Si te detectas una ‘bolita’ en el seno acude al oncólogo; puede ser cáncer de mama
Contrario a lo que se piensa comúnmente, el tratamiento ginecológico podría no solo ser inadecuado sino perjudicial para este tipo de cáncer; una vez detectado, especialistas recomiendan, además, proceso terapéutico para superar la enfermedad
Por Sam Nolasco @aguunda
18 de octubre, 2020
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“El médico ginecólogo con el que yo me trataba no supo ver en la mastografía unas calcificaciones [en el seno], señal de que ya había ahí un problema de cáncer. Los médicos oncólogos me explicaron [después] que se trata muchas veces de falta de entrenamiento, pues los ginecólogos no son especialistas en temas de cáncer”, relató Rosa Borrás en entrevista para LADO B.

Rosa Borrás, artista plástica y fundadora del colectivo Bordados por la paz en Puebla, superó el cáncer de mama hormonal luego de un tratamiento que duró diez años, y también se salvó de una detección mal encaminada. Cuando Rosa se detectó bolitas en el seno a los 42 años (en 2004), acudió a su médico obstétrico, quien le practicó una operación para extraer unas supuestas “bolitas de grasa”; sin embargo estas volvieron a salir, en realidad se trataba de quistes cancerígenos.

El cáncer de mama es la primera causa de muerte de mujeres en México y su detección temprana es crucial; no obstante, existen 15 tipos básicos de cáncer de mama que no pueden ser tratados por médicos o médicas de especialidades de primer contacto, como la ginecología, en las que se pueden hacer valoraciones médicas, pero no tratar las tumoraciones benignas o malignas que pueden producirse en las mamas, ya que hay un riesgo de complicar la situación de la paciente.

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“Los doctores me comentaron que es común que este problema [no se detecte] a tiempo”, dijo Borrás, lo cual resulta grave en un contexto en el que el cáncer de mama cobra la vida de diez mujeres mexicanas al día. Cuando ellas acuden a sus médicos o médicas de primer contacto, en este caso especialistas en ginecología, los tratamientos no siempre son adecuados o necesarios para quienes comienzan a desarrollar este padecimiento.

Para una detección temprana del cáncer de mama es necesario que las pacientes primero practiquen la autoexploración, “que conozcan su cuerpo”, comenta Rosa Borrás, para que cuando se detecten síntomas anormales como protuberancias, secreción o dolores, puedan acudir a especialistas en oncología, mastología o ginecología, estos últimos para que las instruyan en la exploración de seno, o que si ya han detectado alguna protuberancia puedan referir a sus pacientes a las o los especialistas correspondientes para tratarlas.

Oncología no es sinónimo de cáncer

Si una mujer detecta que tiene tumores benignos o malignos, debe consultar a  una persona especialista en oncología; sin embargo, la población en general asocia la salud femenina exclusivamente con la ginecología y les confieren responsabilidad única a los médicos y doctoras de esta especialidad, sobre lo que sucede en los cuerpos femeninos, es decir, no sólo para temas relacionados con los órganos reproductivos de la mujer, como debería de ser; lo que sí sucede en el caso de los hombres con las y los urólogos.

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“Se piensa, empezando por la paciente, que quien tiene que ver la mama, la glándula mamaria, es el ginecólogo. Ubicamos que la mama de manera inmediata pertenece a la mujer, y no, también los hombres tienen glándula mamaria. Los ginecólogos se han ido apartando de interesarse de una manera más profesional, más integral de las enfermedades de la mama”, es decir, a menos que quienes ejercen la ginecología también tengan la especialidad en oncología, no poseen los conocimientos necesarios para tratar las mamas, dice en entrevista para LADO B la cirujana oncóloga Linda Valderrama, en relación al perjuicio de acudir a la ginecología como primer contacto cuando se detectan tumoraciones en los senos.

