Un dinosaurio perdido en Libres
La autenticidad de unas supuestas pinturas rupestres en un lugar llamado Ciudad de los Muñecos o Caltami es un enigma… hasta para el INAH
Por Ámbar Barrera @astrobruja_
10 de enero, 2016
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Foto: Ámbar Barrera

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La autenticidad y el registro de unas supuestas pinturas rupestres en un lugar llamado Ciudad de los Muñecos o Caltami es un enigma… hasta para el INAH

Ámbar Barrera

@Dra_Caos

En lo alto de los llanos de Rancho Viejo, se escucha el eco tremendo de los árboles silbando al compás del viento frío. Es un sonido que envuelve, potente, como una advertencia sonora. Un sonido que jamás se escucharía en una ciudad. Cuando te acostumbras a él, entonces hasta puedes encontrarlo poético.

Ese poema sonoro hablaría de la desolación. Entre nopales, plantas espinosas y caminos empinadísimos de piedra, se encuentra un área cavernosa con lo que serían unas difusas pinturas rupestres que forman parte del atractivo turístico de Rancho Viejo y de su municipio cabecera: Libres, Puebla.

Se trata de un destino turístico conocido por los habitantes de Rancho Viejo, Libres y otras comunidades cercanas, que incluso se menciona en algunas páginas de internet. Pero la autenticidad de las supuestas pinturas rupestres es, hasta ahora, imposible de confirmar. La opinión de los lugareños al respecto está dividida. Hay quienes dicen, ya sea con seriedad o a modo de burla, que una de esas pinturas representa un dinosaurio.

Lo cierto es que la información sobre ese lugar llamado Ciudad de los Muñecos o Caltami es contradictoria y casi inexistente, puesto que hasta ahora no ha sido objeto de estudio de ninguna investigación conocida.

Mientas que el INAH lo reconoce y lo niega al mismo tiempo.

Foto: Ámbar Barrera

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En busca del dinosaurio

Mauricio, un joven de 15 años, camina ágilmente por el terreno en picada, que no es más que parte de los caminos que recorre todos los días para ir a la escuela desde su casa en Rancho Viejo. Él es el encargado, en esta ocasión y por la cantidad de 50 pesos, de llevarnos a conocer las supuestas pinturas rupestres.

Si se le pregunta a cualquier lugareño si el camino a Caltami es difícil, dirán con una sincera sonrisa que sí. En realidad sólo lo dicen porque para los foráneos resulta así. Muchos se han quedado a mitad del camino y otros han prometido dramáticamente no volver por el peligro de los voladeros.

Son 19 kilómetros desde Libres hasta Rancho Viejo. El camino de terracería gira en espiral para subir a la punta de un cerro, donde se encuentra la localidad. En esas curvas los voladeros son impresionantes y puede verse a lo lejos claramente el Pico de Orizaba y el Cofre de Perote. También podría cortarse camino si se sube el cerro caminando, aunque eso significa ir prácticamente en modo de senderista y una vez en Rancho Viejo, si quedan energías y se tiene un buen sentido de la orientación, puede buscarse a Caltami sin la ayuda de un guía, siguiendo unas flechas pintadas con aerosol verde sobre piedras fijas al suelo.

Mauricio, un guía que curiosamente no habla mucho, sólo camina y espera tranquilo que el grupo vaya tramo a tramo. Después de poco más de una hora de camino en bajada, se llega a Caltami a través de unos 3 metros de roca muy empinada que hay que bajar con ayuda de manos y pies.

Foto: Ámbar Barrera

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Caltami es una cavidad rocosa en un cerro. De lejos parece la boca alargada de un rostro sin ojos. En el lugar destaca el paisaje hasta cierto punto árido y los rayones en la roca que otras personas (definitivamente no prehistóricas) han hecho a un lado de unas figuras sumamente difuminadas por el tiempo.

Las formas más legibles de lo que serían las pinturas rupestres son representaciones de la figura humana y otras que podrían describirse como geométricas y zoomorfas.

La supuesta figura del dinosaurio podría ser la especie que se conoce como cuello largo (Diplodocus), aunque se sabe que los dinosaurios y el ser humano no coincidieron en tiempo.

Las pinturas están expuestas al sol, la lluvia, el viento, al ser humano y a la fauna del lugar, como los murciélagos. Es posible que debido a esta vulnerabilidad ya esté prácticamente borrado el pigmento de la piedra, pues muchas figuras son apenas visibles y de otras ya sólo quedan algunos puntos sin forma.

Según Mauricio, el guía, alguna vez hubo una cerca que buscaba impedir el contacto directo con las pinturas, pero al poco tiempo alguien la arrancó. Restos del alambre continúan ahí, al pie del voladero.

Mauricio no sabe quién lo hace ni por qué. También cuenta que se robaron las pinturas más grandes. Hay una parte de la caverna que parece más profunda, como si le faltara un pedazo. Dicen que tiraron la piedra y después se llevaron el trozo con la pintura.

