Por: Jesús Hurtado
Desde hace más de una semana, las autoridades no han vuelto a actualizar la data oficial de fallecidos y damnificados, mientras que el número de desaparecidos sigue siendo la gran incógnita.
Como ha ocurrido durante otros desastres naturales y tragedias provocadas, las cifras oficiales de fallecidos y de desaparecidos por el doblete sísmico del 24 de junio en Venezuela son un misterio, pues las autoridades nacionales dejaron de publicar los balances que diariamente venía ofreciendo el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez.
Justamente un día después de cumplirse un mes de los desastres, Rodríguez informó que el número de fallecidos se ubicaba en 5 mil 546, mientras que el resto de las cifras continuaban siendo las mismas que a mediados de mes: 16 mil 740 heridos, 17 mil 907 personas sin hogar, mientras que 23 mil 811 permanecen en 107 campamentos transitorios.
La gran incógnita sigue siendo el número de desaparecidos, un dato que el gobierno se ha cuidado en nunca ofrecer. De hecho, el gobernador de La Guaira, José Alejandro Terán, reconocía la semana pasada que no existía un balance de desaparecidos por la complejidad que encierra la verificación cruzada de cifras.
Ante la ausencia de un balance oficial, las únicas cifras que se tienen al respecto corresponden a iniciativas privadas desarrolladas por voluntarios la misma noche del 24 de junio, cuyas estadísticas reportan entre 11 mil y 17 mil personas de las cuales no se tiene información alguna.
Vieja práctica
“Es lo que han hecho siempre, ocultar las cifras, como si no se supiera que los muertos son muchos más de los que ellos informan”, dice María, una maestra que sigue buscando a su hermana y sus dos sobrinos entre los escombros de uno de los edificios completamente destruidos en Caraballeda, la zona de La Guaira que sufrió la peor parte en el devastador fenómeno.
La afirmación de María se corresponde con lo señalado por otras personas en La Guaira, que en los últimos cinco días han informado del hallazgo de los restos de sus familiares, entre ellos una joven que informó haber encontrado, 34 días después, los cuerpos de sus padres y tía entre los escombros.
“Seguimos sacando muertos y eso no se informa… Aquí todavía hay muchas personas sepultadas. Pero no tenemos herramientas para recuperar los cuerpos”, señalaba el fin de semana pasado una voluntaria que, tras 25 días excavando entre las ruinas de la Opppe 26, uno de los edificios de la Misión Vivienda, afirmaba que su grupo había dado con al menos 30 cuerpos.
Justamente en esos urbanismos del programa gubernamental llevado adelante por el difunto Hugo Chávez, es donde se contaría la mayor cantidad de fallecidos.
También te recomendamos Venezuela: solidaridad hasta en la muerte
Aunque no se tienen cifras oficiales de cuántas personas vivían en las torres levantadas en terrenos no aptos para edificación alguna, se estima que en sus 12 torres y 876 apartamentos vivían unas 3 mil 500 personas, buena parte de las cuales no sobrevivió.
Otro aspecto que permite señalar la incongruencia entre la falta de cifras oficiales y el continuo aumento de las víctimas reconocidas, se evidencia en cementerios, crematorios e iglesias. “Seguimos asistiendo a sepelios de gente de La Guaira”, afirmó el fin de semana un trabajador del Cementerio General del Sur, el mayor camposanto de Caracas, donde también se realizaron cremaciones relacionadas con la tragedia.
“Casi a diario seguimos recibiendo cenizas de fallecidos de la tragedia, y no dudo que en otros templos ocurra igual”, asegura Luis, servidor en un templo en el este de Caracas que también prefiere el anonimato, cuyo testimonio evidencia el continuo incremento de los fallecidos oficiales, a pesar del silencio de las autoridades.
Ni antes, ni ahora
“Eso ha sido así desde hace mucho. Nunca se han sabido cifras oficiales porque al gobierno no le conviene”, acota el periodista de sucesos R. H., quien recuerda que del deslave de Vargas (diciembre 1999) no se tienen cifras oficiales, como tampoco de los fallecidos en el desastre de Las Tejerías (octubre 2022).
En efecto, del desastre que 27 años atrás afectó al mismo estado que ahora ha quedado semidestruido por los terremotos, nunca se dieron cifras oficiales definitivas, estimándose un margen muy amplio que oscila entre 10 mil y 30 mil desaparecidos.
“Eso lo ha hecho siempre el gobierno y no solo en lo relativo a desastres, sino en cualquier cosa. No hay un número concreto de presos políticos, pero tampoco hay cifras económicas. Quizás las cifras de muertes y desaparecidos en este desastre tampoco lo vamos a saber”, puntualiza.
Estas afirmaciones dan pie para establecer dos aspectos particulares sobre la opacidad de las cifras y la tragedia. Por un lado, se desconoce la cantidad de dinero que ha recibido el gobierno central en ayudas y donaciones para paliar la crisis suscitada por los terremotos.
De momento, las únicas cifras disponibles al respecto corresponden al desembolso del Fondo Monetario Internacional (FMI) por 346 millones de dólares, monto correspondiente a los haberes de Venezuela en ese organismo y que fue entregado a principios de julio. Otros 300 millones de dólares han sido canalizados a través del Sistema de Organización de las Naciones Unidas (ONU) para la atención de la emergencia.
El otro aspecto se relaciona con la poca credibilidad que esa falta de transparencia deja en donantes y financistas internacionales, quienes podrían desconfiar de que los fondos aportados lleguen realmente a los afectados.
“En el proceso de reconstrucción hay preocupación válida de cómo se van a administrar los recursos. Lo que se está tratando es de que se canalicen a través de organizaciones de amplio reconocimiento por su experiencia en situaciones críticas como estas”, señala el economista Asdrúbal Oliveros, quien, al igual que otros voceros de diferentes ámbitos, aboga por entes como Cáritas Internacional y Cruz Roja Internacional como los idóneos para recibir esas donaciones.
Una estimación preliminar del Banco Mundial (BM) arroja que los dos terremotos del día de San Juan ocasionaron daños físicos directos por unos 19 mil 600 millones de dólares, lo que deja entrever que para la reconstrucción de toda la infraestructura destruida se requerirán unos 20 mil millones de dólares.
Foto de portada: tumbas de víctimas sin identificar en el cementerio La Esperanza, La Guaira. Venezuela. Tomada de facebook.com/Diariodlosandes