Los resultados conceden a Cristina Fernández de Kirchner una fuerte concentración de poder, mayor aún que la que obtuvo en su primera victoria, en 2007, cuando sucedió a su propio marido, Néstor Kirchner, y con todo su respaldo, obtuvo un 45% de los votos. En esta ocasión, en la que acudió “en solitario” debido al fallecimiento, hace un año, de su esposo, el objetivo era superar el 50% del escrutinio, establecer una ventaja histórica sobre el segundo clasificado, que puede rondar los 40 puntos, la mayor desde la victoria del general Perón sobre el radical Ricardo Balbín, en 1973, y recuperar el control en el Congreso y el Senado, en los que el fuerte respaldo conseguido permite augurar un avance sustancial.
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