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Homo longi: el humano dragón. Nuestro nuevo ancestro, tal vez el más cercano
Por Lado B @ladobemx
25 de junio, 2021
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Agustín B. Ávila Casanueva

En 1933 un campesino que trabajaba en la construcción de un puente sobre el río Songhua, cerca de la ciudad china de Harbin, encontró un cráneo de formas peculiares. Supuestamente. La ubicación precisa del cráneo fosilizado, así como la fecha del descubrimiento solamente son estimados, ya que el campesino y su familia decidieron quedarse con el fósil a manera de tesoro familiar durante casi ochenta años. No fue sino hasta el 2019, cuando la familia decidió donar el cráneo a la Universidad Hebei GEO, ubicada dentro de la misma provincia en la que ellos se encontraban.

Fue ahí donde Xijun Ni, investigador del Instituto de Paleontología y Paleoantropología de Vertebrados de China, vio el cráneo por primera vez. El Doctor Ni confiesa en entrevista para LADO B que su primera reacción fue exclamar: “¡Es un cráneo muy grande!”. Después de una inspección más cercana pensó: “También está muy bien conservado”. “Sabía que nos habíamos sacado la lotería”, narra el Doctor Ni, “solo que todavía no sabía a qué magnitud”.

Varias características apuntan a que el cráneo perteneció a un hombre de alrededor de 50 años. Sin embargo, el único diente con el que cuenta —un molar— no muestra tanto desgaste y parecería ser de una persona más joven. Aunque este cráneo no cuenta con la mandíbula a la que alguna vez estuvo unido, se puede deducir por los huecos de los dientes que el individuo tenía dientes frontales anchos, al igual que una boca ancha.

Así como el cráneo apunta a una edad, pero el molar a otra, distintas características de este fósil lo sitúan más cerca o más lejos del Homo sapiens. El cráneo sí es uno de los más grandes que se han encontrado dentro del género Homo, su volumen interno es de alrededor de mil 420 mililitros, dentro del rango de los neandertales y de nosotros los humanos modernos. Y aunque no tiene mucha altura en la bóveda craneal es decir, no forma una frente como la nuestra, una característica más propia de los neandertales el cráneo es bastante largo. “Parece un mosaico”, explica el Doctor Ni, “algunas características lo hacen parecer muy lejano, pero hay una mayoría que apunta a que es nuestro pariente más cercano”.

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Algo que nos podría dar más pistas sobre este espécimen es su antigüedad. Debido a que no se sabe bien dónde y cómo se encontró el cráneo, es difícil hacer un análisis de los estratos en los que se encontró. Por esta razón, el Doctor Ni y sus colaboradores de la Academia China de Ciencias, realizaron tres análisis geoquímicos fluorescencia de rayos X, análisis de tierras raras y cuantificación de isótopos de Estroncio para calcular su edad: aproximadamente 146 mil años. Una edad parecida a la calculada para otros restos fósiles encontrados cerca de esa zona del río Songhua, en la provincia de Heilongjiang. Provincia a la que se le conoce coloquialmente como Long Jiang, que significa río dragón. Y es de ahí de donde toma el nombre esta nueva especie Homo longi o humano dragón, según explican en tres artículos publicados hoy 25 de junio en la revista The Innovation, parte del grupo Cell Press.

Homo longi: el humano dragón. Nuestro nuevo ancestro, tal vez el más cercano

Esta imagen muestra un retrato del humano dragón / Crédito: Chuang Zhao

Con esa edad, este Homo se vuelve un contemporáneo de los sapiens antiguos, de los neandertales y de los denisovanos. Lo cual apunta a que también surgió en África y después migró hacia Asia y lo que ahora es el norte del territorio chino. “Era una zona bastante ruda durante el paleolítico” dice el Doctor Ni, “había temperaturas muy bajas y el valle está encerrado entre montañas difíciles de rodear”. Y si los humanos dragón convivieron con nuestros ancestros y nuestros parientes cercanos, “es probable que también hayan intercambiado ADN entre las poblaciones, como con todos los demás” propone el Doctor Ni. Así que tal vez haya restos de esta población, hasta ahora desconocida, dentro del ADN de quienes ahora poblamos parte de Asia y América. De la misma manera en la que tenemos ADN de neandertales y de denisovanos.

