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Antes de pensar en la presa Rompepicos 2, Nuevo León debe restaurar las más de 50 mil hectáreas de bosques incendiados
El impacto de la tormenta tropical Alberto en las zonas urbanas y rurales de Nuevo León fue generado por la falta de vegetación, en específico en los bosques incendiados en la sierra de las partes medias y altas de las cuencas, donde escurre el agua de las lluvias hacia la zona urbana y que el gobierno estatal no ha restaurado.
Por Lado B @ladobemx
10 de julio, 2024
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Cuauhtémoc Osorno Córdova

Días después del paso de la tormenta tropical Alberto, el gobierno de Samuel García revivió la idea de construir la presa Rompepicos 2 dentro del Parque Nacional Cumbres Monterrey, para prevenir las futuras inundaciones provocadas por eventos meteorológicos.

Sin embargo, el gran problema es que no se prioriza ni se ha destinado el presupuesto para restaurar las más de 50 mil hectáreas de bosques incendiados en las partes medias y altas de las cuencas que conectan con el Área Metropolitana de Monterrey. En estado sano, estos ecosistemas forestales son barreras naturales que protegen de las inundaciones a las ciudades.

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El discurso sistemático de los últimos días de los funcionarios estatales, incluyendo el gobernador, ha sido culpar a los árboles del río Santa Catarina de la caída de los carriles exprés de las avenidas Morones Prieto y Constitución, los cuales ya se habían desmoronado anteriormente debido a que están a nivel del cauce.

Un primer error detectado en este discurso institucional es ver las afectaciones solo desde un tramo de un río (Santa Catarina). Bajo el modelo de Gestión Integrada de Crecidas (GIC)las inundaciones se tienen que entender desde un enfoque de cuenca hidrológica, considerando en el análisis no sólo los volúmenes y movimientos del agua, sino incorporar el estado del suelo y ecosistemas.

Por ende, los impactos generados por Alberto en las zonas urbanas y rurales fueron generados por la falta de vegetación, en específico en los bosques incendiados en la sierra de las partes medias y altas de las cuencas, donde escurre el agua de las lluvias hacia la zona urbana y que el gobierno estatal no ha restaurado.

Con las cifras anteriores, ante fenómenos como tormentas y huracanes los suelos forestales están desprotegidos y son fácilmente erosionados por las lluvias. Estos sedimentos agregan volumen, peso y fuerza a las inundaciones, y por ende, mayor potencial de daño a su paso, lo cual se vio reflejado tanto en la zona de la sierra como en el área metropolitana.

Pero según el gobierno de Samuel García, el problema es la vegetación. Para nada se cuestiona la invasión urbana al río Santa Catarina y la construcción de infraestructura, como la nueva línea del Metro donde los pilotes están edificados sobre el lecho del río, cercano a los carriles que se cayeron.

Si se decidiera restaurar prioritariamente las 30 mil hectáreas incendiadas propuestas en 2022, costaría prácticamente lo mismo (981 mdp), considerando los precios de referencia de la CONAFOR del año 2023 ($32,714 por hectárea). Pero esto no ha sido considerado por el gobierno de Samuel García, ya que la “solución” se ha concentrado en la secretaría de obras, no la de medio ambiente.

Recordemos que los bosques son hábitat de la biodiversidad, recargan las cuencas y acuíferos, al mismo tiempo nos dan aire limpio al absorber dióxido de carbono (principal gas de cambio climático). Ninguna presa tiene este triple beneficio ambiental, al contrario, esta obra generaría fuertes impactos ecológicos, sobre todo en el Parque Nacional Cumbres Monterrey donde se pretende construir.

No obstante, Nuevo León cuenta con el Fondo de Cambio Climático y el Fondo de Compensación Ambiental que suman cerca de 200 millones de pesos, ¿dónde está este dinero? Hace unos días, Samuel García solicitó al presidente Andrés Manuel López Obrador 4 mil 800 millones de pesos para reparar los daños de Alberto, pero sin incluir la remediación de los bosques incendiados.

En el mundo existen diversas alternativas que pueden replicarse en la entidad donde nació el célebre Celso Piña. En China por ejemplo, para aprovechar el agua de las inundaciones, desde 2015 se han reforestado estratégicamente varias urbes conocidas como “ciudades esponja”, donde el gobierno central ha invertido cientos de millones de dólares.

En Estados Unidos se propone la restauración ecológica de 17 kilómetros del río Los Ángeles, recuperando zonas naturales, como taludes y llanuras de inundación, con una inversión estimada de 1.3 billones de dólares que también serviría para mitigar daños por inundaciones. Esto se podría realizar en el río Santa Catarina, lo que favorecería a declararlo como un Área Natural Protegida, por cierto, promesa incumplida de la actual administración estatal.

Entonces, si el gobierno de Samuel García en realidad es innovador y de una “nueva política”, no puede seguir viejas soluciones del siglo XX basadas solo en concreto y acero como las presas, o anti-ecológicas como la deforestación del río Santa Catarina. China, Estados Unidos y otras naciones demuestran que la vanguardia son las soluciones basadas en la naturaleza.

* Cuauhtémoc Osorno Córdova es miembro de la Red Mexicana de Cuencas. Al igual es maestrando de gestión integral del agua en el Colegio de la Frontera Norte. Se especializa en políticas públicas y derechos humanos relacionados al agua.

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