Lado B
Fear Street Part II: 1978, ¡una digna y sangrienta secuela!
Por Héctor Jesús Cristino Lucas @
16 de julio, 2021
Comparte

Así como lo anunciamos la semana pasada, Netflix ha puesto manos a la obra en adaptar una saga literaria poco conocida del mítico escritor estadounidense, R. L. Stine, creador de la serie de libros infantiles Goosebumps, con el fin de crear toda una trilogía. Y demostrar, de una vez y para siempre que este autor, de hecho, también posee un lado mucho más obscuro y violento que merece ser revelado. 

Viernes.png

Nada menos que los libros de Fear Street. Una franquicia dedicada a contarnos los truculentos y sobrenaturales acontecimientos vividos dentro de una espantosa ciudad ficticia llamada Shadyside. Cuna de seres infernales, espectros y alienígenas que amenazan con la integridad de sus habitantes. En este caso: sobre una bruja de nombre Sarah Fier, quien mantiene el pueblo maldito desde hace siglos como venganza por haber sido acusada y posteriormente quemada en la hoguera en ese mismo lugar.

No obstante, la gracia de esta trilogía es que intentará contarnos esta misma maldición en distintas partes de la historia, saltando de una temática a otra. 

Fear Street Part I: 1994 (2021), de la directora Leigh Janiak, por ejemplo, con una temática retro noventera, tanto en ambientación como en concepto y siendo apenas la primera de esta serie de adaptaciones, emuló los antiguos filmes slasher de época como Scream (1995) de Wes Craven o I Know What You Did Last Summer (1997) de Jim Gillespie. Entre la comedia negra y el horror sangriento.

Sobre jovencitos promiscuos envueltos en drogas haciendo frente a la temible maldición de Sarah Fier y a todos sus asesinos/zombis indestructibles con las ya míticas reglas del subgénero. Una carta de amor a estas películas. Tan divertida, sexy y emocionante como pocas veces hemos tenido. Una verdadera película de horror posicionada como una de las mejores de Netflix en los últimos cinco años. (LO APRUEBA EL CINEMANIACO) 

También puedes leer: Fear Street Part I: 1998, ¡un divertido, sexy y prometedor arranque!

Y ya que cada viernes de este mes tendremos una película diferente, toca el turno de hablar de Fear Street Part II: 1978, que como su nombre lo dice, se centrará en la maldición de esta bruja justo en la década setentera. La historia incluirá algunos personajes que vimos en la entrega anterior ya adultos —véase el Sheriff del pueblo o la propia C. Berman, la mujer a la que llaman— pero que llegaron a vivir estos terribles acontecimientos en ese año.

Dirigida nuevamente por Leigh Janiak, la secuela esperada de esta nueva trilogía es todo un disfrute retro que seguro será del agrado de todos aquellos a quienes les encantan las cintas exploitation/slasher de los años 70/80s con temática de campamentos o cabañas en el bosque. 

Es justo en esta época que las películas slasher, al menos de corte americano, no solo nacieron y se establecieron como subgénero; también concretaron todas las reglas básicas que posteriormente inspirarían a futuras generaciones. De aquí vienen los estereotipos. De aquí vienen los asesinos indestructibles. Todos esos finales inesperados que desencadenarían secuelas y secuelas innecesarias en pos de franquicias dedicadas a desgastar la fórmula.

Fear Street Part II: 1978

Fotograma de Fear Street Part II: 1978 / Foto: Netflix

Contrario a la primera entrega, cuya inspiración parecía venir de nada menos que cintas como Scream (1995) —con todo y arranque inspirado en la mítica escena con Drew Barrymore—, Fear Street Part II: 1978 parece inclinarse de manera espectacular a películas tan fascinantes como Sleepeway Camp (1983) de Robert Hiltzik —recordarán aquella icónica escena final con la pequeña Felissa Rose interpretando a la aterradora Angela Barker— y, por supuesto, a la ya imprescindible Friday the 13th (1980) de Sean S. Cunningham.

Y déjenme decirles, con toda la franqueza del mundo, que Leigh Janiak nos da toda una cátedra de cómo hacer una buena película de horror. Es toda una maldita proeza en su tipo. Una secuela que se esfuerza lo suficiente para hacerte sentir, para hacerte vivir, para hacerte escapar del siglo XXI y transportarte a esa década. ¡Es increíble el trabajo artístico!

Ya sea con ambientación y vestuario que se vuelven encantadores por recordarte a clásicos imprescindibles, como en concepto y suspenso narrativo. Con un asesino insospechado que amenaza la integridad de sus campistas. Y por supuesto, con toda una serie de jovencitos promiscuos perdidos en el sexo prematrimonial. Y que, si recordarán, esa era la clave para sobrevivir en este tipo de películas: el sexo es la perdición y la virginidad la salvación. 

Esta nueva entrega debe verse como una secuela directa que no solo se centra en 1978, ya que al mismo tiempo regresa a los 90s para complementar, junto a los protagónicos de esta trilogía —es decir, los hermanos Deena y Josh Johnson—, todos los acontecimientos que quedaron en el tintero. 

WhatsApp-Image-2021-07-16-at-1.57.00-PM-2.jpeg

Fotograma de Fear Street Part II: 1978 / Foto: Netflix

Y a manera de conexión cumple de una manera espectacular. Ya que la antigua maldición de Sarah Fier, que apenas y vimos en ciertos esbozos o flashbacks en la primera parte, queda muchísimo mejor explicada en el clímax de esta secuela. 