También dice que su abuelo y otras personas tienen la seguridad de que hay más cuevas y más pinturas en un lugar relativamente cerca, pero que no se puede bajar, porque no hay camino y es peligroso.

De regreso, Mauricio dice que él cree que al menos 100 personas visitan al año las pinturas, lo que para su comunidad significa una actividad económica importante.

Foto: Ámbar Barrera

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El INAH se hace bolas

La Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, artísticos e históricos dice en su artículo 2 dice que la SEP, el INAH, el INBA y demás institutos culturales del país en coordinación con las autoridades estatales, municipales y los particulares, “realizarán campañas permanentes para fomentar el conocimiento y respeto a los monumentos arqueológicos, históricos y artísticos”. Y en su artículo 52, establece que “Al que por cualquier medio dañe, altere o destruya un monumento arqueológico, artístico o histórico, se le impondrá prisión de tres a diez años y multa hasta por el valor del daño causado”.

Sin embargo, la ley sólo menciona la forma en que pueden organizarse consejos o agrupaciones locales para la vigilancia del patrimonio y no hay más especificaciones sobre las acciones que pueden tomar.

Caltami es un lugar olvidado para las autoridades. Su registro como zona arqueológica se confirma y se niega.

El profesor Porfirio Márquez, originario de Libres, historiador y ex síndico municipal, cuenta que él fue quien por ahí de 1991, se encargó de reunir un grupo de expertos provenientes de la capital del estado para dar a conocer las pinturas rupestres de Rancho Viejo, aunque claro, estas ya eran conocidas desde mucho antes por los habitantes.

Según Márquez, este grupo de expertos estaba liderado por el arqueólogo Eduardo Merlo, actual coordinador de Arqueología de la delegación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Puebla. Y sería él quien realizó el registro del lugar.

Márquez dice haber sido más que nada un testigo, pues no se encargó de nada técnico. Sabe que se hizo el registro y que distintos medios estatales y nacionales dieron a conocer la noticia de este lugar. Además, dice que como resultado de esas jornadas, se editó una compilación de documentos que fueron escogidos para publicarse sobre las pinturas titulado “Caltamic: Libres en el encuentro con su pasado”. Esta publicación —que en concordancia con el tema tampoco es localizable— fue patrocinada por Oscar Valerio, José Corte (que en ese tiempo fue presidente municipal) y Emiliano Aldave, ciudadanos adinerados de Libres.

Foto: Ámbar Barrera

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Después del gran eco que se hizo, Márquez dice que a los siguientes ediles no les interesó el tema y quedó en el olvido.

Aunque para los lugareños es un lugar conocido, si se pregunta sobre Caltami en la presidencia de Libres, las personas que trabajan ahí no tienen ninguna información al respecto, ni siquiera la encargada de Turismo.

Tanto el profesor Márquez, como el mismo Eduardo Merlo y otro antiguo cronista del municipio, Arturo Córdoba, coinciden en la existencia del registro ante el INAH de Caltami en los años 90.

Sin embargo, en la respuesta -por cierto, firmada por Eduardo Merlo- a una solicitud de información, la Coordinación Nacional de Arqueología y el centro INAH Puebla negaron la existencia de algún registro o investigación sobre la zona o las pinturas.

En entrevista para Lado B (con fecha posterior a la recepción de la respuesta a través de Infomex), el arqueólogo Eduardo Merlo dijo que sí recuerda las pinturas y afirmó la existencia de la ficha de registro para el lugar.

Eduardo Merlo (EM): El registro es sólo la descripción del sitio, no el estudio del sitio. Quiere decir que está marcado y que no se puede destruir o atacar. Está en el catálogo, el Registro Nacional de Bienes Culturales, pero no se ha hecho una ficha como tal.

Lado B (LB): ¿Y con ese registro el INAH se encarga de su protección?

EM: No. Se le encarga al ayuntamiento la vigilancia, porque no tendríamos personal para los miles de sitios como ese que hay en el país.

LB: ¿Y se da entonces algún seguimiento?

EM: No, se deja para cuando un especialista presente el proyecto para hacerlo. En este caso un especialista en pinturas rupestres, de los cuales no hay tantos como quisiéramos.

Foto: Ámbar Barrera

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Al finalizar la entrevista se acordó una segunda para que el arqueólogo compartiera otros archivos sobre el lugar en caso de encontrarlos, sin embargo ya no respondió a las llamadas.

Para aclarar la contradicción entre las declaraciones durante la entrevista y la respuesta a través de Infomex, Lado B llamó al departamento jurídico del INAH, área a la que se dirigió el Arqueólogo Merlo en la respuesta.

Su justificación a la respuesta negativa sobre el registro de Caltami, fue que aunque el Registro Nacional cuente con la ficha, eso no quiere decir que en la delegación Puebla se tenga el archivo a menos que tengan un antecedente como por ejemplo, una copia certificada del mismo.

Respuesta Infomex INAH sobre Ciudad de los Muñecos o Caltami

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Ámbar Barrera
Periodista, comunicóloga, fotógrafa, feminista y amante del arte.