Maratón burocrático: no apto para cardiacos
Ana María Bermúdez Salomón
Por Lado B @ladobemx
27 de agosto, 2015
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Kilómetros recorridos para hacer una investigación académica intervenida por la redacción de permisos y oficios para licenciados quisquillosos, (re) visitas a registros públicos, revisiones de documentos llenos de hongos, explicaciones a burócratas agobiados ajenos a la investigación que, sin embargo, retrasan, obstaculizan, entorpecen. Una meta difícil de alcanzar.

Ana María Bermúdez Salomón *

El trabajo final se mostraba complicado y demandante desde el inicio: analizar un fenómeno de la lengua a lo largo de la historia o un manuscrito antiguo y dar cuenta de los fenómenos que se encontraban.

Entrega no.1: El equipo de 5 personas. Sí, un fenómeno. Evolución gráfica para no meternos en problemas, nada de fonética ni de otros niveles de la lengua. ¿De qué? Topónimos, sí, topónimos porque casi no cambian ¿cuáles topónimos? Nombres de municipios de Puebla. Va. ¿Cuántos? ¿Todos? ¿Acaso estamos locos? 20 ¿Dónde los buscamos? En el Archivo. Va.

Entrega no.2: Un miembro caído, qué raro. A buscar fuentes. Leer artículos y artículos. Introducción, metodología, justificación, hipótesis, objetivos, bla, bla, bla, lo de siempre.

Entrega no. 3: aquí es donde empiezan los problemas, debía estar ya el análisis del corpus, pero las cosas se tornan algo complejas cuando de autoridades, oficios y temperamentos se trata. Que para el archivo necesitamos carta de la uni para que nos dejen entrar, va pues. Dejamos nuestros datos. Que en 2 días está porque la tiene que firmar la coordinadora y el director. Va. Que no han estado las autoridades, regresen mañana. Ajá.

Ah, ¿pidieron qué? Un oficio para ir al Archivo. Ah, ¿cuándo lo pidieron? Hace una semana. Ah, ¿a quién se lo pidieron? A la encargada de la tarde. Ah, vuélvanme a dejar sus datos.

Queda una semana para la tercera entrega. ¡Maestraaaaaa! Y voilà. Sí, chicos, hoy le dejamos el oficio a las autoridades y mañana lo pasan a recoger. Pues gracias, supongo. Tomo el valioso documento a la par que entrecierro los ojos con una sonrisa hipócrita, uno nunca sabe cuándo necesitará otra joyita.

Ahí vamos, intento no. 1: Archivo Municipal. Buenas tardes, ¿qué necesitan? Mire, vamos a hacer una investigación sobre la evolución gráfica de algunos topónimos del estado de Puebla. Necesitamos ver documentos de los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX en los que aparezca el nombre de estos municipios. Ah, no, chicos, aquí sólo tenemos documentos del municipio de Puebla, pero si van al Archivo General del Estado ahí segurísimo tienen lo que buscan y para ése no necesitan oficio. Ok, muchas gracias.

Km 2: ¿Aquí es el archivo general del estado? Sí, regístrense por favor. ¿En qué parte está? Al entrar al patio vayan a mano derecha y en la segunda puerta es. Gracias. Buenas tardes, ¿qué necesitan? Mire, hacemos una investigación para la universidad, queremos saber si aquí hay documentos del siglo XVI en delante de estos municipios. Sí, aquí los tenemos, pero necesitan ir a Reforma 711 a solicitar el permiso llevando un oficio dirigido al Licenciado. ¿Y tarda mucho? No, ustedes lo llevan y se los firman en el momento. Lo bueno era que no necesitábamos permiso.

Tomada de revistasbolivianas.org.bo/

Tomada de revistasbolivianas.org.bo/

Km 4 Reforma 711, banquetas abiertas, están metiendo medidores de agua y los cables por debajo del adoquín: El oficial de la entrada recita la frase preferida de su profesión ¿a qué vienen? A buscar al Licenciado. ¿El licenciado? Me parece que aquí no es. A ver, venimos del Archivo General del Estado y nos mandaron aquí para solicitar el permiso para tener acceso a los documentos. Ah, del archivo… debe ser aquí enfrente que es la oficina de Archivos y registros. Ok.

