‘Tía, prende la tele, mi papá está en CNN… para que lo veas”, dijo José Ramón López Beltrán, al recibir una llamada en su teléfono móvil mientras su padre, el candidato presidencial de la izquierda mexicana, participaba en el Foro CNN.
El hijo mayor de Andrés Manuel López Obrador estaba en la sala contigua al estudio de televisión en que se realizaba este encuentro en el que ciudadanos –algunos presentes en el estudio y otros desde redes sociales– hacían preguntas al abanderado presidencial del Movimiento Progresista, la coalición conformada por el PRD, PT y Movimiento Ciudadano.
José Ramón estaba contento, veía a su padre cómodo, como pez en el agua explicando cómo gobernaría en caso de llegar a la Presidencia de México: qué hacer con el Seguro Popular, cómo mejorar la educación, qué es el cambio verdadero, cuál es la clave para atajar la corrupción… La entrevista-debate-foro transcurría sin contratiempos.
Pero estaba contento también porque el día 25 de la campaña presidencial había sido una buena jornada para el exjefe de Gobierno del Distrito Federal.
Este lunes otra encuesta que lo coloca en empate técnico en el segundo lugar de la contienda presidencial fue publicada y venía de tener dos eventos exitosos con públicos no especialmente sencillos para un político de izquierda: estuvo con empresarios en Monterrey y con estudiantes de una universidad privada en el Distrito Federal.
Así, su equipo llegaba optimista al Foro CNN. A las 19:20 horas, Andrés Manuel López Obrador entraba a las instalaciones desde las que se transmitió el encuentro, en las oficinas de Grupo Expansión, del que forman parte CNNMéxico.com y ADNPolítico.com.
Ni el habitual tráfico en la Avenida Constituyentes, en el poniente de la Ciudad de México, hizo que el candidato llegara impuntual a su cita, 40 minutos antes de que se iniciara la transmisión en vivo. El Jetta blanco que lo transportó desde la Universidad Iberoamericana no pudo evitar esta conflictiva vía de comunicación.
El tabasqueño lucía serio, quizá cansado, quizá a la expectativa de cómo se desarrollaría el evento, quizá sumergido en sus pensamientos. Hacer relaciones públicas no es lo que más emoción parece causarle, pero todo cambia cuando se encienden los micrófonos. Una energía parece surgir en él cuando el público, el entrevistador y las cámaras comienzan a escuchar con atención sus propuestas.
Ya al aire, cuando algunos de los 36 ciudadanos presentes en el estudio de televisión le hicieron alguna pregunta, el perredista los escuchó con atención y rápido comenzó a responderles.
Hasta bromeó sobre la parsimonia en su modo de hablar: “Me pueden acusar de muchas cosas, me pueden acusar de que no hablo de corrido”, dijo entre risas. También rieron en la sala de junto algunos de los colaboradores de su campaña, entre ellos José Ramón, su hijo mayor.
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EL PEPO