Los mercenarios de la educación contra un niño

Puebla, Pue. a 21 de junio de 2026

 

Estimado Ernesto:

 

Te saludo con agradecimiento y un poco con la esperanza de la que hablo Václat Havel. 

Gracias a ti, a todos ustedes que son ojo y oídos. Sin querer queriendo, llevo 12 años relacionándome con el periodismo.

Ojalá esta fuera una carta como todas. Ojala no nos pasara tanto encima del alma y del cuerpo, ojalá tu estés bien. Pero ¿quién puede estar bien en un país donde no hay oportunidades reales de trabajo o que en cualquier momento te pueden desaparecer o difamarte sin motivo alguno?

Son las 7:04 a.m. Mi hijo duerme, mi compañera también. Él es un privilegiado, tiene un oído excelente. Tecleo despacio, bajito para no despertarlo. Los zancudos hicieron anoche su chamba de no dejarnos dormir. 

Aquí te comparto parte del purgatorio, uno de los larguísimos y desgastantes capítulos que nos han abierto las almas de buenas intenciones:

El pasado lunes 15 de junio me comuniqué contigo muy temprano. Ese día había sido citado en la Comisión de Derechos Humanos de Puebla. La abogada visitadora, mediante correo electrónico, me avisó días antes que estaba citado para un encuentro donde iban a estar funcionarios de la SEP, ella y yo. 

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El encuentro era para hablar en torno a la queja que dos meses antes ingresé debido a las expresiones verbales, actitudinales, de omisión y acciones capacitistas y discriminatorias que realizan Gerardo Macías y Leticia Sánchez, desde hace meses en contra de mi hijo. 

Violencia normalizada, violencia capacitista al puro estilo de la Nueva Escuela Mexicana. 

Te preguntarás ¿Quién es ese Gerardo? Por supuesto que no es aquel rapero ecuatoriano de nuestra juventud, hoy pastor religioso. No. Tampoco es un conocido criminal o violador o narco menudista de la zona del Mercado Morelos o algún político con guaruras que amenaza en Liverpool a los empleados.

A Gerardo Macías Agraz, el Estado Mexicano por medio de la SEP, le encargo, no sabemos si por concurso o no, ser director de la Escuela primaria Alfredo V. Bonfil allá en lo que ya comienza a conocerse como el Triángulo rojo de Puebla capital: La colonia 10 de mayo. 

Para mayor referencia, si algún día llegas a ir,  es la escuela que no tiene domo,  a diferencia de la otra que si lo tiene, las maestras se visten de gris y a simple vista por fuera parece un pequeño penal. 

Este señor del que te hablo, lleva apenas unos 4 años en el puesto, aunque dicen por ahí que apenas tiene unos meses que consiguió su nombramiento oficial, pero como es costumbre en estos menesteres, el presume más de 40 años en el magisterio poblano. Él mismo se ha encargado de hacer crecer fama por un asunto que tuvo en 2016, cuando fue encargado de una CORDE, donde al parecer tuvo parte de responsabilidad en un asunto del BINE donde implicaba un faltante de 800 mil pesos. 

Tres semanas antes de esta cita con los señores de la SEP, allá en la Comisión de Derechos, la casa donde hace años había un café bastante agradable: El Macondo (ahí conocí a un Don Renato Malafacha, nada que ver con el tal Gerardo). 

En el ex Macondo, hoy CDH de Puebla,  sucedió algo inusitado, increíble, pero siempre creíble en México, bueno, seguro ya estás acostumbrado a conocer cosas inimaginables. El colmo, fui agredido por un funcionario de “…defendemos al pueblo”. Pero ese infiernillo te lo cuento más abajo.

El caso es que llegue a la cita a las dos diez de la tarde, sin mucho perfume, con mi faja de cuidador, sin calcetines y con algo de expectativa. Jamás me pasó por la mente que hubiera en esa sala tantas personas. Todas con cargos públicos, todas venidas de una Secretaria que se dedica a formar personas. Estuvo presente nada menos que el Director de Primarias a nivel Estado: Prof. Humberto Cruz Hernández, su ayudante, la representante de Asuntos Jurídicos de la SEP, el ayudante de ésta, el Apoyo Técnico de Educación Primaria más la licenciada de Asuntos Contenciosos. 

Bien importante, querido: No se presentó a la reunión nadie de Educación Especial. Ni Carmen Parraguirre, directora de USAER de la zona, ni Aidé Ávila, supervisora, ni mucho menos Héctor Rojas Hernández, el Director de Educación Especial del Estado, al cual se le han enviado múltiples oficios que él ha ignorado siempre.

