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“Hay muchos muertos, varios edificios se han derrumbado. Hay mucha destrucción”, fueron las primeras palabras del alcalde de la ciudad de Ercis a la televisión turca tras el terremoto que el mediodía de este domingo sacudió el sudeste de Turquía. La ciudad, situada a pocos kilómetros del epicentro fue una de las más castigadas por el temblor de 7,2 en la escala de Ritcher. A medida que avanzan las horas, el número de víctimas aumenta, informa en su página web el diario español El País.
El último balance, ofrecido en rueda de prensa por el ministro del Interior del país, Idris Naim Sahin, cifra en más de 200 los fallecidos y mil los heridos. Una cifra que podría aumentar con las horas, ya que fuentes oficiales han informado a la agencia Reuters que cientos de personas continúan aún desaparecidas.
En una rueda de prensa, el ministro ha explicado que del total de víctimas, 117 personas han muerto en la ciudad de Ercis y 100 en la de Van, ubicadas ambas en la provincia de Van. Se teme, además que el número de fallecidos aumente. El centro de emergencias ha calculado en al menos 400 los desaparecidos entre los escombros que ha dejado el seísmo. Se han derrumbado cerca de 25 edificios, uno de ellos una residencia universitaria.
El epicentro del temblor se localiza en Tabanli, un pueblo a 30 kilómetros de Van, capital del la provincia y muy cercana a la frontera con Irán. Pero también se han visto afectadas las provincias de Bitlis, Batman, Diyarbakir, Mus y Hakkari, aunque en menor medida.
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Temblor muy cerca de la superficie
Según el centro Sismológico Kandili de la Universidad del Bósforo de Estambul, el “temblor se produjo muy cerca de la superficie”, a unos cinco kilómetros de profundidad, por lo que “en el epicentro se sintió como un seísmo de entre 8 a 9 de magnitud”. Tras el temblor inicial se han registrado varias réplicas de magnitudes entre 3 y 5,5, por lo que las autoridades han recomendado no volver a los edificios todavía, informa EFE.
La zona afectada por el temblor está regada de pequeños pueblos de difícil acceso y casas de adobe o madera donde los movimientos telúricos suelen causar importantes daños. Las autoridades todavía no han evaluado los daños en estas localidades, pero han pedido a la población que mantenga la “sangre fría”, ya que el pánico que ha provocado el terremoto ha hecho que las calles se colapsaran por los que tratan de huir de la zona y dificultando la llegada de las ambulancias.
Turquía es un país que descansa entre dos placas tectónicas. Los temblores son muy habituales, sin embargo, sus construcciones no están preparadas para resistirlos. En 1999 un temblor de 6,8 en la escala de Ritcher mató a más de 18.000 personas en el oeste de Turquía. En mayo de este año otro temblos en el noreste del país mató a dos personas y causó 79 heridos.
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