Lado B
Double Pack: horror venido de Netflix (2017)
El Cinemaniaco revisa The Babysitter y Gerald's Game, dos producciones muy ad hoc a la temporada
Por Héctor Jesús Cristino Lucas @
26 de octubre, 2017
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Héctor Jesús Cristino Lucas
The Babysitter

Netflix… un término de la New Age cuyo servicio está destinado a convertirse en el amo absoluto del mass media de la ociosidad, en un emblema poderoso del entretenimiento que puede traernos desde clásicos del séptimo arte, hasta series de televisión. Y su poderío es tan grande que no sólo es cercana a la vida de sus suscriptores, sino también de sus creadores… convirtiéndose, quizás, en una plataforma de prueba para algunos cineastas ya consagrados, como Bong Joon Ho –Okja– o para algunos novatos que optaron por abrirse paso a través de ella, como los Hermanos Duffer. Pero también están los terceros, que la han tomado como el último bastión de su carrera.

Y entre estos últimos nombraremos a Joseph McGinty Nichol, quien luego de una no tan sorprendente carrera cinematográfica que incluyen filmes aceptables como Charlie’s Angels y su respectiva secuela, hasta los más penosos que terminaron hundiendo su carrera, como This Means War -la copia descafeinada de Mr & Mrs. Smith– o peor aún Terminator Salvation, que fue prácticamente la responsable de arruinar la obra de Cameron. Pero en fin. Nuestro amigo McGinty Nichol ha encontrado una nueva oportunidad con un producto pequeño, sin abusar de grandes presupuestos ni actores de talla a lo Drew Barrymore o Christian Bale, para levantar un poco su carrera.

Así es como nace la excéntrica pero divertidísima The Babysitter. Uno de los productos más raros y curiosos de la actual Netflix, que de manera oportuna e inteligente nos demuestra que no se ha cerrado para la creación de distintos y variopintos géneros sin importar qué tan rocambolescos sean. Y así lo demuestra con esta nueva película que gira en torno al clásico horror cómico, al cine Explotation, Gore y hasta de Serie B. ¿Qué tenemos entonces? Una de las películas más divertidas del año y una auténtica delicia para los verdaderos amantes de todos estos géneros sin necesidad de ser pretenciosa en lo que ofrece porque… no hay más. Es todo. Diversión y punto.

No voy a mentirles diciéndoles que es la mejor película de horror que verás en tu vida, o la mejor comedia tal vez, sólo es una buena y divertida película para pasar una noche de Halloween con amigos y algunos estupefacientes, ¿por qué no?

The Babysitter no es la última maravilla del mundo, no ha descubierto un nuevo género ni mucho menos intenta innovar con sus ideas. Es una película básica, con personajes básicos y giros de tuerca que apenas y pueden llamárseles giros. Pero esa es la idea. La Serie B no es para tomársele en serio, ya lo hemos hablado aquí, pero es en esa fabulosa simpleza que puede lograr maravillas. Esta película es un ejemplo de ello.

Esta películas es particularmente -¿cómo decirlo?- “juvenil”. Si fuera Vice, diría que particularmente millennial, y me parece que es a propósito. Ese halo de cine teen con un máximo de referencias a la cultura pop actual, con un poco más a la cultura pop clásica la hacen todavía más excéntrica e hilarante, y es uno de sus mayores atributos. De momentos nos hará recordar a la fantástica saga de John Carpenter, Halloween, con la típica idea de las niñeras pero trasladada a nuestros tiempos mientras se transforma poco a poco en una divagada versión de Home Alone con violencia explícita, comedia negra y atractivos visuales tanto para hombres como para mujeres.

The Babysitter, de lo último de Netflix, es una película que cumple y es consciente de lo que nos ofrece. No mejora, no innova y lo mejor, no te extorsiona. Sólo ofrece diversión, sangre y mucho mal gusto. Es capaz de hacer una presentación tan básica de sus personajes -que por cierto la mayoría pasa sin pena ni gloria, siendo Samara Weaving y Judah Lewis los más destacados- para ir al grano. Sin demoras ni retrasos. Es perfecta para un 31 de octubre y punto. Netflix no sólo puede traernos joyas vergonzosas como su versión americanizada de Death Note con todo y su L afroamericano, sino también joyas vergonzosas que valen mucho la pena… como esta.

