Cualquiera que guste del béisbol sabe que la persona al bat solo tiene tres oportunidades para golpear la pelota. Si falla debe ceder su turno a la siguiente persona.
También hay un dicho popular: la tercera es la vencida. Tres oportunidades para fallar parece ser para el conocimiento popular, lo máximo en oportunidades que podríamos tener en alguna actividad. No más. Pero en el Tribunal Superior de Justicia del Estado, sí, el órgano encargado de administrar la justicia, las posibilidades de fallo son, parece, infinitas.
Felipe de Jesús Ventura Hernández, juez penal de Tepeaca, es una de esas personas que jamás podrían jugar beisbol. Hace unos meses el Consejo de la Judicatura local lo sancionó suspendiéndolo cuatro meses del cargo, obvio sin pago de salario (¡faltaba más!). Fue en abril de este año cuando el TSJ envió un comunicado a medios informando sobre la decisión que tomó el Consejo de la Judicatura local, pues Ventura Hernández no había acatado una resolución judicial.
Aunque en realidad al revisar la resolución del Consejo de la Judicatura, documento al que tuve acceso luego de hacer una solicitud de información, la cosa en términos llanos es que Ventura Hernández cometió dos, digamos, irregularidades en su actuar como juez, por un lado decidió desechar un juicio en el que se seguía a un presunto delincuente que estaba en libertad bajo fianza, argumentado que el delito ya había prescrito. Y dos, decidió, por sus pistolas, brincarse un procedimiento en un juicio y no llevar a cabo un careo entre testigos del caso.
Ahora, que no se diga que la justicia no es expedita, se tratan de acciones que realizó u omitió en 2010 y 2012, cuando Ventura Hernández se desempeñaba como Juez Penal en Acatlán. Vaya que el Consejo de la Judicatura es rápido en resolver quejas y denuncias.
Lo interesante de la resolución, que por cierto fue entregada ocultando los números de folios de los procesos citados, es que más allá de las acusaciones también se reconoce que Ventura Hernández ya acumulaba dos strikes previos en su expediente laboral.
El documento dice: “Por cuanto hace a los antecedentes disciplinarios del servidor público señalado como responsable se advierte que se le han impuesto dos sanciones consistentes en la suspensión del cargo sin goce de sueldo, por la comisión de faltas administrativas, por dos meses y tres meses respectivamente”. Dos strikes previos, dos suspensiones sin goce de sueldo previas. Dos. Y le anotaron un tercero sin que eso implique alguna sanción más fuerte, más allá de repetirle el castigo, que visto está no ha servido para nada.
Pero, de hecho, Ventura Hernández es un juez que no debería ocupar el cargo, o al menos debió ser nombrado un año después, pues cuando fue elegido no cumplía con los requisitos legales. Me explico: la ley dice que para ser nombrado juez se debe tener un título de licenciatura con al menos tres años de antigüedad y Ventura Hernández solo tenía dos años, de acuerdo con la fecha en que fue emitida su cédula profesional.
Con información que se obtuvo de una solicitud que hizo Karen de la Torre cuando trabajaba en LADO B, se detectó que Ventura Hernández era parte del grupo de los 16 jueces que no cumplieron con ese requisito. Vamos, que de origen el abogado convertido en juez no era muy estricto en eso del cumplimiento de las normas. Y ahora el Consejo de la Judicatura en lugar de poncharlo y mandarlo a su casa decidió solo suspenderlo por cuatro meses.
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