Cinco años leyendo: la historia de un círculo de lectura que sobrevivió a la pandemia y floreció en comunidad

Alejandro León

Fue un martes 21 de julio cuando inauguramos el círculo de lectura con la primera tertulia, han pasado cinco años desde aquella charla. El proyecto da comienzo por la iniciativa de Beatriz del Castillo, nació en el auge de la pandemia incentivando a la comunidad a leer. Así como los libros llegan a tu vida en determinado momento, como el revolotear de una abeja provocando la caída de una hoja sin creer que pasaría llegue al proyecto desde su fundación. Al principio tuvimos muchas personas producto de las moderadoras que ya traían un recorrido cultural y compartían a su audiencia para las sesiones.

Parecía en el imaginario un trayecto sin complicaciones, el problema era que no teníamos retención de lectores, se iban junto con su moderadora. Cada mes buscábamos a una nueva persona para que pudiera llevar el círculo de lectura. Hicimos ligas para unirse a las charlas literarias, campañas de memes y una búsqueda de audiencias, incluso llevamos a autoras a dialogar con las ideas de las lectoras. El resultado dio frutos manteniendo a un pequeño grupo, haciendo dos sesiones en línea al mes.

En febrero del 2022 tuvimos nuestra última tertulia bajo el manto de Lado B. Debido a un recorte de recursos el medio se detendría durante un tiempo. En esta incertidumbre tuvimos en mente que continuaremos con las tertulias hasta donde fuera posible su preservación. Nos permitieron mantener el nombre que con cariño y orgullo seguimos llevando. Hicimos nuestra cuenta en Instagram para capturar a futuros lectores.

Los meses transcurrieron y se dio la oportunidad de realizar una sesión presencial, las restricciones de la pandemia habían bajado y era el momento de conocernos en persona después de casi dos años de vernos en pequeños cuadros en la pantalla. Fue en la biblioteca de la Alianza Francesa con cubrebocas, pastel y cuentos de Lovecraft.

Ha habido lágrimas, risas y reflexiones desde nuestra cosmovisión, integrando ideas a nuestro cotidiano. Revelando verdades y mentiras para cuestionar nuestra realidad, los libros son así, se mueven entre páginas blancas, amarillas, negras y ocres. Esto es un rio que fluye, las ideas recorren constantemente, pescamos sin importar las condiciones sociales, discutimos un libro siempre bajo el ideal de “Pensar en voz alta para pasarla bien”.

En el maravilloso libro de Michèle Petit “El arte de la lectura en tiempo de crisis”, hay una idea que me fascina acerca del enfrentamiento con el libro y sus integrantes:

El encuentro con el libro pone en movimiento al lector y le permite reanudar su vida interior, “suspendida, detenida, fracturada por el sufrimiento psíquico”. “Permite la exploración y la travesía de los espacios de catástrofe, al final de un trabajo psíquico que se apoya en el trabajo literario. Al volverse lector, el sujeto se convierte en actor y autor de su vida, liberando su propio texto”. Pero ese dialogo a veces se reanuda a costa del dolor y, de modo más amplio, dice también K. Brutin, “todos los libros encierran misterios propios para conmover a algunos lectores y para amenazar a otros. […] Todos los libros tienen la posibilidad de poner en peligro al lector”. Los espacios de lectura compartida pueden desencadenar cosas muy fuertes, lo mismo que los talleres de escritura.

Desearía que más personas conocieran el inmenso placer que evoca la lectura, desenmarañar esas arañas entre el papel, gaviotas en el cielo revolotear en la mente. El implante de una historia que te hará indiferente o quizá te haga parte de su mundo.

Como dice Gabriel Zaid en su libro Leer:

“Publicar es normal en una carrera académica o burocrática. Es como redactar formularios debidamente requisitados para concursar. En cambio, leer por gusto requiere de aprendizajes prácticos difíciles, quita tiempo a la carrera y no permite ganar puntos más que en la bibliografía citable. Publicar sirve para hacer méritos. Leer no sirve para nada: es un vicio, una felicidad”.

Hacer comunidad siempre ha sido el objetivo de este círculo de lectura, los vínculos que tenemos a través de los libros son invaluables y a lo largo de este camino hemos leído 60 libros:

1.- Los niños perdidos de Valeria Luiselli

2.- Temporada de huracanes de Fernanda Melchor

3.- Casas vacías de Brenda Navarro

4.- La Hija única de Guadalupe Nettel

5.- La biblioteca de los libros rechazados de David Foenkinos

6.- Cara de liebre de Liliana Blum

7.- Exhalación de Ted Chiang

8.- Nada de Janne Teller

9.- El mundo alucinante de Reinaldo Arenas

10.- El color púrpura de Alice Walker

11.- El club dumas de Arturo Pérez-Reverte

12.- Persona normal de Benito Taibo

13.- Ellas hablan de Miriam Toews

14.- Los niños de paja de Bernardo Esquinca

15.- Leonora de Elena Poniatowska

16.- El hombre que confundió a su mujer con un sombrero de Oliver Sacks

17.- Las cosas que perdimos en el fuego de Mariana Enríquez

18.- Maldita de Raquel Hoyos

19.- Yerma de García Lorca

20.- El fin de la eternidad de Isaac Asimov

21.- Cuentos macabros de Lovecraft

22.- La biblioteca de la medianoche de Matt Haig

23.- Ceniza en la boca de Brenda Navarro

24.- El dilema de la pareja de Esther Perel

25.- El infinito en un junco de Irene Vallejo

26.- La asesina ilustrada de Enrique Vila-Matas

27.- Migrar bordes de José Luis Prado

28.- Muerte en el bosque de Amparo Dávila

29.- Pura pasión de Annie Ernaux

30.-Pequeño país de Gaël Faye

31.- Los recuerdos del porvenir de Elena Garro

32.- Seda de Alessandro Baricco

33.- Cuentos de amor de locura y de muerte de Horacio Quiroga

  1. Catedrales de Claudia Piñeiro

35.- El beso de la mujer araña de Manuel Puig

  1. Los gritos del pasado de Camilla Läckberg

37.- Toda la soledad del centro de la Tierra de Luis Jorge Boone

38.- Dios se fue de viaje de Beatriz Rivas

39.- La invitada Libro de Jennifer McMahon

40.- Furia de Clyo Mendoza

41.- El gato que venía del cielo de Takashi Hiraide

42.- Cadáver exquisito de Agustina Bazterrica

43.- Desayuno en Tiffany’s de Truman Capote

44.- El cuento de la criada de Margaret Atwood

45.- Libros infantiles por el mes de las infancias: Los cuervos de Pearblossom de Aldous Huxley, romper el cerdito de Etgar Keret, yo contra los mil y un pelos de Gabriela Peyron, cachorro peludo de niño/gato de Etgar Keret y la vida íntima de Laura de Clarice Lispector.

46.- La mancha humana de Philip Roth

47.- La carretera de Cormac McCarthy

48.- La edad de la inocencia de Edith Wharton

49.- La insoportable levedad del ser Novela de Milan Kundera

50.- Soñar como sueñan los árboles de Brenda Lozano

51.- Cómo vender una casa embrujada de Grady Hendrix

52.- La vegetariana de Han Kang

53.- Cuentos de navidad (Compilación de los hermanos Grimm a Paul Auster)

54.- Pedro Páramo de Juan Rulfo

55.- Días sin ti de Elvira Sastre

56.- Hamnet de Maggie O´Farrell

57.- La invención de morel de Adolfo Bioy Casares

58.- El impostor de Javier Cercas

59.- Reparar a los vivos de Maylis de Kerangal

60.- La campana de Cristal Novela de Sylvia Plath

El encuentro con la lectura parecería un pretexto más para la convivencia y eso es realmente increíble. Partimos de la creación de vínculos cálidos para el fomento cultural, llegar a un lugar en donde pueden hablar libremente, desde una ruta horizontal.

Siempre el condicionamiento del tiempo implica muchas veces un privilegio de clase, hacemos lo posible por adecuarnos a nuestras compañeras. Todas las personas tienen el derecho a leer o a no leer como lo dice Daniel Pennac en su famoso decálogo del buen lector. El ir a las tertulias y escuchar al otro abre la posibilidad de entablar un diálogo, la escucha también es otra forma de leer.

Leer desde los oídos implica aventurarse en tratar de comprender su cosmovisión. Cumplimos cinco años de leer en comunidad, cinco años de recorrido entre libros. Hemos tenido despedidas de personas que cambian de ciudad o de país, esas despedidas que duelen pero que permanecen en los recuerdos de las tertulias, su huella siempre es recordada con afecto. Algunas lectoras han regresado y nos sentimos agradecidos por creer en los libros. Este proyecto fluye, constante como rio, no se detiene. La batalla contra la inmensidad de libros que existen en el mundo es grata si se es acompañada con personas maravillosas.

 

*Alejandro Emmanuel León Cohetero. Estudió Relaciones Públicas y Comunicación, originario de la mixteca poblana. Sus pasiones son la literatura, la escritura y los productos audiovisuales. Ha trabajado en distintos lugares desde restaurantes de comida rápida, como community manager y en la gestión de audiencias en el medio independiente Lado B. Actualmente es librero y colabora en el programa cultural Cuéntame una Historia Puebla que se transmite en redes sociales. Es organizador de círculos de lectura en la ciudad y amante de los gatos.
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