“Hay tumores benignos y malignos que se pueden producir en las mamas. Si a [una o] un ginecólogo le toca atender un benigno, se puede ir sorteando, pero cuando hablamos de un maligno [cáncer], si no tienen todo el criterio y toda la formación se cometen errores muy graves”. 

Linda Valderrama, especialista en Mastología por el Hospital Duran i Reynals del Instituto Catalán de Oncología en Barcelona, dijo en entrevista para este medio que en el caso de detectar tumoraciones u otros malestares presentes en los pechos, las y los ginecólogos deben canalizar a las pacientes con el especialista adecuado.

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La especialista en mastología dijo que muchas de sus pacientes no querían acudir a oncología por miedo o porque suponían sólo las personas que ya han sido diagnosticadas con cáncer son quienes acuden con especialistas en dicha área, pero este pensamiento común -no sólo en el cáncer de mama- resulta una creencia falsa ya que hasta para los propios especialistas es difícil determinar a simple vista si las tumoraciones son benignas o si pueden ser factibles de cáncer. 

La diferencia del diagnóstico oncológico es que tiene la capacidad de tratar ambos casos (tumores benignos y malignos) y pedir los estudios de alta especialidad que se requieren para un tratamiento adecuado, pues tienen la experiencia para actuar con mayor precisión.

Además de los 15 tipos básicos de cáncer de mama, existen otras 45 derivaciones. La experta explicó que, aunque dos mujeres gemelas tuvieran cáncer no lo desarrollarían de la misma manera, pues cada cuerpo tiene un código molecular distinto.

También detalló que el cáncer de mama desplazó al cáncer cervicouterino como principal causa de muerte en México, al menos en la zona centro y norte del país. 

Cáncer puede ser prematuro o avisar con enfermedades previas

Foto: Rosa Borrás

El cáncer de mama tiene la característica de ser aleatorio respecto a la etapa de vida en que puede aparecer. Según la experiencia del oncólogo Eduardo Téllez Bernal, este se produce en edades más avanzadas, después de los 50 años, pero también ha tenido pacientes más jóvenes, de 25 años.

En entrevista para LADO B, el oncólogo, quien trabajó en la incidencia de tumores malignos en pacientes adultos diagnosticados por primera vez en el Instituto de Seguridad y Servicio Social al Servicio de los Trabajadores del Estado de Puebla (Issstep), dijo que los tipos de cáncer de mama se pueden clasificar en luminales A y B que son de tipo hormonal, HER2 y triples negativos que son los más agresivos y pueden hacer metástasis en el cerebro, además de que es común que en las mujeres se presenten fibroadenomas -tumores benignos- que no siempre son cancerígenos. 

Un caso de pérdida de pecho por enfermedades de la mama, no necesariamente cancerígenos, pero que de no tomar el tratamiento correcto podría evolucionar a ello, fue el de Dolores Gabiño, quien comenzó con una mastitis -infección por obstrucción de los ductos mamarios- y tuvo que ser intervenida quirúrgicamente para retirar una de sus mamas. 

A pesar de que su diagnóstico no fue precisamente cáncer de mama, tuvo una primera intervención a los 34 años y fue tratada por un ginecólogo que poco a poco le fue retirando parte de su seno derecho. El impacto psicológico que Dolores sintió al perder su seno sigue presente, ya que después de al menos cinco intervenciones cuenta con una reconstrucción estética.

Debido a la curvatura que empezaban a tener sus vértebras de la columna porque su cuerpo deprimido trataba de ocultar su pecho faltante, Dolores acudió a una campaña de prótesis en el Hospital General de México «Dr. Eduardo Liceaga» en la Ciudad de México, ahí dice que fue discriminada, puesto que no fue candidata a tener una reconstrucción de mama porque su diagnóstico no fue cáncer.

“Se me hizo de una bajeza tremenda, además cuando pregunté de qué eran las prótesis me respondieron que podía ser de la espalda o de tejido de los glúteos ¡Es el colmo! Nosotras vamos ahí con dolores hasta de uñas por todos los procedimientos a los que nos someten, salí enojadísima de ahí”, denunció a LADO B.

