plástico, vidrio, latas y tetrapack), papel y cartón (que también es reciclable, pero lleva un proceso distinto), orgánicos y basura propiamente dicha. Los valorizables (reciclables, papel y cartón) se venden a proveedores que cuentan con un certificado de disposición final; los orgánicos se procesan dentro del centro de compostaje de la universidad; la basura va al relleno sanitario.

El Reto Basura Cero es un proyecto institucional impulsado por altas autoridades de la institución. Ha implicado cambios en la normatividad interna para promover la compra de utensilios de larga vida en vez de desechables, y la compra de la infraestructura para la separación y manejo de los residuos. También ha requerido la capacitación de la comunidad universitaria a través de los Talleres Basura Cero (abiertos al público).

Este es el primer paso. La universidad está por certificarse como un Campus Sustentable en instancias nacionales e internacionales que reconocen la armonía de la IBERO con su entorno natural. Para ello se atenderá el manejo del agua, el suelo, el aire, la movilidad, el ruido y la biodiversidad, además de los residuos. Estas acciones permean más allá de la Ibero Puebla dado que muchos ya practicamos la reducción en la generación de residuos mediante la reutilización, la separación de valorizables y el compostaje en nuestros hogares.

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Lado B
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