Lado B
Las TIC y los profesores contemporáneos
Quien hoy es profesor, docente, educador, facilitador o como se le quiera decir, desempeña su tarea en un medio que le impone condiciones de permanente y acelerada actualización; descartando cualquier coincidencia, recuerdo la “leyenda urbana” que sentencia que “mientras una sala de operaciones de hace cien años ha experimentado notorias transformaciones, el salón de clase ha permanecido inmóvil”
Por Lado B @ladobemx
14 de octubre, 2015
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Dr. José Guadalupe Sánchez Aviña

[dropcap type=»1″]Q[/dropcap]uien hoy es profesor, docente, educador, facilitador o como se le quiera llamar, desempeña su tarea en un medio que le impone condiciones de permanente y acelerada actualización. Descartando cualquier coincidencia, recuerdo la “leyenda urbana” que sentencia que “mientras una sala de operaciones de hace cien años ha experimentado notorias transformaciones, el salón de clase ha permanecido inmóvil”.

Si anteriormente hubiera estado en total desacuerdo con esta afirmación que no considera factores como los avances aportados por las neurociencias a los procesos educativos, por ejemplo, hoy con todos los medios tecnológicos de los que se disponen, sería absurdo avalarla, pues significaría que no hemos logrado incorporarlos a la educación. Pero esta no es la única leyenda urbana que señala las condiciones de atraso en las que se encuentran nuestros procesos educativos y en especial el de enseñanza-aprendizaje: “En la escuela de hoy, hay profesores del siglo XX, enseñando a estudiantes del siglo XXI, conocimientos del siglo XIX”; leyendas o no, habría que reflexionar sobre esto.

En el proceso de enseñanza-aprendizaje, se desarrollan tres ejes de relación, que ayudan a entender las dinámicas que se establecen al interior de éste. Derivadas del esquema se pueden definir cuatro preguntas que guiarían un análisis y reflexión aceptable sobre el proceso de enseñanza aprendizaje:

  1.  ¿Cuál es la relación entre el Profesor y lo que se ha de aprender?
  2. ¿Cuál es la relación entre el participante y lo que ha de aprender?
  3. ¿Cuál es la relación entre el participante y el Profesor frente a una situación de E – A?
  4. ¿Cuáles son las relaciones entre los participantes en una situación de E – A?

Sobre esta base y realizando un ajuste para considerar que este proceso de enseñanza-aprendizaje se desarrolla en medio de un ambiente cultural digital, se podrían generar nuevos cuestionamientos:

  1. ¿Qué medios promueven la relación entre el alumno y el profesor?
  2. ¿Qué medios promueven la relación entre el alumno y el conocimiento?
  3. ¿Que medios promueven la relación entre alumno y otros alumnos?
  4. ¿Qué medios promueven la relación del profesor con el conocimiento?

Y tal vez otras de alcances diferentes, pero igualmente pertinentes:

  1. ¿Cómo debe ser el curriculum hoy?
  2. ¿Cómo debe ser la formación del Profesor contemporáneo?
  3. ¿Qué líneas de investigación educativa son líneas pertinentes en materia de las tecnologías en la educación?

Por otra parte, cuando se habla de medios o recursos didácticos es común aceptar que éstos son mediadores entre el profesor y el estudiante, que establecen que la tecnología acerca al profesor con los alumnos. En el caso concreto de esta participación, el planteamiento consiste en señalar que la tecnología tiende el puente que hace posible el acceso al conocimiento para el alumno; el profesor es quien, sobre la base de juicios de razón y valoración, define los medios adecuados al objetivo educativo que persigue. De este modo, los medios o recursos tecnológicos son el puente que permite al estudiante el acceso al conocimiento y coloca al profesor como el agente mediador en este proceso. Desde luego, para lograr esto, se requiere un perfil de profesor muy específico.

Con esto, se puede pensar en las tecnologías en la educación como la clave del acceso al conocimiento y al aprendizaje por parte de los estudiantes –sin olvidar que, en su utilización, el profesor también se mejora–. Sin embargo, la incorporación de las tecnologías en la educación debe darse en el marco de la consideración pedagógica que persigue. La propuesta educativa que las considere debe incluir, de manera integrada, los aspectos pedagógicos y tecnológicos para que su diseño tenga sentido y se concretice en el desarrollo de procesos de enseñanza-aprendizaje efectivos.

[quote_box_left]El autor es profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com

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