Gerald’s Game

Ya lo han mencionado diversos sitios como Abandomoviez: “Estamos cruzando un nuevo avivamiento: la King-manía”. Después de algunas adaptaciones cinematográficas tan malas como The Dark Tower de Nikolaj Arcel o bien, lo suficientemente buenas como el It de Muschietti, vuelve a elevarse la fiebre macabra por las obras del maestro del terror, Stephen King. Si bien esto claramente puede ser discutible, con esta última, gran parte del público volvió a poner la mirada en las obras de King, aunque nunca hemos dejado de tener nuestras dosis diarias de este escritor, ya sean novelas de su propia pluma, series de televisión o por supuesto, películas.

Por parte de la cadena CBS tuvimos la fantástica serie de misterio y ciencia ficción Under the Dome emitida en 2013. Luego vino, en 2016, la película de techno-horror de zombies junto a Samuel L Jackson y John Cusack, Cell; y ese mismo año la mini-serie de suspenso 11.22.63 junto a James Franco y JJ Abrams estrenarían su primer episodio alcanzando el estatus prácticamente de culto. Mientras tanto, en nuestro 2017, el director Christian Torpe intentaría adaptar por segunda ocasión -la primera fue con Frank Darabont en el 200 – la novela The Mist pero esta vez en formato de serie de televisión pasando prácticamente sin pena ni gloria hasta el punto de su rotunda cancelación. 

Pero este año no podía irse sin antes remarcar el poderío creativo del maestro del horror con una nueva producción, una más. Esta vez llevada de la mano del mismísimo Netflix junto a Carla Gugino y Bruce Greenwood en los papeles protagónicos, y Mike Flanagan como director -el mismísimo Flanagan detrás de joyas tan modestitas como Oculus, o bien suficientemente buenas como Hush  Gerald’s Game, que podría terminar convirtiéndose -en lo más discreto de las plataformas actuales- de lo mejor en cuanto a adaptaciones de Stephen King de los últimos años. Y esto sin exagerar, ya que la magnífica aceptación del público y la crítica la han consagrado como una maravilla del mass media.

Como ya lo hemos aclarado antes, las historias de King suelen ser demasiado complicadas para llevarse a otros formatos y prácticamente las buenas adaptaciones son contadas… aunque como lo demostró Kubrick, no es necesario ser completamente fieles para lograr una gran experiencia. Pero en fin, cuando vamos directo a las páginas de este autor debes estar consciente de que nos encontraremos con situaciones que pueden ser de carácter violento en extremo, físicamente imposible o realmente incómodo. It por ejemplo, es una novela que debido a estos elementos todavía no ha sido adaptada con suma fidelidad, aunque Muschietti sí que se ha acercado.

En cuanto al libro de Gerald’s Game, como era de esperarse, también resulta que es una de esas obras que posee todos los crudos elementos de autor, siendo la adaptación cinematográfica de Mike Flanagan, uno de las mejores ejemplos de cómo transportar lo escabroso de un autor -ya no sólo de Stephen King- sin omitir la rudeza tanto física como psicológica de cada uno de sus pobres personajes. Gerald’s Game -Junto a It (2017), ¿por qué no?- prácticamente es ahora un punto de partida que definirá todos los productos venideros en materia de adaptación: cómo lograr el horror y la tensión, cómo hacer apartar la mirada sin dejar de ser fiel y rendirle tributo al autor.

Historias tan fantásticas como las de Stephen King necesitan directores con visión. Ya sea un Kubrick que es capaz de hacer una excelente película sin la necesidad de ser fiel, un Frank Darabont o un Mike Flanagan que se esforzarán con creces para un acercamiento milimétrico de cada una de sus obras. Sea como fuere, Gerald’s Game es una excelente película como tal. Con escasos personajes y un engañoso minimalismo, es posible remontarnos a un extenso universo que oculta más que un simple thriller psicológico. Resulta todo un viaje astral, violento y surrealista a lo más recóndito de la maldad humana. A lo que de verdad da mucho miedo.

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Autor Lado B
Héctor Jesús Cristino Lucas
Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com
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