Yo encapsulado por estos personajes y por supuesto por la supervisora Leticia Sánchez Cortes y mi visitadora asignada. 7 vs. 2.

La reunión duró hora y media. Debo decir, amén de que me tomes por quejumbroso, que es una hora y media que no le dedique en convivencia a mi hijo o a echarme una horita de sueño como cuidador o en ese tiempo pude haber lavado mi ropa. Horas sumadas a las cientos de horas que desde diciembre 2022 le hemos dedicado Benjamín, Reyna y yo para pedir lo justo y denunciar las miserias y la violencia material y simbólica de profesoras y empleados escolares en contra de él.  

La revolución en Puebla desarrollo un tipo de mercenario corporativo típico: anacrónico, intocable, voraz de las plazas magisteriales, agresor y protegido por el Sindicato y el Estado.

Porque cómo resumir años, días, meses, horas de oficios, denuncias, quejas, llamadas telefónicas, acuerdos, minutas en que esos empleados de la educación con plaza, sellan oficios, aparentan que te van a ayudar, aparentan que todo se va a solucionar, simulan que todo marchara bien, que ahora sí harán los ajustes razonables, que con corbata y traje se llenan la boca diciendo como robots y al unísono:  “…hay que privilegiar el interés superior de la niñez” y terminan volcando a los demás padres de familia contra ti, tomándole a uno fotos sin autorización, invadiendo tu derecho a la privacidad, excluyendo a tu hijo, estigmatizándote ante toda la escuela. Hipócritas. 

Las casi dos horas que les dedique, aún no tienen respuesta ni resultado, todo es “vamos a ver, vamos girar un oficio a, estamos en la disposición…” 

Cuando uno les pide al menos una disculpa pública, ellos te dicen; “Giraremos un oficio para que el Director se conduzca con respeto”. Pero nada más. La SEP es juez y parte. La colusión es evidente. 

Hubieras visto la cara de la supervisora de la Zona  de Primaria 069 de la Ciudad de Puebla, Leticia Sánchez Cortes,  cuando le espete, cansado de tanta mentira e ignominia: “Es usted una persona mentirosa, deje de agraviarnos, deje por favor de mentir y tenga respeto…no me lance indirectas, somos nosotros los que no vamos a pagar la cuota y no pagaremos en una escuela donde se violan flagrantemente los derechos humanos de mi hijo. Deje de mentir, deje usted y el director Gerardo de agraviarnos y acosarnos, levantando a las mamás en contra nuestra. ¿Dónde estudió que le enseñaron a comportarse de esa manera?”.

La abogada de los Derechos trató de que la funcionaria, tan impecable y adusta, no recibiera más la rabia de un padre agraviado. Claro, cómo carajos iba un simple ciudadano sin cargo, ni plaza, ni corbata a increpar a una mujer, supervisora y con su aura de autoridad. 

Pero aquí entre nos, Ernesto, no me llevó a increpar a esta señora solo y nada más que el coraje de todo lo que ha hecho desde el poder que le concede el Estado, sino tantos agravios que ya no caben en el corazón y que muchos y muchas trasnochados confunden con odio o saña. 

Somos padres agraviados. Los mismos padres agraviados que denunciaron la violencia directa e indirecta de profesoras del preescolar Xicotencatl hace tres años. Somos los mismos que fueron recibidos con un cartelón pegado en la entrada de ese preescolar, puesto por la Directora Lourdes Estevez Arana y que le decía a mi niño y a nosotros “Siempre es mejor irse a la primera”.

Somos los mismos, mamá, hijo y papá que fueron exhibidos por esa misma directora del preescolar ante la junta de padres de familia de exigentes, “pedinches”, voluntariosos y más. 

Es el mismo niño, Rojo, mi hijo, que durante los dos años que pasó en el preescolar no se le proporcionaron ajustes razonables en la realidad, no se le incluyó en los juegos y dinámicas escolares, se le prohibió el acceso libre de asistencia al preescolar, no se le proporcionó material permanente de trabajo escolar… es el que soporto que no se le incluyera en la feria de talentos o en el baile o en la educación física, “pero cómo si no camina”. 

Rojo, el mismo niño llamado Benjamín con una limitación motriz que no cognitiva, que aunque te parezca increíble de creer: una educadora del preescolar le impidió de forma directa a una de sus compañeras jugar con él en el recreo en el área de juegos.   

