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¿Arte o estafa?, segunda parte: La burbuja del arte
Este trabajo gira en torno a la situación que priva en el mercado actual, plagado de proyectos “reproducidos en masa y repetitivos”, y donde la sociedad otorga “privilegios especiales […] al arte y a los artistas” los cuales son “explotados por algunos de los hombres más ricos del mundo para hacer aún más dinero”, olvidándose de los valores y disfrute estéticos de las obras.
Por Lado B @ladobemx
28 de enero, 2014
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Alonso Pérez Fragua

@fraguando

La pregunta de la entrega anterior (13 de enero de 2014) y su imagen final de Damian Hirst nos conectan hoy con la temática central de La gran burbuja del arte contemporáneo (2009), documental de Ben Lewis. Este trabajo gira en torno a la situación que priva en el mercado actual, plagado de proyectos “reproducidos en masa y repetitivos”, y donde la sociedad otorga “privilegios especiales […] al arte y a los artistas” los cuales son “explotados por algunos de los hombres más ricos del mundo para hacer aún más dinero”, olvidándose de los valores y disfrute estéticos de las obras.

O como lo pone Peter Debruge en su reseña sobre esta película, La gran burbuja… versa sobre “subastas que son un teatro, precios absurdos que se negocian en secreto por las mismas casas de subastas” y un grupo de compradores que ya tiene obra de un determinado artista y que sigue adquiriendo sus piezas en la esperanza de que los precios se mantengan altos y sus inversiones bien protegidas.

Versión doblada al español, transmitido por TVE

Aunque la calidad de las obras y los artistas que aparecen en la investigación audiovisual se debaten de forma implícita a lo largo de los casi 60 minutos de duración, el interés central está en la legitimación de estos objetos y sus autores y, sobre todo, en la legitimación y/o creación de los precios desde las instituciones del arte. En el caso de las obras de Damien Hirst, el artista al que otorga mayor atención Lewis, nunca aparece la discusión sobre si sus animales conservados en formol o su cráneo cubierto de diamantes (For the Love of God, 2007) ofrecen un disfrute estético y/o cumplen una función social.

No obstante, de forma más o menos explícita, se plantea el polémico papel que juegan las galerías que representan al artista, las casas de subasta que ayudan a colocar sus obras en el mercado, y a los coleccionistas que pujan por sus piezas que “valen” millones de libras en medio de la peor crisis financiera que atraviesa el mundo desde hace 60 años.

Mark_D._Damien_Hirst

Obra de Mark D. Damien Hirst: Money for Old Rope (Damien Hirst: Dinero para soga vieja). Licencia Creatives Commons.

De esta forma, el concepto de arte presente en La gran burbuja… resulta del moderno sistema de arte, el cual divide al artista y al artesano, concebido el primero como creador de obras de arte o incluso “obras maestras”, y el segundo como “mero hacedor de algo útil o entretenido” (Shiner, 2004: 24). En este sentido, y por si quedaran dudas, solo una ojeada al precio de 50 millones de libras del mencionado cráneo de Hirst lo coloca a varios millones de distancia de la artesanía más compleja, elaborada en una comunidad maya de México o por un artesano dogo de Mali.

Cabe aclarar que sí existen voces de peso que han sido críticas con este multicitado cráneo brillante, la cual es considerada la obra más costosa en la historia del arte contemporáneo hasta la fecha. Ralph Rugoff, director de la Hayward Gallery de Londres, la consideró un simple “objeto decorativo que no está particularmente bien hecho. ¿Qué es tan interesante sobre él? Damien Hirst es un artista importante pero este no es su mejor momento” (citado en Arifa Akbar, 2008).

Al ser entonces arte y desde la perspectiva del sistema actual mencionado por Shiner, el público estaría llamado a asumir[1] que las costosas y extravagantes obras del británico, como For the Love of God, están cumpliendo “un papel espiritual trascendente” al revelar “una verdad más elevada” o al transformarse en “medicina para el alma” (ibíd.: 25). Todo lo anterior debido a la sumisión del mercado actual del arte a los designios de los actores e instituciones antes señalados, únicos responsables de decidir qué es arte y qué no lo es.

En otras palabras, y como nos dejaba ver también el ejercicio de la reportera española Fany Estévez en la entrega anterior, gran parte del público acepta como arte todo lo que haya sido previamente validado por un museo, una galería, una feria de arte o una casa de subastas. Por ello resulta de suma importancia, de nuevo, formar públicos críticos, que no se traguen cualquier cosa como arte, y que estén en constante contacto con nuevas propuestas que puedan analizar para sacar sus propias conclusiones.

Para lograr lo anterior, en el caso de Puebla tenemos las exhibiciones temporales del Museo Amparo, las de Capilla del Arte UDLAP, a veces –y dependiendo de la administración– las de la Galería del Palacio, de la Galería de Arte Moderno y Contemporáneo “Ángeles Espinosa Yglesias –si es que la encontramos-, y de la Galería Lazcarro de Casa del Mendrugo, así como en recintos emergentes como el del colectivo ADA. Y en la zona de las Cholulas, Casa del Caballero Águila, en San Pedro, y Casa Nueve, en San Andrés, por citar solo algunos.

Y ya para hacer de este ejercicio mucho más completo (y acercarnos a lo que denuncia La burbuja…) muy pronto podremos visitar la feria de arte contemporáneo, Zona MACO 2014, en el Centro Banamex, que abrirá sus puertas del 5 al 9 de febrero para que cada quien decida si lo que sus ojos ven es obra maestra o tomadura de pelo (y en miles o millones de dólares…).

Galería Zona Maco 2013. Fotos y videos por @fraguando

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El artista poblano César López presentado por la galería Luis Adelantado (DF / Valencia)

 

DelAmorAlOdio3

Del amor al odio solo hay un paso…  Réquiem (2010) de Carlos Aires. Cuarenta cuchillos grabados con frases en español e inglés.

 

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Guetto Collector (2003), de Francis Alÿs. Técnica mixta. Presentada por la galería Ramis Barquet.

 

Proyecto de instrumentos musicales de Pedro Reyes (México, 1961) construidos con armas decomisadas por el ejército mexicano en Ciudad Juárez, Chihuahua

 

Untitled Vanity Flight Case (2005), de Bruno Peinado. Presentada por la galería Mario Mauroner Contemporary Art (Viena, Austria). Cráneo de resina, espejos, motor, máquina de humo.

 

Referencias

Bibliográficas

Shiner, L. (2004) La invención del arte. Una historia cultural. España: Paidós.

 

Audiovisuales

The Great Contemporary Art Bubble (2006). Documental. Lewis, Ben, realizador; Fiona O’Doherty, productora. Producido por BLTV para BBC, 2DF y Arte en asociación con Avre, YLE, NRK, DR TV, Schweizer Fensehen, SVT y Australian Broadcasting Corp.

 


[1] Aunque esto no siempre sucede, al hacerse la división arte vs artesanía, el objeto validado por las instituciones del arte como obra de arte adquiere estas características de forma automática.

Changaplana PunketaAlonso Pérez Fragua es gestor y periodista cultural. Desde 2012 coordina Capilla del Arte, espacio cultural de la UDLAP. Actualmente estudia el Posgrado Virtual en Política y Cultura en América Latina de la UAM-Unidad Iztapalapa. Presidente y único miembro del club de fans del autor estadounidense A.J. Jacobs en Puebla.

Imagen: La Changaplana Punketa, de Ángel Vázquez. Aerosol. 2012.

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