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Notas de cocina de Leonardo da Vinci
Notas de cocina… recupera los apuntes que Leonardo fue escribiendo durante su estancia en el palacio de su mecenas, Ludovico Sforza, gobernador de Milán. El florentino fue seducido por las artes culinarias desde muy temprana edad y durante toda su vida diseñó no sólo instrumentos para ayudar en la cocina sino recetas que presentaba en las cenas que ofrecían sus protectores y anfitriones. Esta faceta había permanecido oculta hasta el descubrimiento en 1981 del "Codex Romanoff”.
Por Lado B @ladobemx
09 de agosto, 2012
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Alejandro Badillo

Pocos hombres han sido tan influyentes para la historia de la humanidad como Leonardo da Vinci (1452-1519). Además de ser el artista que creó obras emblemáticas como La Gioconda o La última cena, se dedicó a investigar el mundo que lo rodeaba y lo trató de transformar con innumerables inventos, muchos de ellos prototipos de herramientas que usamos todos los días. En los últimos años Da Vinci ha sido asociado al cliché o, por libros como El código Da Vinci, a las teorías de la conspiración, y se olvida que fue un hombre icono del Renacimiento, un genio cuyos intereses abarcaron la arquitectura, la botánica, las matemáticas, el urbanismo, entre muchas otras ramas del arte y de la ciencia.

Editorial Planeta. Tercera reimpresión, febrero 2012, Compilación y edición de Shelagh y Jonathan Routh. Traducción de Marta Heras.

Notas de cocina… recupera los apuntes que Leonardo fue escribiendo durante su estancia en el palacio de su mecenas, Ludovico Sforza, gobernador de Milán. El florentino fue seducido por las artes culinarias desde muy temprana edad y durante toda su vida diseñó no sólo instrumentos para ayudar en la cocina sino recetas que presentaba en las cenas que ofrecían sus protectores y anfitriones. Esta faceta había permanecido oculta hasta el descubrimiento en 1981 del «Codex Romanoff”.

Leonardo, además, trata de refinar la experiencia gastronómica y establece reglas para sentarse a la mesa y degustar los platillos: ante los despojos y manchas después de un abundante banquete propone un paño (antecesor de la servilleta) para “no profanar la apariencia de la mesa con la suciedad”.

Incluso podría decirse que se adelanta al famoso ensayo Del asesinato considerado como una de las bellas artes de Thomas de Quincey y propone: “Si hay un asesinato planeado para la comida, entonces lo más decoroso es que el asesino tome asiento junto a aquel que será el objeto de su arte, y que se sitúe a la izquierda o a la derecha de esta persona dependerá del método del asesino, pues de esta forma no interrumpirá tanto la conversación si la realización de este hecho se limita a una zona pequeña”.

Más allá de lo excéntrico de algunos fragmentos, estas notas de cocina rescatan algo que los amantes del buen comer han reivindicado durante largo tiempo: la gastronomía es fundamental para analizar la cultura y refleja cómo nos relacionamos con el mundo.

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