Lado B
Los huesos que buscan su nombre, en Guatemala
 
Por Lado B @ladobemx
10 de enero, 2013
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Tiene la boca abierta, llena de tierra, y uno piensa que el cráneo, en su mueca desencajada, refleja el espanto de la persona al momento de ser asesinada. A la par, en la fosa n° 64, una decena de esqueletos tirados sin orden. Debajo de los esqueletos, hay más esqueletos. Son desaparecidos del conflicto armado. Estos huesos recorrerán un largo itinerario científico. Pasarán por muchas pruebas y análisis hasta que, quizás, algún día, sean identificados y devueltos a la familia que aún los busca.

Tomada de plazapublica.com.gt/

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Varios de los cráneos tienen la parte superior cubierta por un trapo. Cuando los mataron les vendaron los ojos. “La Historia con su hacha mayúscula”, decía el escritor Georges Perec.

La fosa se encuentra en una base militar a cinco kilómetros de Cobán. En Alta Verapaz sabían que durante la guerra, los que eran capturados por el ejército o cuerpos paralelos del Estado, eran concentrados allí. Y que luego nadie les volvía a ver. Se suele decir que el asesino vuelve siempre al lugar del crimen. En este caso, el ejército de Guatemala nunca se fue. Sin embargo, en estas vueltas imprevisibles, la Zona Militar 21 de los años ochenta se ha convertido en la base de Creompaz, Comando Regional de Entrenamiento de Operaciones de Mantenimiento de Paz. Bajo la supervisión de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y de instructores extranjeros, oficiales y unidades de kaibiles, futuros cascos azules se entrenan para evitar que en países remotos, otros ejércitos cometan atrocidades como las que se cometieron aquí.

En esta base, todos los edificios son blancos, los vehículos, blancos también, ostentan las siglas U.N. y  los letreros están escritos en inglés. Un monumento, un casco militar pintado de azul celeste, exalta la “filosofía del soldado de la ONU”. A un kilómetro del monumento y de los edificios blancos, están las fosas de la guerra.

En el tupido bosque de la base militar, la Fundación de Antropología Forense de Guatemala (FAFG) ha descubierto este año 78 fosas y exhumado 486 osamentas. Mientras se siguen realizando macabros descubrimientos, la FAFG intenta, hasta donde la ciencia alcanza, identificar cada osamenta.

Lea el reportaje completo de Plaza Pública aquí.

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Autor Lado B
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