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¿Lenguaje inclusivo en la educación básica?
Por Lado B @ladobemx
15 de diciembre, 2021
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Alena Danja Maya Gutiérrez

En el contexto de las modificaciones que nuestra sociedad ha estado experimentando gracias a años de cambios provenientes de movimientos sociales tales como el feminismo, la visibilización de la comunidad LGBTI+ y la lucha contra el racismo, han nacido varias iniciativas que buscan transformar la cultura en una más incluyente, abierta y rica. Una de ellas ha sido objeto de debate: el lenguaje inclusivo.

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El lenguaje inclusivo surgió a partir de la liberación sexual, que es conocida principalmente por hablar de las mujeres como dueñas de su propio cuerpo y no ser juzgadas ni violentadas por hacer ejercicio libre de este. Es una lucha que se comparte con más comunidades que no encajan dentro de los estatutos de género y sexualidad. Se reconocen como conceptos amplios y complejos que se refieren no solo al cuerpo como objeto de placer y la orientación sexual que implica, sino que abarcan factores biológicos, psicológicos y sociológicos construidos dentro de una cultura específica, es decir, impuestos por la sociedad. Este rompimiento del sistema binario en cuestión de género no es aún bien recibido por un porcentaje importante de la población de habla hispana.

Un ejemplo de la oposición a reconocer el lenguaje inclusivo como forma válida del habla se ve expuesto por páginas de periódicos digitales tales como Infobae, donde se compartió una nota presentando el proyecto ante la Cámara de diputados de ley que prohíbe el uso del lenguaje inclusivo en el gobierno y las escuelas en Argentina, lugar mismo donde exponen que Francia vetó su uso en el medio escolar luego de que el ministro de educación, Jean-Michel Blanquer, considerara que “constituye un obstáculo para la lectura y la comprensión de la escritura”.

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El primer conflicto encontrado en esta oposición es el considerar el lenguaje como un código (Acero, 1998), un medio de expresión de los pensamientos cuando en realidad el lenguaje es un reflejo de la cultura. La hipótesis de la relatividad lingüística (HRL) propone la relación entre las lenguas naturales tanto con los significados de las palabras como en sus estructuras internas, las cuales influyen o afectan las formas en las que los hablantes de las distintas lenguas piensan y actúan (Scotto y Pérez, 2020, p. 9). Así, “el lenguaje ya no es solo una herramienta comunicativa, sino que es, también, una herramienta representacional” (Gomila, 2012, p. 20). Dicho esto, podemos asegurar que si el lenguaje no es solo un sistema de códigos ajeno a factores externos (entorno), entonces conlleva consecuencias que trascienden la lectura y comprensión de la lengua, las cuales podrían traer consigo una mutación en las actitudes de los estudiantes al modificar su pensamiento y, por ende, su actuar. Pero ¿sería necesario y positivo este cambio?, se cuestionan los académicos. 

La respuesta es sí. Primeramente, existe un grupo mayoritario de las lenguas indoeuropeas (el español incluido) poseen una carga de género porque acarrean información de género en varias categorías gramaticales (Scotto y Pérez, 2020, p. 17), distinciones que se extienden no solo a los objetos animados, sino que también a los inanimados. Una serie de estudios realizados entre grupos hablantes de diversos países que ponen a prueba la memoria como parte de los procesos cognitivos que se ven afectados por esta carga de género,  han arrojado que la experiencia previa con la lengua nativa (con carga de género), interfiere o se “entromete” en la capacidad para recordar nuevos pares de nombres cuando evidencian una inconsistencia en el género, trascendiendo así el fenómeno thinking for speaking” (Scotto y Pérez, 2020, p. 22). Así mismo, ocurre que los hablantes reconocen una determinada relación entre los adjetivos y los sustantivos (las cualidades de los objetos) dependiendo del género al que se refieran. 

Dichas pruebas demuestran no solo que sí hay una relación entre el género, el lenguaje y el pensamiento de los hablantes, sino que además influye en sus procesos de aprendizaje de los mismos. La inmersión a este tipo de lenguaje inclusivo les permitiría tener una mayor apertura a nuevo conocimiento, especialmente si de nuevas lenguas se trata, reconociendo la existencia de más categorías de género fuera del sistema binario, apertura que se vería reflejada en escenarios del mundo físico lleno de cuerpos que si bien guardan una similitud en su apariencia, los pueblan una variedad importante de identidades que buscan a diario dejar de ser invisibilizadas. 

 

Bibliografía

Acero, J. J.. “Introducción: Concepciones del Lenguaje”. Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía, 1998, pp. 11-25. 

Pérez, Diana; Scotto, Silva. “Relatividad lingüística, gramáticas de género y lenguaje inclusivo: algunas consideraciones”. Análisis Filosófico 40, no. , mayo 2020, pp. 5-39 http://eds.a.ebscohost.com.pbidi.unam.mx:8080/eds/pdfviewer/pdfviewer?vid=5&sid=170e249e-af8d-426b-96a6-023bb539c759%40sdc-v-sessmgr02#

 

*Foto de portada: Mbulig | Wikimedia Commons

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