El protagonismo de esta temible bruja, con todo y su poder, son ahora un personaje más. Demasiado importante para el desarrollo final de la trama. Sabemos cómo funciona, cuáles son sus métodos y su procedimiento para llevar a cabo este “control mental/sobrenatural”. Mientras que el famoso “asesino enmascarado indestructible” pasa a ser una suerte de villano secundario al igual que ocurría con su antecesora, aunque eso no quiere decir que no imponga protagonismo.  

El asunto, por ejemplo, de buscar la tumba de Sarah Fier como una posible solución que aplaque su ira —argumento ya clásico en cualquier película o libro de terror— y que por cierto se usó en 1994 (2021) haciendo referencia a la cultura pop, vuelve a plantearse aquí, pero de una manera aún mucho más interesante e ingeniosa. Lo que desecha la idea de que por cierto esta trilogía se vuelva un tanto repetitiva con cada entrega.

Recordemos que la gracia de las películas slasher es justo desgastar la fórmula. Pero eso es algo que debemos destacar a favor de Fear Street Part II: 1978. Es realmente buena a la hora de construir su universo. Y aunque pareciera que su narrativa es similar, realmente no recurre a situaciones ya vistas en entregas pasadas para generar suspenso. 

Será la ambientación o la ruta narrativa de cada una, pero pese a que ambos pertenecen al mismo subgénero —aunque de diferente época— se sienten realmente distintas. Con sus propias proezas y sus propios recursos. Lo que te permite disfrutarlas de distintas maneras.

Aunque si hay algo que las distingue una de otra —además de todo lo anterior— es que esta segunda, es realmente extrema. Mucho más dura y mucho más violenta. Las escenas de gore y destazamiento adolescente no hacen más que rendir un homenaje al exploitation setentero. A la puerta de ser una película más dentro de la lista de los infames video nasties o filmes prohibidos. Y por supuesto que no estoy exagerando. 

Y en cuanto a reparto creo que la película cumple con creces. Se mantiene al mismo nivel tanto de carisma como de química que se experimentaba en la cinta anterior. Estos son los jóvenes prometedores del género. 

Sobre todo, Sadie Sink —una clásica conocida en Netflix por la serie de Stranger Things— y Ted Sutherland —Ziggy Berman y Nicke Goode respectivamente— quienes interpretan las versiones jóvenes tanto del Sheriff como de aquella inocente superviviente de la bruja a la que se hace referencia en 1994 (2021). Un guiño espléndido al final de la película ya que obedece a esa otra de las reglas sobre que la virgen en realidad siempre sobrevive a todo infierno. 

Lo mismo para Ryan Simpkins y Emily Rudd como Alice y Cindy Berman interpretando a este par de amigotas con un pasado conflictivo en el que deben hacer frente para sobrevivir a la terrible adversidad. Mucha química y demasiado desarrollo. Lejos de lo que uno creería, son demasiado importantes para la trama ya que terminan teniendo el arco más importante de todos:  quienes descubren el meollo del asunto, la guarida de la bruja y el funcionamiento de su magia negra. 

Aunque creo que McCabe Slye como el temible Tommy Slater es el verdadero “héroe” de esta jodida película. Para quedar en el recuerdo. 

El personaje que interpreta como el asesino del campamento Nightwing es sin duda el favorito de todos. No solo es intimidante y espectacular como deben ser los clásicos antagónicos de películas slasher. El encanto radica, más bien, en que parece ser una suerte de referencia al Jason Voorhees que vimos en Friday the 13th Part 2 (1981) donde aún no aparecía con su característica máscara de hockey. Y en cambio, usaba solamente un extraño costal en la cabeza.

Sea como sea, Slater es ahora un referente más para el cine de terror. Al lado por supuesto de todos estos íconos del género sin intención de compararlo. Y aunque parece un simple y aburrido personaje reciclado del montón, algo tiene que de verdad destaca por todos los del resto. Incluso en su aparición dentro de Fear Street Part I: 1994 como el asesino más interesante y espectacular de los tres que vimos. ¡Este sujeto simplemente llegó para quedarse!

Si hay algo que define estas dos adaptaciones de la saga literaria de R. L. Stine es que son profundamente románticas. Pasionales y maravillosas a la hora de tocar cada estilo y cada género al que pertenecen. No importa si hacen referencia a los filmes de horror de los años 90s como de los 70s. Son realmente geniales. Una auténtica carta de amor. Saben muy bien en dónde pertenecen, pero también, todo lo que quieren. 

Así como sospecho que la tercera y última película de la saga, ambientada ahora en 1666, con temática de quema de brujas y cuento gótico folk será una sorpresa de lo más fascinante. Alejándose abismalmente de las dos primeras cintas, pero acercándose, quizá, a la mítica The Witch (2015) de Robert Eggers e incluso a la The Reckoning (2020) de Neil Marshall. ¡Aún falta mucho por conocer de la temible bruja Sarah Fier!

Damas, caballeros, cualquier otro género no binario que esté leyendo esto, Fear Street Part II: 1978 de Leigh Janiak es poseía pura para todo entendido del género. Un regalo caído del cielo. ¡Una digna y sangrienta secuela!

 

Sinopsis:

“En 1978, Camp Nightwing está dividido en campistas que vinieron del pueblo oprimido de Shadyside y consejeros que vinieron del próspero pueblo de Sunnyvale. Cuando los horrores del pasado de ambos pueblos cogen fuerza, estos dos grupos deberán unirse para resolver un misterio terrorífico.”

Comparte
Autor Lado B
Héctor Jesús Cristino Lucas
Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com
Suscripcion