Lado B
De dictaduras, autoritarismos y su crítica
En términos generales, el papel del gobierno de México en la Celac debe entenderse, en mayor medida, con lo que quiere que Washington escuche, no con el apoyo o repudio a las dictaduras latinoamericanas
Por Juan Manuel Mecinas @jmmecinas
19 de septiembre, 2021
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Crítica a las dictaduras y autoritarismos

Si se quiere lograr una alianza regional, no es fácil criticar a tus pares. Eso es distinto de ensalzarlos. El gobierno mexicano ha caminado en esa cuerda floja durante los últimos días y algunos verán un resultado catastrófico, mientras que otros lo alabarán como el apuntalamiento del liderazgo de López Obrador en América Latina. La realidad es un poco más borrosa, porque nunca será fácil tener a un dictador o a un autócrata en casa, y mucho menos fácil será criticarlo si se le necesita para impulsar una agenda regional. AMLO y Ebrard lo saben, pero apostaron por liderar la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) como propuesta alterna a la OEA y su impresentable Secretario General, Luis Almagro (uno de los personajes que más daño le ha hecho a la unión de países americanos). 

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¿Debían Ebrard y AMLO repudiar públicamente a Venezuela, a Nicaragua o a Cuba? No lo han hecho en tres años de gobierno y menos lo harán si quieren seguir siendo mediadores entre el gobierno de Venezuela y su oposición, por ejemplo, o volver a mediar entre el gobierno cubano y ciertos sectores de la política estadunidense.

Las discusiones que se dieron en la Celac no pasan desapercibidas. Los dimes y diretes entre los presidentes de Uruguay y Paraguay, por un lado, y los de Cuba y Venezuela, por otro, no estaban en el libreto ideal de AMLO y Ebrard, pero son inevitables en las reuniones latinoamericanas. El intento de AMLO de circunscribir la discusión a la soberanía (y no a la democracia) voló por los aires con las intervenciones de los presidentes de Paraguay y Uruguay criticando a Maduro, Ortega y al gobierno de Díaz-Canel. En este sentido, la reunión no resultó como se esperaba. 

En términos generales, el papel del gobierno de México en la Celac debe entenderse, en mayor medida, con lo que quiere que Washington escuche, no con el apoyo o repudio a las dictaduras latinoamericanas. Alza la mano para ser escuchado por el gigante norteamericano, aunque el gobierno de Biden (con Afganistán y con el acuerdo militar con Australia y el Reino Unido) refirma que sus alianzas están cambiando, que no es un socio de fiar y que a México lo mira en términos migratorios y poco más.

Celac vs OEA

La jugada de Ebrard y AMLO es arriesgada: utilizar a la Celac (en oposición a la OEA) para presionar a los Estados Unidos de América, pasando por un abierto coqueteo con China. No apuestan por la uniformidad, sino que pretenden aprovechar el foro, y la coordinación en un tema urgentísimo, donde el papel de México puede ser relevante: las vacunas y la vacunación en América Latina y el Caribe. 

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El foro de la Celac es vital porque el de la OEA está extraviado. La última Cumbre de las Américas (organizada por la OEA en 2018) se dio antes de un suceso que tiene enfrentada a media América Latina con el Secretario General de la OEA: el golpe de Estado en Bolivia. No es una cuestión menor: no habrá un relanzamiento de la OEA mientras no se vaya Luis Almagro y Washington pretenda recuperar el terreno que China le ha arrebatado en América Latina. En ese contexto, el presidente López Obrador y el canciller Ebrard atinaron: la Celac es el foro más importante para delimitar los temas que les interesan a nivel latinoamericano. Si querían aprovechar el foro y coordinar esfuerzos para mejorar el proceso de vacunación en países latinoamericanos, la cumbre puede considerarse exitosa. 

EUA vs China

Sin embargo, en ese intento de ser escuchados por el gobierno estadunidense, los vientos no favorecen las aspiraciones de Ebrard y López Obrador. 

La llamada de Joe Biden antes de la celebración de la reunión de la Celac deja en claro que el único aspecto que interesa al gobierno de Washington es el migratorio. La crisis de migrantes de Haití en la frontera texana era la preocupación principal, aunque no pasará desapercibida la petición pública de López Obrador de acabar con el embargo a Cuba y, aún menos, la aparición de Xi Jinping en la reunión de la Celac. La irrupción china en América Latina no es menor: el patio trasero menospreciado por el gobierno norteamericano es aprovechado por el gobierno chino para apuntalar sus intereses (energéticos, económicos y geopolíticos). 

En resumen, los países latinoamericanos como meros peones de un ajedrez geopolítico. Así, los malabares y discursos de AMLO y Ebrard puede que sirvan de muy poco en términos de la relación con nuestros vecinos norteamericanos. 

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Autor Lado B
Juan Manuel Mecinas
Profesor e investigador en derecho constitucional. Ha sido docente en diversas universidades del país e investigador en centros nacionales y extranjeros en temas relacionados con democracia, internet y políticas públicas.
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