Km 4.1 Enfrente: Hola, buscamos al Licenciado. ¿El licenciado? Creo que esto ya lo viví. No, aquí es el Registro Civil, responde sorprendido el encargado, aquí no damos permisos, vayan allá enfrente. Respiramos profundo, vamos de nuevo. Que allá dicen que es aquí y que subamos a la planta alta. Bueno, regístrense. Buenas tardes, ¿aquí es la oficina del Licenciado? Sí, ¿qué necesitan? Un permiso para el Archivo General del Estado. ¿Para el General? Pero si no necesitan permiso para ése, para el de Notarías sí. ¡Pero venimos de allá y nos dijeron que sin permiso no podíamos entrar! A ver, ¿a dónde fueron? Al del segundo patio a la derecha. Ah, es que los mandaron al de Notarías. ¿Notarías? Sí, es que hay dos archivos en ese edificio, el de abajo es el de Notarías, a la derecha hay una escalera que sube al segundo piso donde está el General. ¿Pero qué es lo que buscan? Aquí vamos de nuevo… Ah, pues les conviene mejor ir al General, ahí tienen documentos antiguos. Ok, pues gracias.

Km 5: ¡Ay, sí, la credencial! La olvidé en el registro.

Km 7, Archivo General del Estado, calles levantadas a lo largo de todo el recorrido: Miro con enojo al oficial de la entrada que nos pide registrarnos, el mismo que nos mandó al de Notarías cuando preguntamos por el General. Sonrisa hipócrita, buenos días, joven.  Hola, queremos hacer una investigación, bla, bla, bla. Mmmm, le voy a llamar a la del fondo de Registro Civil y se la comunico para que le explique usted. ¿Bueno? Mire, queremos ver cómo evolucionan los nombres de municipios… ¿Qué pasó? Dice que ahorita nos baja los libros. AL FIN. Sólo que cierran en media hora así que lo que nos dé tiempo y si no mañana.

Km 9: Venga, a trabajar por fin. Libros de nacimientos por favor del XIX. San Martín Texmelucan, Hujeotzingo, Cholula, Huauchinango. Yo me voy que tengo clase a las 12, regreso a las 2.

Km 13: ¿Cómo van? Bien, fotos y apuntes. Terminamos, vámonos a comer.

Km 15: Registro. Acajete, Atlixco, Tepeaca, Teziutlán, Zacatlán, Izúcar de Matamoros. Uf, ¿y si lo reducimos a 10 topónimos? Es demasiado. Va. Listo. Ahora nos podría traer libros del siglo XVIII. Pero si estos son del XVIII. No, son del XIX son de 1860, queremos del XVI, XVII o XVIII ¿tienen? Por eso, del XVI, 1860. Hay algo que no me cuadra, creo que no le salen las cuentas o más bien no las hace. A ver, ¿tienen documentos de 1500, 1600 y 1700? No, señorita, en la sección de la que estoy encargada no tenemos más antiguos a 1867. Brrrrr, claro, antes no había registro. Bueno, gracias, tráiganos al de Beneficencia, es el fondo más antiguo, dicen. Buenas tardes, mire, queremos hacer… Ah, sí tenemos tan antiguos pero son del Hospital de Beneficencia así que no les van a servir. Me lleva, ¿y ahora? Pues aquí ya no van a encontrar más, vayan al Archivo de Notarías que ahí tienen actas de todos los municipios de Puebla y desde 1500. ¿Es en serio? ¿Al de Notarías? Tiene que ser una broma.

Km 17, Reforma 711: ¿Qué pasó no les sirvió el Archivo General? Ni nos diga, le traemos el oficio para el permiso. Ah, perfecto, se los firmo de recibido, déjenme su teléfono y los llamamos cuando esté la firma del Licenciado. ¿QUÉ? ¡Nos dijeron que cuando lo entregáramos ese mismo día tendríamos el permiso! Nos URGE. Ay, no chicos, es que el Licenciado no se encuentra y pues hasta que no lo lea no lo puede firmar. Ay ajá, como si lo leyera. Bueno, volvemos.

Km 18: Hola ¿ya estará nuestro permiso? No jóvenes, no ha venido el licenciado, pero déjenme su teléfono.

Llamada telefónica: Hola. Hablamos para informarle que su oficio está equivocado, debe decir… para que sea válido. Cuelgo. Pero nos dijeron que… me empiezo a cansar de esa frase, más bien no deberíamos escuchar lo que nos dicen, al final da igual, de las vueltas no nos salvamos. Suelto un gruñido y pierdo la paciencia. ¡Pero cuántos días necesita el Licenciado para hacer su firma en el papel! ¿Será tan burocrática su firma para que ni eso pueda hacer? Aparte, ¿a qué demonios tanto rollo? ¡Como si estuviera revisando el oficio! Ni entienden lo que vamos a investigar ni les interesa. Sólo se hacen los que trabajan. A ver, Licenciado, ¡ponga su firma y déjenos trabajar en paz!

