Enviado el 23/11/2021 Política y formas 🧐

Buen día, querida #ComunidadLADOB

 

 

Los despidos injustificados o con pretextos ambiguos son el pan de cada día en las empresas privadas. Casi siempre el personal de recursos humanos y el departamento legal son quienes tienen que limpiar el cochinero que esto provoca, después de todo para eso les pagan.

En las instituciones públicas también ocurren esta clase de situaciones y no son novedad, solo que en algunas se provoca más ruido que en otras, además que las decisiones, por más controvertidas que puedan ser, regularmente son aceptadas con resignación y sin intermediarios ni consecuencias. Acusar de corrupción y demandas ante la Secretaría de la Función Pública es un modus operandi de la actual administración federal; acusan primero para provocar el desprestigio que otorgue legitimidad pública al despido, ya se sabrá después si esto es cierto o no.

Esto ocurrió en el caso del Inaoe, por poner un ejemplo. Lo hacen confiados en que nadie se quiere aventar un juicio que puede durar meses o años, pues además de costoso de cualquier manera la restitución es imposible y la mancha en el expediente queda para siempre. El chiste es ocupar el lugar vacante con alguien que sea leal a los nuevos jefes, se tenga o no experiencia administrativa (por lo que hemos visto en últimas fechas muy pocos cuentan con ello). Es algo ruin, por supuesto, pero esta clase de procedimientos están normalizados desde hace años, no es exclusivo del gobierno actual; al final pocos son los que se atreven a reclamar, y si lo hacen no pasa de ser noticia de unos días para que después todo vuelva a la aparente normalidad, el nuevo director o directora colocará a sus amigos o recomendados en puestos clave y háganle como puedan.

Para el despedido no queda otra más que superarlo y seguir adelante, dejar atrás la injusticia lo más pronto posible a menos que quiera cargarlo a sus espaldas para toda la vida. La cuestión es que en vez de llegar a una negociación o salidas diplomáticas, sin hacer ruido o provocar indignación pública, muchos nuevos jefes prefieren formas menos diplomáticas, el mexicanísimo aspaviento a gritos, demostrar su poder, infundir miedo y hacer alarde de su posición recién heredada para demostrar sus aparentes capacidades, lo que encubre una gran inseguridad.

 

 

 

Estas son algunas noticias de la ciencia que me gustaría compartir con ustedes.

Los países más pobres del mundo no han implementado políticas de salud pública referentes al consumo del alcohol, tabaco y alimentos no saludables en parte por la influencia de las grandes empresas.

 

 

Ya no se puede pensar la ciencia y la tecnología de la manera en la que se hacía antes de la pandemia. Hay que ver al futuro en este sentido.

 

 

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