
Las casas de citas llevan años, quizá décadas, funcionando en la capital poblana y ya hasta pasan desapercibidas, al punto que sólo llaman la atención cuando se descubre que en alguna de ellas eran explotadas sexualmente mujeres, y en algunos casos menores de edad. La ley prohíbe su funcionamiento y por ello las autoridades deberían actuar para clausurarlas o por lo menos regular su funcionamiento en lo relativo a las medidas de salud de las personas que ahí trabajan.
Dejar que las casas de citas sigan funcionando sin ningún tipo de reglamento es permitir el funcionamiento indiscriminado de establecimientos que servirían para bandas dedicas a la trata y explotación de personas.
Más allá de la discusión que pudiera generar el permiso de funcionamiento de lugares donde se practica la prostitución, lo que es verdaderamente urgente es que las autoridades de salud hagan su trabajo y realicen exámenes a las sexoservidoras, por el propio bien de ellas y de sus clientes, pero además las autoridades ministeriales deberían hacer operativos para vigilar que no haya explotación de menores.
Por otro lado, legislar en la materia no significa dar paso a una actividad que no existe, por el contrario legislar sobre el asunto podría finalmente otorgar derechos a las mujeres que se dedican a la prostitución, y evitar así, en la medida de los posible, que los regenteadores sean los principales beneficiarios de la explotación y que las mujeres trabajen en mejores condiciones, esa tarea le toca a los legisladores, a ver si prestan atención.
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¿Desempleo y delincuencia van de la mano? En Puebla parece que sí. En lo que va del año las cifras señalan un incremento en los dos rubros, y en el discurso público la problemática, especialmente la laboral, parece ausente, y la política pública de las ferias de empleo no ha servido para mitigar las necesidades del sector.
Y si bien es cierto que parte del repunte en la comisión de delitos electorales tiene que ver con la situación que atraviesa el país producto del crimen organizado, también lo es que mucha de la incidencia poco tiene que ver con esas redes, pero podría llegar a
EL PEPO