
De acuerdo con el diario español Público, ni siquiera la todopoderosa Angela Merkel ha podido evitar que el presidente de Alemania, Christian Wulff, se haya visto obligado a dimitir esta mañana después de que la Fiscalía de Hannover solicitara al Parlamento la suspensión de su inmunidad por estar envuelto en un caso de corrupción y tráfico de influencias.
«Los acontecimientos de los últimos días y semanas han demostrado que la confianza del pueblo alemán y, por lo tanto, mi efectividad han resultado seriamente dañadas. Por esta razón, no puedo seguir ejerciendo el cargo de presidente del país», dijo Wulff en un breve comunicado desde el Palacio presidencial de Bellevue.
El ya ex presidente está siendo investigado por una serie de asuntos turbios que se remontan a su etapa como jefe de Gobierno del Estado federado de la Baja Sajonia. Wulff y el productor cinematrográfico, David Groenewold disfrutaron juntos de unas vacaciones en la isla alemana de Sylt en 2007.
Según los fiscales, pagó Groenewold y el encuentro se produjo un año después después de Wulff aprobara la concesión de un aval de un millón de euros a una de las empresas del productor. El préstamo nunca se llegó a hacer efectivo, pero para la Fiscalía se puede tratar de un claro caso de tráfico de influencias.
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