Dada la agenda semanal, esta vez les traemos a su consideración dos temas que nos parecen imprescindibles no perder de vista:
A propósito de la Marcha por la Dignidad Nacional, verdad y justicia para las madres buscando a sus hijos e hijas desaparecidos

10 de Mayo. Contrastando a las decenas de miles de madres que se concentraron en el zócalo para escuchar junto son sus familiares a Sir Paul McCartney, muy cerca de ahí, por la mañana, en el monumento a la Revolución y con miras al Ángel de la Independencia, cerca de 300 madres cuyos hijos, hijas e inclusive familias completas se encuentran desaparecidos, dieron pie para comenzar la “Marcha por la Dignidad Nacional”.
Esta marcha convocó no sólo a madres de distintas partes del país, víctimas de la así llamada “guerra contra el narcotráfico”, sino también a madres de otras nacionalidades, centroamericanas sobre todo, que han visto desaparecer en la ignominia a familiares que se habían visto forzados a abandonar su tierra por “mejores oportunidades”. Si ello fuera poco, de la historia trágica de nuestro país, otras voces se dejaron escuchar: las de los desparecidos por el Estado durante la así llamada “Guerra Sucia”, que en voz de sus hijos e hijas, no dejaban de decirle a las Madres: “No están solas… los desaparecidos nos faltan a todos”, todos los días.
La incertidumbre pues, pesa en el corazón y la memoria de tantas familias, pero debiera pesar lo suficiente para quien por omisión, acción o aquiescencia, ha permitido que el crimen -en tanto no se sabe el paradero de las víctimas-, se siga cometiendo. Hasta el día de hoy, el Estado mexicano no ha puesto las condiciones mínimas para que las investigaciones puedan llevarse a cabo, para que pueda determinarse sí hay o no complicidad de algunos funcionarios y por tanto, afirmarse que en efecto se trata de desapariciones forzadas, es decir, un crimen de Estado.
Amnistía Internacional se suma al reclamo de verdad y justicia de las madres, y hace hincapié en el cumplimiento de las recomendaciones que el Grupo de Trabajo sobre las desapariciones forzadas e involuntarias de las Naciones Unidas, presentó el pasado 6 de marzo. Entre ellas se encuentran:
Para concluir esta parte, les dejamos el testimonio de dos de las madres: María Guadalupe Fernández Martínez, madre de José Antonio Robledo Fernández (desparecido en 2009 en Coahuila) y Norma Ledezma Ortega, fundadora de la organización Justicia para Nuestras Hijas y madre de Paloma Angélica Escobar Ledezma (desparecida en 2002 en Chihuahua).
¿Si tuvieras que dejar tu país, qué llevarías contigo?
Hemos abordado en otras ocasiones el calvario de cientos de miles de migrantes –centroamericanos en su mayoría- que año con año, huyendo de la pobreza, delincuencia organizada, violencia social, familiar o de género, así como de persecuciones por razones políticas, religiosas o de orientación sexual; sufren en su tránsito por México hacia los Estados Unidos.
Mucha labor en la materia se ha hecho por parte de defensores de derechos humanos en toda la República, sin embargo, es día que el Estado mexicano no ha concretado las peticiones y los reclamos mínimos tanto de estos, como de los propios migrantes y sus familias.
En ese entendido, primeramente, te invitamos a firmar nuestra petición en línea al Secretario de Gobernación, Alejandro Poiré, para que: 1. Se elabore e implemente un plan nacional para prevenir los abusos de migrantes, que funcione en todos los niveles de gobierno, que garantice el acceso a la justicia y proporcione adecuada asistencia a las víctimas; Y 2. Se cree una base de datos que registre sistemáticamente los abusos sufridos por los migrantes, incluyendo datos que permitan seguir la evolución de estos casos en el sistema de justicia y permitan identificar los cadáveres de personas fallecidas.
Segundo y en tanto no haya determinación por parte del Estado, hay que lidiar con las consecuencias. Las 55 casas de migrantes diseminadas por todo el país, refieren ser uno de los pocos soplos de aliento para quienes deciden emprender y continuar el viaje. Su financiamiento es escaso, sus dirigentes son generalmente amenazados –baste ver el caso del Padre Alejandro Solalinde- y su labor, es cada día más difícil. ¿Qué se necesita en lo inmediato entonces?
“La mayoría de las personas migrantes nos dijeron que no llevaban consigo ninguna pertenencia porque suponían que durante el viaje las atacarían y las robarían y que cualquier objeto de valor aumentaría sus probabilidades de ser secuestradas. Para nuestra sorpresa, los migrantes nos dijeron que lo que necesitaban desesperadamente durante su viaje eran calcetines. En un viaje que puede ser de cientos de kilómetros, las ampollas sin tratar ponen en peligro la vida, y un par de calcetines limpios puede marcar una diferencia fundamental” nos señala Rupert Knox, parte del equipo de investigación de Amnistía Internacional para México, a propósito de ello.
¿Dónde se estarán recibiendo los calcetines? Este sábado y domingo, 19 y 20 de mayo, Amnistía Internacional Puebla estará recibiéndolos en el zócalo de la ciudad de Puebla, a un costado de la fuente principal, desde las 11 a las 18hrs; los calcetines serán entregados a los albergues más cercanos y necesitados. Y recuerda, un par de calcetines, más allá de la necesidad, es un gesto de solidaridad con los hermanos migrantes y una forma de ponernos en sus zapatos.
Para mayor información, te invitamos a ver nuestra serie de mini documentales Los Invisibles o si lo prefieres, el Informe de Amnistía Internacional de 2010, Víctimas Invisibles.
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