Enviado el 18/01/2022 Dos bombas, un satélite 💥🛰

 

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En opinión de Richard Suttmeier, la estrecha relación entre los sistemas de innovación científica y tecnológica de China y Estados Unidos parece tambalearse debido a la escalada de confrontaciones económicas y políticas entre ambos países. El profesor emérito de la Universidad de Oregon menciona que, en los últimos años, los científicos chinos y estadounidenses se han convertido en los colaboradores mutuos más numerosos en artículos científicos publicados en revistas de revisión por pares. Además, entre 2006 y 2016, unos 50 mil 439 científicos chinos recibieron doctorados de universidades de Estados Unidos, y alrededor del 70 por ciento de los chinos que obtuvieron posgrados en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (los campos STEM) en Estados Unidos han hecho sus carreras profesionales en instituciones de ese mismo país.

Sin embargo, la política exterior entre ambas naciones atraviesa un momento difícil, alimentándose entre tantas cosas con acusaciones de espionaje y robo de patentes (hay una polémica por algunos científicos chinos detenidos en suelo estadounidense, e incluso por ahí se coló un mexicano acusado de espiar para China). Separar la relación tecnocientífica sería muy costosa para ambos, pero tampoco es que no estén preparados para que ocurra en un futuro inmediato.

En un artículo para la revista Issues of Science and Technology, Suttmeier pone como ejemplo la ruptura que ocurrió en la década de 1960 entre la entonces Unión Soviética y China, lo que detonó un ambicioso programa de innovación en ciencia y tecnología nacionalista chino conocido como “dos bombas, un satélite” (Liangdan Yixing), dirigido a impulsar su programa de armas estratégicas. Recibió este nombre en referencia a sus objetivos principales, mismos que finalmente alcanzaron. “Dos bombas” se refería a su bomba atómica (que probó con éxito en 1964, para posteriormente detonar una bomba de hidrógeno en 1967) y a un misil balístico intercontinental (1966), mientras que “un satélite” se refirió al Dong Fang Hong I, primer satélite chino colocado en órbita en 1970.

Pero esta época es muy diferente y lo saben bien. Un país de alcance global e influencia comercial no puede volver la vista al pasado, a un modelo de política científica poco práctico y costoso. Para Xi Jinping, presidente de la República Popular China, “la autodeterminación en la innovación es el camino ineludible… para convertirse en el… líder mundial en tecnología”. El programa de política exterior, denominado “Iniciativa de la Franja y la Ruta”, contempla, entre tantos objetivos, la promoción de tecnologías chinas y proyectos de investigación cooperativa en países de continentes como África, entre otros.

Estas son algunas noticias de la ciencia que me gustaría compartir con ustedes.

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