Grupo Soñador: la cumbia sonidera también es de Puebla
Grupo Soñador es un icono de la cumbia sonidera a nivel nacional y ha logrado reivindicar el lugar de Puebla dentro del movimiento sonidero y visibilizar la cumbia poblana
Por Aranzazú Ayala Martínez @aranhera
10 de diciembre, 2020
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Cuando pensamos en sonideros lo primero que nos llega a la mente es la Ciudad de México: las cumbias, los grupos, los saludos. Lo que pocas personas saben es que Puebla también tiene un lugar en la historia de este género. Y uno de sus principales exponentes, Grupo Soñador, nació en la capital del estado.

Esta agrupación nació en 1998, aunque primero llevó el nombre de Noche Latina. Y fue en 2001 cuando el conjunto, encabezado por Alberto Tlahuetl, lanzó el éxito El Gigante de hierro, que va más o menos así:

Soy, soy un gigante de hierro / Soy, soy un gigante en verdad / Y un hechizo logrará que yo te deje de amar / Y una envidia vencerá, soy un gigante en verdad / Por ti, por ti, por ti…

Esta es la cumbia sonidera por excelencia, con su ritmo marcado para mover los pies, acordes electrónicos, y esos espacios sin letra para dar paso a los saludos por parte de los sonideros.

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Lo cierto es que hace años Puebla no tenía su propio estilo musical. Toda la música tropical venía de la Ciudad de México, Monterrey y Veracruz; de ahí venían las influencias, cuenta Alberto Tlahuetl, en entrevista para LADO B.

Pero hubo un momento cuando los grupos menos conocidos de Puebla, o subterráneos, como les llama Alberto, empezaron a crear su propia forma de hacer cumbia, mezclando todas estas influencias, junto con el impacto recibido por el movimiento sonidero que ya ebullía en la Ciudad de México

“Me tocó a mí todavía ver cómo algunos compañeros míos, grupos musicales [de Puebla], ya grababan y les comenzaban a dar la música a estos sonideros [de otros lugares]. Entonces estos sonideros se encantaron por el ritmo que teníamos, porque sí somos como una influencia, como que le imprimimos un cierto estilo a nuestra música poblana”.

A partir de ese momento, entre 1995 y el 2000, los sonideros adoptaron las canciones de los grupos poblanos, empezaron a llevarlas a sus bailes en la capital del país y el Estado de México. Este fue el impulso para que surgieran nuevas agrupaciones.

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Grupo Soñador fue parte de los inicios de esa ola, y su éxito El gigante de hierro, en 2001,  fue lo último que faltaba para detonar una revolución musical en la cumbia sonidera. En ese momento, todos voltearon a ver a los grupos de Puebla.

Ahora la historia del grupo está inmortalizada en un cortometraje documental universitario que hizo Lucero Tlahuetl, hija de Alberto. El corto formó parte de DocsMX y también del Festival de Cine de Barrio (Feciba). El gigante de Puebla está ahora presentándose en varias muestras y festivales a lo largo del país.

El mundo de la cumbia, más allá de los prejuicios

Grupo Pesado

Foto: cortesía de Lucero Tlahuetl / Grupo Soñador

La historia de Grupo Soñador no es sólo sobre la música, sino de cómo un género antes marginado se ha ido abriendo camino contra los tabúes que existen.

Para Alberto, quien lleva más de tres décadas como músico, la cumbia no es sólo su vida, sino su carrera y una profesión. Cuenta que durante mucho tiempo vio cómo algunos sectores de la sociedad rechazaban las cumbias, menospreciando a quienes la tocaban y bailaban. 

Acerca de esto, Lucero cuenta: Mi papá muy bien lo ha dicho, y yo siempre he visto los prejuicios de las personas cuando dicen: porque tocas cumbia, no tienes cultura musical (…). [También] somos personas preparadas que vemos este mundo de una manera tan bonita, tan alegre”, dice Lucero.

Sin embargo, en estos últimos años, Alberto confiesa haber visto un cambio muy notorio, pues agrupaciones que antes eran marginadas (como Los Ángeles Azules, por poner el ejemplo más conocido) ahora se han vuelto mundialmente famosas y han llegado a foros para todo tipo de público.

Alberto habla de cómo el trabajo y el impulso musical de Soñador y otras agrupaciones poblanas han consolidado este subgénero de la cumbia. En sus palabras, el grupo ha “sido parte del impulso que le hemos dado a nuestro movimiento, hemos empujado un poquito hacia arriba y hemos jalado a grupos pequeños. Yo recuerdo a muchos que eran nuestros fans, eran grupos que nos iban a ver tocar y que ahora ya se están yendo a Nueva York, a Los Ángeles [a tocar], están yendo a Argentina, por ejemplo“.

Así pues, una de las metas del documental, agrega Alberto, es compartirle a la gente que se puede vivir de la cumbia. Que la música sonidera es una carrera importante que puede llevarte a muchos lugares, a rincones lejanos, y que puede trascender lejos de los prejuicios. Eso, y reconocer y visibilizar el lugar que ha tenido la cumbia poblana en la evolución de uno de los géneros más característicos de Latinoamérica.

 

Foto de portada: cortesía de Lucero Tlahuetl / Grupo Soñador

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Aranzazú Ayala Martínez
Periodista en constante formación. Reportera de día, raver de noche. Segundo lugar en categoría Crónica. Premio Cuauhtémoc Moctezuma al Periodismo Puebla 2014. Tercer lugar en el concurso “Género y Justicia” de SCJN, ONU Mujeres y Periodistas de a Pie. Octubre 2014. Segundo lugar Premio Rostros de la Discriminación categoría multimedia 2017. Premio Gabo 2019 por “México, el país de las 2 mil fosas”, con Quinto Elemento Lab. Becaria ICFJ programa de entrenamiento digital 2019. Colaboradora de “A dónde van los desaparecidos”