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“Nos dijeron que por ese ojito de agua se escuchaban los lamentos
Familiares de desaparecidos en Guanajuato exploraron un predio en Celaya, ante la decisión de autoridades de suspender búsquedas por la pandemia, y encontraron varias fosas de las que a una semana de su hallazgo se habían exhumado 19 cuerpos
Por Pie de Página @
04 de marzo, 2021
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 Daniela Rea

“Fuimos y nos dicen que para allá, para un ojito de agua, para un cerrito, por ahí nos dicen que se oyen lamentos, atrás del palenque también, allá en la comunidad Sauz de Villaseñor, en Celaya. Ahora sí que por los rumores y, bueno, pues vamos, no perdemos nada. Y fuimos por el ojito de agua, el pozo de agua y por el palenque. Estuvimos siete horas trabaje y trabaje, varillando, excavando y al final encontramos un perrito colgado, una perrita, la colgaron unos dos días a lo mucho, nos espantamos y pues… ¿quién puede venir a hacer aquí todo esto? Pensamos que era una señal, que era reciente y empezamos a checar más adelantito y fue que encontramos los montículos de piedrecitas, cobijas, ropa, encontramos varios objetos. Escarbamos como 30 centímetros y encontramos los primeros cuerpos, unos 4 cuerpos…”.

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Así relata la señora Norma Patricia Barrón Núñez, que busca a su esposo y a su hijo desaparecidos en Irapuato en junio del 2019, cómo fue que un grupo de familiares en Guanajuato decidieron retomar por su cuenta las búsquedas, ante la decisión de las autoridades estatales de no realizar más exploraciones por la pandemia.

El pasado sábado 20 de febrero llegaron a este lugar y encontraron las fosas. Llamaron a la Comisión Estatal de Búsqueda y a la Fiscalía General del Estado para avisar del hallazgo y pedir su exhumación, pero no les atendieron, que no podían ir, que irían hasta el martes. Finalmente se les ocurrió marcar al 911 y llegaron algunas patrullas de la policía municipal. Pero los agentes intentaron detener a las buscadoras por encontrarlas en una escena del crimen.

“Nadie llegaba, se estaba haciendo noche, y le llamamos al 911 y pues fue el primero que llegó al lugar. Pero luego luego nos dijo que nos iba a detener porque no era bueno que nosotras hubiéramos encontrado esos cuerpos. Nos empezó a dar miedo, pero de ratito llegó la Guardia Nacional y se calmaron los policías”, recuerda Patricia.

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El periódico am publicó el testimonio de otra madre de familia que acudió a la búsqueda de ese sábado 20 de febrero. “Cuando llega el primer respondiente, que en este caso fue la policía municipal, nos empieza de alguna manera a agredir, que teníamos que decir cómo fue que dimos en ese punto, que se les hacía muy raro, que incluso nos iban a detener. Se nos vulneraron nuestros derechos, porque nos vuelven a criminalizar”, relató la mujer.

Hasta el 28 de febrero se habían encontrado 19 cuerpos. Todos completos, con ropa y en estado de osamenta. Las familias hallaron los primeros cuatro, el sábado que fueron a la búsqueda.

“El primero que encontramos fueron unas costillas con una prenda azul, con una playera. En otro encontramos algo negro y también eran huesos salidos, como del pie, y el otro que encontramos era una tibia con un hueso del pie con una placa de titanio. Teníamos duda de que fueran humanos pero con esa placa ya no hubo duda. Hicimos cuatro excavaciones y ahí dejamos para llamar a las autoridades”.

Un año de búsquedas

Guanajuato

Foto: Archivo / Especial | Pie de Página

En agosto del año pasado un grupo de investigadores, especialistas, y periodistas publicó el Informe sobre la situación de fosas clandestinas en Guanajuato (enero de 2009 a julio de 2020). Ahí advertían la existencia de fosas clandestinas en la entidad y alertaban la falta de reconocimiento gubernamental del problema.

“La Fiscalía General del Estado (FGE), a través de su Unidad de Transparencia, ha negado la presencia de tales sitios en varias respuestas a solicitudes de acceso a la información realizadas en diferentes años. Además, en la entidad no existe un registro estatal de fosas y el discurso oficial ha tendido a ocultar este fenómeno. La Secretaría de Gobernación (Segob) y la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) tampoco cuentan o han recibido datos actualizados de fosas por parte de esta entidad. Las cifras disponibles sobre fosas clandestinas han sido documentadas por la prensa escrita local y nacional”, dice el informe.

Lo que ha sucedido en Guanajuato desde mediados del año pasado, sin embargo, hizo inevitable que se reconociera el problema. En 2020 se encontraron las fosas de El Conejo con 15 cuerpos desmembrados, en Salvatierra con un total de 79 cuerpos, en Cortázar con al menos 45 cuerpos, en Acámbaro con 60 cuerpos, y ahora éstas en la comunidad de Sauz de Villaseñor, en Celaya.

Al cierre del 2020 la Comisión Nacional de Búsqueda registraba el hallazgo de más de 204 cuerpos (sin contar los de El Sauz de Villaseñor), lo que ubicaba a Guanajuato en el segundo lugar nacional con mayor número de cuerpos recuperados de fosas clandestinas, después de Jalisco.

En noviembre del año pasado las autoridades estatales suspendieron las búsquedas por la emergencia sanitaria de COVID-19, por lo que las familias decidieron seguir con las búsquedas por su cuenta. En esos meses Guanajuato se encontraba en semáforo rojo.

“Nos desanimó mucho que la fiscalía no esté haciendo lo que tiene que hacer. Nos  decidimos a hacer búsquedas independientes bajo nuestros propios riesgos y situación económica, lo mejor era ir a buscar”, dice la señora Norma Patricia.

Así, a finales de enero las familias de distintos colectivos decidieron salir a buscar. En estos dos meses fueron a Venado de Yóstiro, en Irapuato; a San Nicolás de Temascatio, a San Juan de Temascatio y Celaya.

 

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*Foto de portada: Archivo / Especial | Pie de Página

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