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La asistencia psicológica es necesaria 

Alicia Pino vivió procesos de depresión mientras se sometía a los seis ciclos de quimioterapia con los que trató su cáncer de mama hormonal. Hace 19 años que lo superó y ahora se siente más viva que nunca. 

A Alicia le retiraron una parte del seno, y aunque ahora dice “mejor me hubieran quitado  los dos”, pues ha asimilado que los senos no la hacen mujer; cuando vivió su operación se sentía deprimida: “se siente feo, porque es una parte muy íntima, es parte de ser mujer”, relató en entrevista.

Cada una de las mujeres que padece cáncer de mama reacciona distinto a los estímulos físicos, de dolor y de pérdida de una parte fundamental de su cuerpo como son los senos. 

En el caso de la artista Rosa Borrás, después de estár en un tratamiento que incluyó seis ciclos de quimioterapia comenzó a crear; bordado, ilustración y otras técnicas fueron su canal de desahogo y de reflexión sobre la figura femenina y las construcciones sociales del cuerpo.

Foto: Rosa Borrás

“Yo no había procesador lo que implicaba el cáncer, sino hasta dos o tres años después, en términos de sacar toda la angustia que había guardado para no transmitirla a la familia, entonces empecé a trabajar [desde el arte] temas del cuerpo, la sexualidad, la cultura erótica y a tratar de comunicar que una mujer es mucho más que un par de mamas. Ahora tengo una serie de autorretratos en donde pinté todas mis cicatrices”, confiesa Rosa Borrás.

La Maestra en psicología de la salud, Mónica Ramírez Orozco dijo en entrevista para LADO B que es normal experimentar algunos síntomas de ansiedad, tristeza y depresión en los procesos que abre una enfermedad como el cáncer de mama, por lo que es importante llevar un acompañamiento psicológico tanto pacientes como familiares. 

“La mayoría de las pacientes refieren pasar por estos estados de ánimo. Digamos que es un proceso natural debido a lo que conlleva la enfermedad desde el diagnóstico, enfrentar todos los tratamientos que deben llevar a cabo, incluso después de haber vencido la enfermedad”, destacó.

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La experta, quien estudia un doctorado de psicooncología y trabaja en el Instituto Nacional de Cancerología,  recomendó la terapia de tipo cognitivo conductual -que ha demostrado eficacia para tratar los temas de pérdidas de alguna parte del cuerpo- al vincular el pensamiento con la conducta, tratando primero los pensamientos negativos y de rechazo que las pacientes experimentan al haber perdido un órgano ligado a su intimidad. 

Ya que dicho por la cirujana Linda Valderrama, desde el bisturí de los oncólogos “la prioridad es la vida, luego el funcionamiento y por último la estética”, por lo que los procedimientos que contemplan las amputaciones de órganos y extremidades deben llevar un acompañamiento psicológico especializado.

En el caso de las pacientes que hayan padecido cáncer de mama, según dijo Mónica Ramírez, se debe trabajar el concepto de feminidad, además de la autoestima, para poder superar etapas depresivas que contravengan en la rehabilitación.

“Primero hay que pasar por un proceso de duelo de haber perdido una parte del cuerpo, aumentar la autoestima y reencontrarse con su sexualidad sabiendo que el órgano que se extrajo, en este caso la mama, no es el único componente de la sexualidad. La sexualidad abarca un todo, es difícil porque todos tenemos un apego y tenemos un concepto de feminidad muy establecido, pero trabajando esta parte de la autoestima y reencontrándose con la sexualidad se puede mejorar mucho”, finalizó.

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Si requieres de atención psicológica o eres familiar de un paciente de cáncer de mama, llama a Reto Recuperación Total A.C.al 222 514 0372, o acude a sus campañas de acompañamiento en calle 30 oriente 228, Barrio de Xanenetla, 72290, Puebla, Puebla. 

*Foto de portada: Rosa Borrás

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Sam Nolasco