Lado B
El Artista y la Modelo
 
Por Lado B @ladobemx
22 de marzo, 2013
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Camilo Useche*

Hay una escena fascinante en El Artista y la Modelo en la que  el protagonista, un viejo escultor en el ocaso de su vida, le explica a su Modelo que la prueba de la existencia de Dios está en dos cosas: en la mujer…y en el aceita de oliva.  Sobre un telón en blanco y negro, intencionalmente al mejor estilo Jean Renoir,  Fernando Trueba, hace una película que es como una mujer, que es como el aceite de oliva.  Es un sentido homenaje a la escultura, a la creación, al cine francés de Truffaut, una película que le sale del corazón a este director, con una fuerza capaz de conmover  y remover en el espectador la nostalgia de los años y esa búsqueda incansable  de un instante más para continuar sobre este mundo.  El ritmo es necesariamente lento sobre una serie de planos campestres que traslucen el peso de la guerra y el olor rancio de las dictaduras. Y es en ese contexto que nace toda la reflexión que Fernando Trueba pretende hacer sobre la belleza y quizás también sobre la guerra, aunque no veamos un sólo ápice explícito de esa barbarie en ninguno de sus fotogramas, pero que se encuentra escondida en el ambiente denso que el protagonista empieza a sentir, cada vez que baja  al centro de ese pequeño pueblo para tomar un café ;  también, sin duda, la película habla sobre la manera de envejecer y de aprender a observar el mundo en el que vivimos, ese mundo que luego puede ser plasmado en un simple dibujo, como lo hizo Rembrandt, o en  una escultura con forma de mujer, en el arte.

el-artista-y-la-modelo-cartelEl artista y la modelo

Dirección: Fernando Trueba

Guión:  Jean-Claude Carrière, Fernando Trueba

Intérpretes:   Jean Rochefort, Aida Folch, Claudia Cardinale

Género:  Drama

País: España

Duración: 104m

Es claro que el ejercicio de escritura y de puesta en escena de esta película estuvo en manos de un realizador con la pasión y devoción al cine como lo es Fernando Trueba, y  es obvio decir que estamos ante un director esencial en la historia del cine español de los últimos 20 años, y que ha sacado de su mente obras como Belle époque o como ese bello retrato animado de los orígenes del latin jazz llamado Chico y Rita.   Además de todo lo emocional que implica escribir un guión con tanta nostalgia, es necesario contar con actores que estén a la altura de un proyecto de  tanta complejidad estilística.  Y sin complicarse demasiado Jean Rochefort elabora un papel impecable, de un viejo artista, quizás de renombre aislado en el campo francés y que trata de volver a ver el arte, de inspirarse con las hojas o con el viento, con el campo, con los paisajes que se desbordan en aquella pequeña localidad del sur de Francia.  Y no lo logrará hasta no conocer a Mercé, una joven española que cruza la frontera  y que termina siendo la modelo que necesita ese viejo artista para volver a encontrar sus ganas de existir. La  actuación de Aida Folch,  es de por sí ya elogiosa,  no solo por atreverse a salir desnuda durante gran parte del metraje, sino por todo aquello que su rostro muestra, allí se ve la ternura, la picardía y las ganas de vivir que bordan el personaje ideal para darle fuerza a esta producción que se debe degustar como una gota de aceite de oliva sobre un trozo de pan recién hecho.

fotoladoB-copie-1-150x150.jpg*Candidato a Doctor en Historia por I’ Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales de Paris. Maestro en Relaciones Internacionales y Estudios Latinoamericanos UAM, Madrid. Historiador y sociólogo por la Pontificia Universidad Javeriana y por la Universidad Nacional de Colombia.

 

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