Sin embargo, su edad también plantea un problema. El fósil es demasiado viejo como para poder realizar un análisis de ADN antiguo. En el 2015, un grupo de científicos europeos lograron obtener ADN de dos fósiles de denisovanos, con una antigüedad de cerca de 110 mil años. Hasta ahora, este parece ser el límite superior para asegurar que al analizar un fósil, se pueda obtener ADN de buena calidad para poder ser interpretado. “Quiero estar seguro de que obtendríamos ADN de buena calidad” me comenta Ni, “esa es la razón de por qué no hemos hecho ese tipo de análisis”. Lo que le preocupa al Doctor Ni es que, para obtener ADN de un fósil, este se tiene que destruir. No completamente. Solo sería necesaria una pequeña muestra de los huesos del oído, o tal vez de lo que era la pulpa del molar secciones que han generado secuencias de buena calidad en otros fósiles de Homo. Pero siendo este el único fósil de Homo longi con el que contamos, destruirlo, aunque sea una parte mínima, sin estar seguros de obtener información a cambio, es un paso que los investigadores chinos no están dispuestos a dar.

El no tener datos de ADN antiguo genera incertidumbre. “Porque las historias no coinciden”, explica para LADO B el investigador John Hawks, paleoantropólogo experto en fósiles humanos y quien no estuvo relacionado con este estudio. “La historia que cuenta el ADN antiguo no suele ser la misma que cuentan los análisis morfológicos” dice el Doctor Hawks, no solo sobre este estudio, sino como una característica general de los análisis sobre nuestro pasado.

“Sin el ADN antiguo es realmente difícil de saber si este espécimen es una nueva especie de Homo o no, o incluso si es la más cercana a nosotros” concluye el Doctor Hawks. “Sin embargo, las evidencias que muestra este grupo de investigación son excelentes”, continúa el investigador de la Universidad de Wisconsin-Madison, en Estados Unidos. “También comprendo a este grupo de investigadores”, dice Hawks, “debían de nombrarlo desde ahora antes de que alguien más lo hiciera por ellos en un análisis posterior”. Recordándonos de cierta manera que en la ciencia sigue siendo muy importante quién dijo primero qué. “De cualquier manera, es una gran noticia”, exclama Hawks, “siempre es emocionante expandir nuestra historia y la de nuestros parientes evolutivos”.

Homo longi: el humano dragón. Nuestro nuevo ancestro, tal vez el más cercano

Esta imagen muestra una reconstrucción del humano dragón en su hábitat / Crédito: Chuang Zhao

Tal vez en un futuro se encuentren más fósiles de humanos dragón para tener una historia más precisa. “Ya estamos planeando más salidas a campo para hacer excavaciones en esa zona” me explica el Doctor Ni, “también esperamos encontrar algunas herramientas de piedra”, más evidencias que nos puedan hablar un poco de la cotidianidad de estas poblaciones.

Le pregunto al Doctor Ni sobre cómo cree que sean recibidos los descubrimientos y análisis realizados por su grupo, y me contesta que: “Probablemente al público en general le cause mucho interés. Siempre es interesante aprender algo más sobre nuestro pasado”. Y sobre los comentarios que otras personas de ciencia podrían tener, comenta: “Habrá quien nos apoye, habrá quien esté en desacuerdo o a quien no le parezcan suficientes o bien hechos nuestros análisis, habrá quien piense que debimos de haberlo hecho de otra manera o que exageramos”, luego continúa con una sonrisa, “pero está bien, estamos haciendo ciencia, necesitamos estar en desacuerdo”.

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Referencias

The Innovation, Shao et al.: «Geochemical provenancing and direct dating of the Harbin archaic human cranium» https://www.cell.com/the-innovation/S2666-6758(21)00056-4 DOI: 10.1016/j.xinn.2021.100131 

The Innovation, Ji et al.: «Late Middle Pleistocene Harbin cranium represents a new Homo species» https://www.cell.com/the-innovation/S2666-6758(21)00057-6 DOI: 10.1016/j.xinn.2021.100132

The Innovation, Ni et al.: «Massive cranium from Harbin in northeastern China establishes a new Middle Pleistocene human lineage» https://www.cell.com/the-innovation/S2666-6758(21)00055-2 DOI: 10.1016/j.xinn.2021.100130

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