Corrupción del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) que nunca revisó la documentación educativa que debió entregar José Refugio Alejandro León Flores para ser nombrado juez. Y si lo hizo y se dio cuenta de que era falsa nunca dijo nada.
Corrupción del presidente del Tribunal Superior de Justicia en 2016, Roberto Flores Toledano, que al ser enterado que la cédula de León Flores era falsa ordenó que no fuera entregada, y obligó al área de transparencia a mentir diciendo que el documento no existía.
Corrupción de León Flores que ejerció 30 años sabiendo que no cumplía con los requisitos legales para ser juez, y peor, que había falsificado documentos.
Corrupción del gobierno del estado durante el sexenio de Rafael Moreno Valle que lo usó como juez de consigna para meter a la cárcel a sus opositores políticos. Corrupción, corrupción, corrupción.
Pero no, el TSJ no ve corrupción ahí. Ninguna corrupción.
Veamos que dice el diccionario de la Real Academia Española —y disculpen el uso de una herramienta colonizadora, pero…— sobre la palabra corrupción: “En las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores”.
Pues sí, confirmo, corrupción.
Pero, pues no, dice que TSJ que no, que no es corrupción, que fue otra cosa.
Esa fue la respuesta que ofreció el TSJ a una enésima solicitud de información que presentamos Karen de la Torre y yo, ahora para conocer el expediente de sanción, que, coincidirán ustedes, es un documento de interés público: cómo se defendió León Flores, y qué pudo documentar el TSJ, en fin, el detalle de la resolución que al final lo destituyó como juez.
(Bueno, en realidad yo metí la solicitud y ella, que además estudió derecho, hizo el recurso de revisión y encontró el argumento de “corrupción” como la llave para abrir la información que el TSJ clasificó como reservada. Una reserva que durará un año más, al menos.)
Esto dice la resolución que tomó hace unos días el TSJ para mantener bajo reserva el expediente de sanción de León Flores:
“Por cuanto hace a información relacionada con actos de corrupción” se debe señalar que la definición de corrupción estriba en ‘el mal uso del poder encomendado para obtener beneficios inapropiados’ [hago acá un paréntesis al párrafo del documento que el TSJ me envió, pero ¡eso fue justamente lo que hizo León Flores! Obtuvo beneficios inapropiados de un poder que no debía tener, falsificó sus documentos educativos para estar ahí] no obstante es de hacerse notar que la resolución que derivó del Procedimiento de Responsabilidad Administrativa R-16/2017 no se configuró ninguna de las hipótesis establecidas por la Ley Orgánica del Poder Judicial del Estado de Puebla, consideradas como faltas administrativas, y la determinación adoptada lo fue la separación del cargo por falta de requisito sine qua non establecidos por la Ley”.
Entonces no, no fue corrupción, sólo fue que no tiene los documentos de ley. Pero, y los documentos falsificados, preguntará usted. Y lo mismo me pregunto yo.
Ellas investigan.
Seguimos con la lista de las reporteras de investigación mexicanas cuyo trabajo admiro. Y de hecho ahora voy a hablar de periodistas locales.
Sandra Romandía (@Sandra_Romandia). Sonorense de origen, su trabajo se ha publicado y transmitido lo mismo espacios televisivos que digitales e impresos. Hoy incursiona en el podcast con un trabajo sobre las muertas de juárez. Es coautora del libro Narco CDMX
Shanik David (@chaneke9). A Shanik la conocí como reportera de e-consulta y fue, durante un tiempo, mi competencia por su obsesivo uso de la ley de transparencia para obtener exclusivas (algún par incluso las compartimos al pedir la misma información). Ahora está a cargo de “Con los ojos abiertos”, el Observatorio de Transparencia de la Universidad Iberoamericana, y aunque pareciera que la academia la devoró, lo cierto es que sigue siendo una obsesiva usuaria de la Ley de Transparencia.
Samantha Paez (@samantras). Samantha llegó a Lado B tras su paso por Síntesis por alguien que ya no está. Él se fue y Samatha se quedó gravitando alrededor del portal por varios años, con chambas en otros lados pero regresando siempre a proponer temas. Luego se capacitó en periodismo de datos usando R y produjo buenos trabajos como un perfil de las mujeres asesinadas en Puebla, un trabajo de mucha mucha data. Ahora dirige el Observatorio de Violencia de Género en los Medios de Comunicación. Y desde ahí analiza el trabajo que hacemos en el día a día.
Notas que no deberías perderte:
Los otros hermanos Arellano… Una historia de lavado de dinero a manos de un par de hermanos de apellido famoso en Sinaloa.