Lado B
Una plegaria punk hecha película
El cineasta Mike Lerner presentó en Ambulante su documental sobre las Pussy Riot
Por Lado B @ladobemx
24 de febrero, 2014
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Josué Cantorán Viramontes

@josuedcv

Es 21 de febrero de 2012 al otro lado del mundo. Nadia, Masha, Katia y otras integrantes de un colectivo que fusiona la música punk y el performance político irrumpen, con pasamontañas de colores neón, guitarras y micrófonos, la catedral de Cristo Salvador en Moscú. Se montan en el altar y empiezan a cantar un tema con el que critican la cercanía y complicidad del presidente Vladimir Putin con la iglesia ortodoxa. Las tres jóvenes son arrestadas.

Maxim and Mike

Mike Lerner y Maxim Pozdorovkin.
Foto: Cortesía Ambulante

Son exactamente dos años después, de este lado del mundo. El cineasta Mike Lerner, que documentó la historia de las Pussy Riot con su colega Maxim Pozdorovkin, se encuentra en Puebla para presentar el resultado, Pussy Riot: una plegaria punk, como parte de la gira anual de documentales Ambulante.

La historia es conocida, o al menos sus partes. La prensa internacional documentó los avances del juicio, los argumentos de la defensa, la sentencia que encontró a las jóvenes culpables de los delitos de odio religioso y gamberrismo, las afectaciones de salud que las activistas denunciaron, la apelación de la sentencia, las muestras de solidaridad que les expresó la comunidad artística internacional, y su eventual liberación.

Pero el documental Pussy Riot: una plegaria punk, además de exponer la historia y sus partes, pretende explicar de modo más profundo las razones que motivaron a las jóvenes a protestar de esa forma, y la situación social, política y cultural que envolvió los hechos.

–Debo decir que no creo que sea un film periodístico como tal –dice Lerner en conferencia de prensa, en Puebla–. Lo que intentamos hacer no es mostrar lo que pasó, sino averiguar por qué, por qué hubo una respuesta tan fuerte a lo que hicieron las Pussy Riot, y las relaciones de la Iglesia, el Estado y la sociedad.

De este modo, el film presenta entrevistas con los padres y familiares de las tres implicadas, y se bosquejan retratos psicológicos que ayudan a comprender cómo forjaron su carácter esas tres jóvenes que, incluso el día que se leyó lectura de su sentencia, mantenían vigente el espíritu de protesta y la abierta crítica al sistema político de Putin.

Así sabemos, por ejemplo, que el padre de Nadia le inculcó un amor por el arte contemporáneo tan fuerte que ella se convirtió en artista de performance e incluso antes de formar Pussy Riot ya realizaba acciones de fuerte carácter político. De Masha conocemos que al grupo punk le precedió un activismo ambientalista, y de Katia descubrimos los orígenes de su lucha contra el sistema político.

Pero el documental también muestra el otro lado de la moneda, el lado donde los fieles ortodoxos se congregaron y manifestaron contra las activistas por lo que consideraron una blasfemia y una ofensa, y exigieron que se aplicara todo el peso de la ley en su contra.

PussyRiotJail

Y es fácil entenderlo. Si para las Pussy Riot el templo era el símbolo de la dañina complicidad entre la iglesia y el Estado, y fungía como el lugar idóneo para protestar, para los ortodoxos la catedral era sagrada e intocable, pues es el templo que ellos y sus padres reconstruyeron bajo donaciones luego de que el régimen estalinista lo dinamitara en 1931 al prohibir el culto religioso.

–Esperaría que los realizadores –dice Mike Lerner al respecto– no buscaran hacer propaganda o convencer a la gente de cierta posición particular, sino dar un panorama claro de las problemáticas subyacentes en cualquier gran historia. Claro que apoyamos a Pussy Riot, pero es más importante entender por qué la gente reaccionó así.

La historia de Pussy Riot podría parecer para muchos extraída de una película distópica, de un mundo de ciencia ficción cuyo régimen político es tan totalitario que expresar una opinión contraria puede hacerle perder para siempre la libertad a cualquiera. Pero la realidad, y eso lo saben bien los documentalistas, siempre supera a la ficción.

–Los documentales –dice Lerner– tienen una gran ventaja sobre las películas de ficción porque pueden contar las historias que son más extrañas que la ficción y más allá de la ficción (…) La gente se preguntará si la historia fue verdadera o no, pero eso no importa, sino cuán poderosa es la historia y de qué forma está siendo contada. Sí, creo que muchos documentales actuales son mucho más poderosos que cualquier película comercial y las historias son mucho más extraordinarias.

Tomada de gq.com

Tomada de gq.com

En tanto, la gira anual Ambulante ha ido forjando en el país, a lo largo de sus nueve años, un público que se interesa cada vez más en el documental, un género donde se cuentan historias reales, aunque por reales no dejen de ser extraordinarias.

Y la necesidad de escuchar historias reales y de alejarse de lo telenovelesco, considera Lerner, es la principal razón de que el género sea tan popular en México.

–Creo que existe un gran contraste con lo que muestran los medios dominantes (mainstream), como las telenovelas. La forma en la que la mayoría de los documentales se acercan a la realidad es algo de lo que los mexicanos tienen muchas ganas, ya que no siempre es una realidad feliz.

El documental de Mike Lerner dura 89 minutos, suficientes para entender que la realidad no siempre tiene final feliz y que, como dice un epígrafe de Bertolt Brecht con que abre el documental y queda demostrado con el performance de las Pussy Riot, «el arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma».

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