Lado B
¿Qué pasará con la destrucción de la zona arqueológica de Teopanzolco?
Después de que se denunciara públicamente que la mina Marna, de quien se señala es dueño el diputado federal Marco Antonio Natale, destruyó parte de la zona arqueológica del Teopanzolco, no hay claridad en cuanto a la reparación del daño ni sanciones
Por Aranzazú Ayala Martínez @aranhera
17 de enero, 2022
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Desde hace dos décadas la mina “Marna” extrae material pétreo del cerro de Teopanzolco en Huauchinango, a orillas del río Cuacuila y cerca de la comunidad que lleva el mismo nombre. Aunque se ha denunciado desde hace al menos cinco años que esta mina, propiedad del político Marco Antonio Natale, opera sin permisos y causa afectaciones ambientales, ninguna autoridad ha hecho nada para detener esto ni reparar los daños. 

Integrantes del Comité para la Defensa del Patrimonio Natural y Cultural de la Sierra Norte de Puebla explicaron a LADO B que las partes superiores del cerro se están cayendo, por la extracción en las partes inferiores, y este desgaje se encuentra a escasos 30 metros de la zona arqueológica.

A principios de este mes, el Comité denunció a través de medios de comunicación la situación de Teopanzolco. Y, ante la movilización de estos, el martes 11 de enero la Secretaría de Medio Ambiente, Desarrollo Sustentable y Ordenamiento Territorial del gobierno del estado acudió al lugar a clausurar temporalmente la mina, propiedad del actual diputado federal por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), y colocó sellos de clausura temporal de la obra.

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Sin embargo, hasta el jueves 13 de enero el enlace de prensa de la dependencia no respondió a esta casa editorial qué pasará con la mina, ni confirmó su suspensión, sólo mencionó que “la actuación en Huauchinango estaba en procedimiento administrativo”, por lo que no podía aún dar información.

El jueves 13 de enero la Profepa hizo una inspección en el lugar y clausuró la obra; la dependencia sólo informó en su cuenta de Twitter que “clausuró unas obras y actividades de extracción y explotación pétrea que no contaban con las autorizaciones correspondientes dentro del ANP Zona Protectora Forestal Vedada Cuenca Hidrográfica del Río Necaxa en el municipio de #Huachinango”.


De igual manera, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) —quien tendría que hacer también una revisión de los daños a los vestigios arqueológicos—, no dio respuesta, pues al preguntar al enlace de prensa dijo que la revisión “puede tardar un poco ya que se realizan informes muy detallados”, sin dar nada de información.

El detalle es que, como apunta Gerardo Pérez, integrante del Comité, el INAH no tiene registrada a Teopanzolco como una zona arqueológica. Así pues, el Comité exige que el cerro sea declarado como área natural y cultural protegida. 

Además, Peréz agrega, junto con Jorge Armando Hernández, también integrante del Comité, que hasta la fecha se desconoce si existe una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) para la explotación de piedra; este estudio es un requisito que se debe de presentar para obtener permiso para cualquier proyecto de este tipo.

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Cabe destacar, también, que la mina, de donde sus dueños sacan material para vender en distribuidoras y constructoras conocidas en Huauchinango, ha operado sin permisos; LADO B hizo una revisión de las concesiones mineras vigentes y en trámite y en la zona donde se encuentra la mina no existe ninguna. 

Foto: Tony Natale | Facebook

Afectaciones al agua

Aunado a estas afectaciones, la mina está provocando un gran daño ambiental al contaminar el río Cuacuila, que desemboca en la presa de Tenango de las Flores, y cuya agua es aprovechada por varias comunidades.

El sitio donde está la mina es parte de la cuenca de la Cuenca Hidrográfica del Río Necaxa, que en 1938 fue declarado como Zona Protectora Forestal Vedada; es también un sitio Ramsar, denominación que desde 2011 otorgó la Convención de Ramsar a todos los humedales que tienen una importancia mundial por ser parte de un corredor biológico esencial para el equilibro ambiental, y por albergar aves migratorias.

“La mina es parte de la zona protegida de la cuenca de Necaxa, por eso estamos pidiendo que se investigue y sancione a quien dio dicho permiso”, dijo Pérez.

Una destrucción ignorada

Desde 2016 la periodista Leticia Ánimas Vargas denunció que la zona arqueológica que existe en el cerro de Teopanzolco estaba siendo destruida por los trabajos de la mina de piedra “Marna”. Además, documentó cómo el sitio es un lugar sagrado de peregrinación para varias comunidades nahuas de la zona.

Lo que el Comité pide es que haya un acuerdo de cabildo donde se haga un ordenamiento territorial comunitario y participativo, esto es, donde quienes habitan en las comunidades tomen parte de las decisiones, para frenar los llamados “proyectos de muerte”. 

Gerardo Pérez dijo que la política ambiental en la región, de los tres niveles de gobierno, brilla por su ausencia, y recordó que la zona lleva años resistiendo para defender el territorio y medio ambiente contra otras obras como el Gasoducto Tuxpan-Tula, Tuxpan-Atotonilco, donde se ha emprendido una lucha legal para detener las obras y demostrar las afectaciones ambientales.

Jorge Armando Hernández recordó que en la mina han perdido la vida ya dos trabajadores, hechos documentados en medios de comunicación, cuyos fallecimientos se han manejado con mucho hermetismo.

Foto: Jorge A Hernández C

Quienes integran el Comité exigen que las clausuras que hagan las dependencias sean definitivas, que se deslinden y finquen responsabilidades, pero sobre todo que se reparen los daños que esta mina ha causado al medio ambiente y patrimonio arqueológico y cultural durante 20 años.

Hasta ahora, de parte de las autoridades no hay claridad acerca de qué pasará ni si las decisiones que tomen las autoridades correspondientes serán definitivas.

El martes 12 de enero, el gobernador Miguel Barbosa fue cuestionado acerca del tema en su conferencia de prensa; no dijo nada concreto, solo que no había detalles. Luego de esto, el reportero de Concepto TV3, Ricardo Melo Salas y su compañero fueron a tomar imágenes a la mina conocida como “La pedrera”, donde fueron agredidos por trabajadores del lugar, de acuerdo con lo relatado por el mismo durante una entrevista en Radio Expresión

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Hasta el jueves 13 de enero ni la empresa ni Natale se habían pronunciado al respecto de las denuncias, clausuras ni las agresiones.

 

*Foto de portada: Foto: Jorge A Hernández C

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Autor Lado B
Aranzazú Ayala Martínez
Periodista en constante formación. Reportera de día, raver de noche. Segundo lugar en categoría Crónica. Premio Cuauhtémoc Moctezuma al Periodismo Puebla 2014. Tercer lugar en el concurso “Género y Justicia” de SCJN, ONU Mujeres y Periodistas de a Pie. Octubre 2014. Segundo lugar Premio Rostros de la Discriminación categoría multimedia 2017. Premio Gabo 2019 por “México, el país de las 2 mil fosas”, con Quinto Elemento Lab. Becaria ICFJ programa de entrenamiento digital 2019. Colaboradora de “A dónde van los desaparecidos”
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