Km 19: Oficio corregido y entregado. Entrega 3 y no tenemos corpus. La maestra entiende.

Entrega no. 4: la última

Km 20: Ya está su permiso vengan a recogerlo. Buenas tardes. Pase con el Licenciado a firmar de recibido. Buenas tardes. El Licenciado es el mismo que estaba ahí desde el principio, a ver a quién hacen tontos. Hola, ah, ya es viernes. Qué cara habré puesto al ver al trajeado esta vez de jeans y playera polo para que hiciera la aclaración. Estuve investigando sobre eso de los topónimos – ¡vaya! Sí buscó qué demonios vamos a hacer- ya sabes, en Wikipedia, que no es la mejor fuente, pero sirve – iba tan bien, adiós admiración-. Me preguntaba si tú sabrías el significado de mi apellido Apango, es de origen náhuatl – ¿por qué cuando alguien ve a un lingüista le ve cara de diccionario? ¡Y encima etimológico! ¡Y de náhuatl! -. Uy, no sabría decirle, la verdad. Ya, el permiso y lo dejo de molestar. Recibí original, nombre, fecha y firma. ¡Listo!

Km 22, misma dirección, Archivo de Notarías: Buenos días, hemos vuelto. Aquí está el permiso. Bien muchachos, ¿qué van a necesitar? Empezamos por Cholula…

Km 28 80% del corpus: ¡Mira! Tepeaca, Teziutlán y Tecamachalco con th. Y eso ¿Cómo por qué? Mañana le preguntamos a la maestra. ¿Por favor, nos traería la caja 2 del siglo XVI? A revisar hoja por hoja con guantes y cubreboca hasta que ¡AH HONGOS! ¡Mira! Esto de la orilla tiene hongos. ¿Lo reportamos, no? Señorita, mire esto. Ay, señorita, espere un poco a que se desocupe la directora y ya le dice. Esto lo tienen que sacar de la caja y llevarlo a restauración. Sí, sí, ahorita le dice. Nunca se desocupó.

Km 30: Caja del XVI de Huauchinango. Saco el primer libro lo abro y ¡morado! ¡Vaya! Lo separo y ahorita lo reporto. Libro 2 y ¡morado! A ver, cuántos libros están así. Uy, son cuatro. Ni modo, ahora sí me va a escuchar la directora, es increíble. Señorita, mire nada más cómo están estos libros. Ay, señorita, espere a la directora, dice tocando el hongo centenario del libro sin guantes ni cubrebocas para mi sorpresa. Mmmm mejor no lo toque y háblele a la directora. ¿Ustedes son los que encontraron los hongos? Ah, perdón, buenos días, dice la mujer de la oficina bastante molesta. Sí, separamos los libros y apuntamos en qué cajas estaban. A ver ustedes, dice al personal encargado que al lado nuestro hojea libros notariales de 2006 teniendo un fondo del XVI en esas condiciones, suspendan lo que hacen y vamos a resolver esto. ¡Órale, sí van a tomar cartas en el asunto. Bueno, caja 3 del mismo siglo, por favor. Abro el libro y ¡ta-rán! No se puede abrir por un hongo en la orilla de las páginas que las tiene pegadas. Directora, encontramos otro. Ash, chicos, ¿quieren volverme loca? ¿Por qué me sueltan todo esto de jalón? ¿No pueden enseñarme un libro malo al día? ¡O sea! ¡Nosotros no tenemos la culpa, si vemos un libro malo lo reportamos porque si les vale el honguito destruirá cajas y cajas de documentos importantes! ¡Además de que su archivo está en pésimas condiciones,  encima se pone en plan prepotente! ¡Haga su trabajo y nosotros el nuestro y punto! Ahora sí me hizo enojar, lo bueno es que ya acabamos.

Km 32: Análisis listo, 22 páginas de trabajo completo ¡pero si el tema da para una tesis doctoral! Bien orgullosos conectamos la computadora al cañón y proyectamos el video para presentar la entrega no. 4. Perfecto, articula la maestra con una sonrisa. Cuéntenos su experiencia. Nos miramos entre nosotros recordando cada oficina visitada, los kilómetros recorridos entre calles levantadas, los oficios, los archivos, las autoridades. Bueno, podríamos decir que fue un largo viacrucis burocrático, dice atinadamente mi compañero. Todo reímos.

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Ana María Bermúdez Salomón (Puebla 1991). Estudiante de Lingüística y Literatura Hispánica en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Co-autora en la antología de cuentos “Al otro lado del espejo… y otros cuentos” (2011), editado por la BUAP.

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