Recuperar las poblaciones de ballenas sería clave en la lucha contra el cambio climático
La caza de ballenas con fines comerciales aún se practica en tres países aunque científicos aseguran que ante la crisis climática actual la ballenería no debería existir
Por Mongabay Latam @
15 de noviembre, 2020
Comparte
 Michelle Carrere

La ciencia ya ha demostrado la urgencia de reducir las emanaciones de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera. Si no disminuimos en un 20 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero al 2030 y no las suprimimos al 2050, la temperatura del planeta se elevará por sobre los 1,5° C respecto al período preindustrial generando impactos en cadena sobre los ecosistemas y nuestra forma de vida.

En esa carrera por detener la crisis ambiental del planeta, la conservación de las ballenas juega un rol clave.

Un reciente estudio, publicado en la revista Science Advance, señala que las pesquerías han liberado a la atmósfera al menos 730 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) desde 1950, lo que equivale a las emisiones de 188 centrales eléctricas de carbón en un año, contribuyendo así de manera notable al calentamiento global del planeta y al cambio climático.

“A diferencia de la mayoría de los organismos terrestres, que liberan su carbono a la atmósfera después de la muerte, los cadáveres de grandes peces marinos se hunden y capturan carbono en las profundidades del océano”, dice el estudio. Es lo que se conoce como “carbono azul”.

También puedes leer: El cambio climático es más mortal que el coronavirus

El problema es que gran parte de ese carbono azul, en lugar de estar en el fondo del mar, ha sido liberado a la atmósfera durante décadas producto de la captura desmedida de grandes cantidades de peces, entre ellos las ballenas.

Entre los animales marinos que más carbono almacenan están estos cetáceos. Cuando las ballenas mueren de manera natural, “sus cuerpos, que son gigantes y que han capturado carbono durante su vida, caen al fondo manteniendo en el suelo marino el C02”, explica Elsa Cabrera, Directora Ejecutiva del Centro de Conservación Cetácea en Chile. Un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) precisa que “cada gran ballena secuestra 33 toneladas de CO 2 en promedio”, y es por esa importante función que estos animales son “un aliado potentísimo en el combate a la crisis climática”, dice Cabrera, quien es también observadora acreditada en las reuniones de la Comisión Ballenera Internacional.

Se reduce la caza, pero no desaparece

ballenas

Ballena azul/ Foto: Centro de Conservación Cetacea

Según la investigación científica, el 43,5 % del carbono azul extraído por las pesquerías proviene de aquellas que son subsidiadas por los gobiernos de diferentes países.

Los subsidios pesqueros son, según la comunidad científica y conservacionista, uno de los principales problemas vinculados a la sobreexplotación de recursos marinos. Por lo mismo, “es muy importante llegar a un acuerdo para terminar con ellos”, dijo a Mongabay Latam el director para América Latina del programa Pristine Seas de National Geographic, Alex Muñoz.

Este último estudio entrega más razones para acabar con los subsidios a la pesca en altamar, pues al hacerlo se limitaría las pesquerías que se realizan en áreas no rentables y con ello se reducirían las emisiones de CO2, asegura la investigación.

“En este sentido —dice Cabrera— Japón tiene un récord negrísimo en el tema de las ballenas, porque con el número que ha ayudado a capturar a través de subsidios estatales es responsable de una gran pérdida de estos animales en el océano que son aliados clave”.

Continuar leyendo en Mongabay Latam

*Foto de portada: patagoniaphotosafaris 

Comparte
Mongabay Latam