El Estado vía sus funcionarios, ejercen un terrorismo legal y legítimo en defensa de sí mismos con la anuencia del Gobernador en turno. Faltaba más. “¡Ya parece que un par de padres inconformes y un discapacitado nos van a quitar nuestra plaza!”

Es la misma madre acompañante sombra de ese 2023, pisoteada y espiada por las autoridades del preescolar, que no fue incluida en los grupos de avisos de padres de familia, que no fue informada que no había clases un día de tantos y encontró cerrada la puerta del preescolar, con todo y su hijo y la silla de ruedas. 

Es el mismo padre, asistente sombra de su propio hijo ya que el Estado no tiene recursos, él mismo que no se puede quitar los zapatos por agobio y cansancio en la escuela porque eso es incorrecto y mal visto por las maestras. Quitarse los zapatos para descansar después de horas de atender, preparar la comida, dar de comer, rehabilitar, educar y cargar a su hijo. 

Es el mismo niño inneducable para la escuela poblana que señaló la Doctora Jenifer Villa.

Es la misma madre del menor en situación de diversidad funcional. Él, insistente, alegre, valiente, lúcido, desmadroso, inteligente y callejero. Ella que decidió ser ella misma profesora de su hijo, pensó que en su propia escuela como centro de trabajo iban a ser respetados. 

Actualmente, con toda la carga de que hace gala el aniquilamiento sistémico, resulta que ella es perseguida y acosada laboralmente por los mercenarios Gerardo y Leticia.

Leticia, la C.Leticia, la supervisora de Gerardo, solo se dedicó a jusficarse y a lanzar indirectas al puro estilo de la SEP. No dijo que excluyó a Benjamín de una prueba escolar que realizó con toda intención de acosar laboralmente a la profesora-madre de él. No dijo que permite la discriminación que ejerce su subalterno Gerardo. No dijo que ella es cómplice de mobbing y de no llevar a cabo ajustes razonables.

Hoy también, como muchas decenas de noches más desde 2023, me quitaron  horas de sueño.

Es simple, solo queremos que se haga justicia castigando a los profes capacitistas, que se realicen los ajustes razonables y que haya una reparación del daño ¿es mucho pedir?

Me despido, Ernesto, deseo que se entienda y comprenda con todo el profundo respeto por los dolores y luchas de las otras, otros, en las cuales nos hermanamos, que no toda violación de derechos tienen que ver con desapariciones forzadas o depredación de la tierra y el agua por parte del Estado y sus empresarios, sino con la violación de lo más diverso, rico y extraordinario de una sociedad que aspira a una autentica democracia: las infancias en situación de discapacidad.  

Posdata:

El funcionario agresor, visitador de CDH Puebla, justo cuando quise explicarle del porqué del sentido de la condición-situación del enfoque psicosocial de la diversidad funcional, posterior a que este joven me pidiera un comprobante de la condición de mi hijo, esta persona con puesto de visitador de nombre Froilán Morales, perteneciente a la Segunda Visitaduría, se exalto, vocifero y dijo que le hiciera como quisiera, incluso saliendo tan exaltado como estaba a pedir apoyo él mismo del Órgano Interno de Control. 

Sin embargo ¿te digo algo? Lo que hizo este funcionario aquel 22 de abril se queda cortísimo contra lo que declara ante el Órgano Interno de Control. Este joven dedico tiempo, que yo no tengo, para desacreditarme, dañar moralmente y por supuesto mentir, lanzándose en mi contra con todo, incluso mintiendo en la misma carpeta que contiene mi denuncia contra funcionarios corruptos de la SEP, que yo hago gala de conocer a gente de gobernación y la misma Presidenta Sánchez Soya. De risa, si eso fuera cierto que hago ahí quejándome ante uno más y no se da la orden directa de que se me brinde la atención por alguien competente. De veras que ni para mentir son buenos, ya invéntense otra. 

Por supuesto su trabajo no lo hizo, desestimo mis opiniones, y sin importar que el mismo guardia estuviera de testigo de la escena, se dedicó a proferir una sarta de mentiras en la misma cara del representante del OIC. 

Yo lo deje hablar. La Comisión de Derechos Humanos violentando a una víctima, que nota. Solo en México, solo en Puebla.

 

Con aprecio para ti

Juan Daniel

Juan Daniel Flores: Cuidador, sociólogo y pedagógo en ciernes.