Este domingo, justo antes de escribir la columna de la semana recibí un tuit de un colega que trabaja para una organización social dedicada a lo educativo. Contenía una liga a un video perturbador sobre la realidad escolar. Se titula 2+2=5. Invito a mis cuatro lectores a verlo para seguir después la reflexión que suscitó en mí después del impacto inicial.
1.-La escuela y el poder.
El primer elemento de reflexión que resalta en el contenido de este video es la cuestión del poder en la escuela. Muchos autores han desarrollado este tema y no es cuestión aquí de repetirlos. Desde la visión marxista de la superestructura ideológica que reproduce y legitima las relaciones sociales de producción existentes y su interpretación en el campo educativo en Althusser que incluye a la escuela como uno de los aparatos ideológicos del Estado o el análisis de Bordieu de la educación como mecanismo de reproducción del statu quo, hay mucho papel y tinta empleados en describir la manera en que funcionan la escuela como institución dentro del sistema social y el profesor como mediador entre los grupos en el poder y las nuevas generaciones que deben aprender lo que convenga para mantener las cosas como están y reforzar las estructuras socioeconómicas y políticas que controlan el sistema educativo.
El video muestra con una crudeza simbólica impactante la manera en que la escuela ejerce esta violencia. La voz del director a través del sistema de sonido de la escuela es como la manifestación auditiva de la omnipresencia de la autoridad del Estado, delegada en la institución escolar para vigilar, premiar y castigar los comportamientos según su adhesión o desviación de lo que quienes detentan el poder establecen como válido, verdadero, bueno o bello, de lo que se determina desde lo alto que todos deben aprender y pensar.
Por su parte el profesor manifiesta su total y precisa –reloj en mano- subordinación a este “gran hermano” que gobierna los destinos de todos en la escuela y mantiene el orden y el silencio para escuchar el mensaje del director y posteriormente hace su trabajo de ejecución precisa de los “cambios” que el director ha indicado por el altavoz.
El maestro enseña entonces el dos más dos igual a cinco que le ha sido prescrito enseñar. Lo enseña de la manera tradicional, escribiéndolo en el pizarrón y haciendo que los alumnos lo repitan, cada vez en voz más alta que lo repitan y lo escriban en sus libretas.
Enseña ejerciendo el tramo de poder que le ha sido asignado, evitando cualquier cuestionamiento y cuando surge, reprimiéndolo con regaños y amenazas. En la situación extrema, el maestro se hace ayudar de una especie de “pelotón de fusilamiento”, una imagen simbólica que representan los estudiantes mayores, los que ya han sido entrenados, adiestrados, indoctrinados adecuadamente y saben cumplir y hacer cumplir, castigando y aniquilando la inquietud y la crítica del compañero menor.
2.-La escuela y la verdad.
Pero el video muestra también que la escuela es el espacio donde se busca la verdad y donde una vez encontrada se trata de afirmar y sostener a pesar de lo que el poder establecido intenta imponer.
Un alumno intenta cuestionar el dos más dos igual a cinco. Plantea la pregunta reflexiva, la pregunta crítica por excelencia: ¿Está seguro que dos más dos son cinco? Esta pregunta nace de lo más hondo de la consciencia humana según pensadores como Bernard Lonergan, es la pregunta que formula nuestro intrínseco, “desinteresado e irrestricto deseo de conocer”, de conocer lo verdadero, de aprehender la realidad más allá de lo que nuestra imaginación o el poder nos quieran imponer o sugerir.
Este alumno es callado por la reprimenda del profesor. El profesor le indica con claridad lo que la escuela tiene como misión imponer: “Tú no vas a cuestionar esto” y cuando el alumno dice: “yo solamente pensaba…” , la respuesta es contundente: “tú no necesitas pensar”, simplemente “dos más dos son cinco”.
Otro alumno se levanta y no solamente cuestiona sino que se atreve a afirmar lo verdadero en este caso: “dos más dos son cuatro, siempre han sido cuatro”. Este alumno, según la visión del poder en la escuela debe ser sancionado con mayor rigor. Se le da la oportunidad de pasar al pizarrón pero bajo amenazas y se le pone en la situación de completar la operación ante la presencia de este “pelotón de fusilamiento” listo para anularlo si se atreve a contradecir la respuesta falsa oficial. El niño se atreve, afirma la verdad a pesar de las amenazas y el riesgo. Entonces es aniquilado y excluido del aula.
Cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia, diríase irónicamente pensando en que este autoritarismo, esta amenaza y esta exclusión al que no se amolda a lo que se enseña aunque sea falso son elementos cotidianamente presentes en la realidad escolar.
3.-La escuela como espacio de tensión entre el ejercicio del poder y la búsqueda de la verdad.
Muchos podríamos quedarnos en la lectura pesimista y en la visión del avasallamiento y el triunfo absoluto del poder sobre la verdad en la escuela. Sin embargo, el final del video resulta, al menos desde mi lectura personal, profundamente esperanzador.
El poder se ha impuesto, la rebelión del que afirma la verdad ha sido sofocada por el maestro y la represión institucional de la escuela. Los demás niños se amoldan a lo que el profesor les impone, algunos incluso se convencerán de que dos más dos son cinco porque lo dijo el profesor, otros aceptarán esta mentira y la repetirán por miedo, porque han visto lo que le sucedió a quien se atrevió a sostener lo verdadero.
Sin embargo, cuando el profesor después de hacer repetir al grupo nuevamente el dos más dos igual a cinco le pide a los alumnos que lo apunten en su libreta, un estudiante lo hace, pero duda, vuelve a pensar, se atreve a pensar y a decidir libremente por la verdad, tacha el cinco y escribe un cuatro.
La escuela es finalmente una institución humana y como tal no puede, a pesar de todo el peso de su poder formal, imponerse del todo y vencer absolutamente a la pasión por lo verdadero que está en el fondo de la subjetividad de cada sujeto humano que enseña y aprende.
La escuela es entonces el espacio dialéctico donde se vive cotidianamente la tensión entre el poder y la verdad, entre el ejercicio del poder y la búsqueda de lo verdadero.
4.-“Y sin embargo se mueve…”: la pasión por lo verdadero.
“Y sin embargo, se mueve” dicen que dijo Galileo después de ser obligado a retractarse de su teoría heliocéntrica por la Santa inquisición.
Un caso histórico en el que la tensión entre el ejercicio del poder y la búsqueda de la verdad se decantó oficialmente por el lado del poder pero esto no evitó que la verdad siguiera siendo afirmada y se pudiera exponer públicamente en el futuro.
Y sin embargo se mueve, podríamos decir también de la realidad escolar donde muchas veces el ejercicio del poder y los intereses que desde el poder se intentan mantener obligan a ocultar, a callar o a negar la verdad de las cosas, pero no logran ni lograrán matar del todo el deseo profundo de buscar la verdad que está en la consciencia de cada educando y de cada educador, aunque a veces se encuentre dormido o bloqueado por años de obediencia al poder.
Ojalá que escuelas y educadores hagan consciencia de esta tensión inevitable y estructural que define el quehacer educativo formal como parte de todo sistema social: la tensión entre el ejercicio del poder y la búsqueda de la verdad. Entre más clara quede está tensión entre quienes educan, más probable puede ser que se maneje adecuadamente el ejercicio del poder y se promueva eficazmente la búsqueda de lo verdadero.
*Doctor en Educación por la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Ha hecho dos estancias postdoctorales como Lonergan Fellow en el Lonergan Institute de Boston College (1997-1998 y 2006-2007) y publicado dieciocho libros, cuarenta artículos y siete capítulos de libros. Actualmente es académico de tiempo completo en el doctorado en Pedagogía de la UPAEP. Fue coordinador del doctorado interinstitucional en Educación en la UIA Puebla (2007-2012) donde trabajó como académico de tiempo completo de 1988 a 2012 y sigue participando como tutor en el doctorado interinstitucional en Educación. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (nivel 1), del Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE), de la Red Nacional de Investigadores en Educación y Valores que actualmente preside (2011-2014), de la Asociación Latinoamericana de Filosofía de la Educación y de la International Network of Philosophers of Education. Trabaja en las líneas de filosofía humanista y Educación, Ética profesional y “Sujetos y procesos educativos”.
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EL PEPO