

San Pedro Cholula | San Buenaventura Nealtican. Sobre la carretera a Huejotzingo, a la altura de San Diego Cuachayotla, hay decenas de hornos que humean cada dos meses. Su olor pica la nariz y marea, pero sus dueños aseguran que no es dañino.
Queman, durante 17 horas, lodo moldeado para hacer tabique rojo. Gastan, los que tienen, hasta 55 mil pesos en la compra del combustible; los que no, sólo le invierten 17 mil.
Aunque las ganancias por la venta de este material son mínimas, los ladrilleros de Cuachayotla no están dispuestos a cambiar de giro.
“La realidad es que esto es un trabajo de generaciones, viene desde nuestros abuelos y de los abuelos de ellos, nadie de aquí cambiaría esto”, responde Mosíah Nava Chichía al saber que hay un material más económico, menos contaminante y más rentable.
Hace un par de meses, especialistas de la Universidad de las Américas Puebla (Udlap) realizaron un estudio en siete tipos de productos para construcción, a fin de conocer su utilidad, duración y contaminantes emitidos en su elaboración.
De los materiales analizados, se lee en el estudio dirigido por el doctor René Reyes Mozzoco, el block hueco y el ladrillo comparten la misma función (construir muros), por lo que se comparó su diseño en diferentes variables.
Las comparaciones se hicieron sobre el consumo energético, consumo de agua como materia prima y las emisiones contaminantes.
El resultado fue que el block no sólo es un material que no contamina, sino que en su elaboración tampoco necesita quemarse, es más económico y genera mayores ganancias.
Sin embargo, Nava Chichía asegura que heredó su negocio y que además ayuda a cinco familias a subsistir, por lo que tal vez lo incluiría en su catálogo de variedades, pero sin dejar de hacer el ladrillo rojo.
Con él trabajan papás, mamás e hijos, todos le ayudan a hacer tabiques, tejas, pisos y lo que se pueda moldear con lodo, que se queme y sirva para adornar construcciones.
Les paga casi 200 pesos al día en jornadas que comienzan desde que sale el sol hasta que se oculta.
Cada uno de los miles de millares que logra quemar en su horno es vendido a 600 pesos, pero su ganancia sólo asciende a siete mil pesos mensuales, ya que él es uno de los afortunados ladrilleros que tiene la posibilidad de sacar material mensualmente.
“En la época de sequías es lo bueno”, platica, “le metemos 55 mil pesos al mes para comprar el petróleo. Con la venta recupero mi inversión y le gano sólo siete mil”.
Él sabe que su recuperación monetaria es muy baja, pero aún así insiste en no dejarlo.
“Cambiarlo no, por mi gente y mis clientes, mi ventaja es que yo tengo un camión y llevo pedidos hasta Cuernavaca, eso incrementa el costo”, asegura.
Nava Chichía considera que ninguno de los ladrilleros de Cuachayotla estaría dispuesto en dejar de hacer ladrillo rojo, aunque está comprobado, a través de estudios socieconómicos, que esta actividad aepnas deja para comer.
El block hueco más económico y menos contaminante
Hace cinco años Domingo Luna decidió dedicarse a la creación de block hueco, sin embargo, esta actividad tiene más de tres décadas de realizarse y es la principal fuente de empleo en el municipio.
Tiene 38 años de edad y es dueño de una gran blockera, paga 200 pesos a sus empleados, quienes deben colocar el granillo en máquinas que lo comprimen y hacer el block.
Al día, cuenta Domingo, sacan dos mil piezas, los materiales que se utilizan son: granillo, cacahuatillo y agua.
“Es una empresa pequeña y pues ahí la llevamos, sí sale, pero pues tampoco es tanto”, dice.
Con cada venta tiene una ganancia de tres mil pesos, de ahí compra material diario, y paga a sus trabajadores.
Según la investigación “Generación de Inventarios para Análisis de Ciclo de Vida de Materiales de Construcción de la vivienda de Interés Social en la Zona Centro de México”, elaborada por estudiantes e investigadores de la Udlap, el block hueco es el que menos consumo de energía provoca.
René Reyes Mozzoco, doctor y coordinador de la Maestría en Ingeniería Química, dijo que la generación de ladrillo rojo es sólo una medida de subsistencia, pues requiere mayor inversión y los costos en la calidad de vida son menores.
El especialista tomó el caso de Nealtican para comprobar que el block hueco conviene, en mayor medida, como material de construcción, pues su vida útil asciende a los 50 años y no provoca tantas emisiones contaminantes.
“Una ladrillera industrial tiene un consumo más limpio, no al igual que una artesanal que son las más contaminantes.
“Tenemos medido que alrededor del horno artesanal se producen cerca de 350 Imecas y eso podría llegar a ser una dosis letal”.
Las ganancias que están comprobadas para los productores de ladrillo rojo son de dos mil pesos mensuales, mientras que en el block aumenta al doble y hasta al triple.
Los costos por la elaboración de ladrillo, dijo, van de inversiones mayores a los 24 mil pesos, 15 mil se usan para la compra de combustible; una vez procesado el material, se vende el millar a 700 pesos, cuando el block alcanza precios por millar de mil 400 pesos.
EL PEPO