Lado B
El arte de Rivelino presenta el rastro de la violencia en Víctimas y Victimarios
Con vasijas, madera quemada, sierras, tela y vídeo, el artista mexicano Rivelino propone dirigir la mirada desde lo más terrible, aunque no explícito, hasta lo más sutil de la violencia
Por Gene Cruz @
14 de octubre, 2021
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Es extraño que ver vasijas de barro se describa como algo doloroso, pero cuando se observan en ellas los rastros de puños, uñas, machetes, sogas, piedras, hoces o picahielos, estas parecen dejar de ser objetos, para convertirse en cadáveres sobre pedestales. 

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El artista plástico José Rivelino Moreno Valle (Jalisco, 1973) presenta una antología de “la violencia infringida sobre el cuerpo humano” en su muestra Víctimas y Victimarios. La instalación, con más de 50 obras, está abierta al público desde el 10 de septiembre y hasta el 30 de enero del año próximo, en el recientemente inaugurado Museo Carolino.

Arte de carne y hueso

Las formas de estas vasijas destrozadas creadas por el jalisciense hacen que el espectador se transforme en un médico forense, pues analizando los golpes, arañazos y demás vejaciones ejercidas sobre el barro, se puede inferir y deducir (a veces) qué les ocurrió antes de haber sido sometidas al horno. 

Es gracias a un video que se encuentra en un extremo de dos salas interconectadas que se sabe cómo uno o más pares de manos ocuparon distintos utensilios para agredir o destruir las vasijas. No obstante, es el audio el que sensibiliza al público, dado que con este se evoca un llanto que pareciera denotar el sufrimiento de esas piezas, como si cada una de ellas estuviera hecha de carne y hueso.

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Quizás esa es una de las particularidades de estas esculturas sin identificar (no cuentan con fichas técnicas): los desequilibrios, los cortes y hundimientos que exhiben. En un contexto artístico tradicional, habrían sido motivo suficiente para considerarlas trabajos fallidos; pero aquí, los defectos son vistos como cualidades que incitan a la empatía y son enaltecidos, al merecer, cada recipiente o bloque de barro, un pedestal propio.

En dos de las siete salas, Rivelino nos presenta ocho cuadros de gran formato (dos metros por lado, o un poco más) cuyos contenidos resultan muy atractivos al tacto, a pesar de no poder ser palpados. Entre ellos destaca una de las varias piezas homónimas de la exposición, Víctimas y victimarios, la cual fue realizada con madera incinerada y sierras de acero. 

El arte de Rivelino presenta el rastro de la violencia en Víctimas y Victimarios

Foto: Boletines BUAP

Atravesando en sentido vertical la plancha de madera ennegrecida que las soporta, una serie de sierras oxidadas equidistantes entre sí reproducen con ritmo la tala, práctica que, de ser desmesurada, implica una forma de violencia contra la naturaleza, un preámbulo para otras obras que se encontrarán más adelante, donde la violencia se aborda de una manera un tanto menos metafórica.

La amenaza de las sierras se vuelve patente, sobre todo cuando, al observarse desde un costado, los dientes de cada una de ellas se suman hasta formar una amenazante y dinámica marea.

En Víctimas y victimarios XXVI, las hojas dentadas reaparecen al acomodarse sobre polvo de mármol negro tres circunferencias concéntricas formadas por sierras de acero en color oro. A la distancia, la escena parece un eclipse, planteando —a modo de metáfora— que el filo de esos dientes acecha y hace desaparecer formas de vida, tal y como en la astronomía la interposición de un cuerpo celeste conlleva el ocultamiento de un astro. 

Un juego peligroso

Por otro lado, el ceramista —con una trayectoria de casi dos décadas— ofrece también Jugando con fuego III, que es, en términos generales, un gran rompecabezas, cuyas partes están articuladas por teselas de papel y algodón, forradas con la imagen o fotografía de personajes políticos o icónicos de la cultura popular. 

Cada una de las teselas tiene forma triangular, por lo que en grupos de cuatro, arman cuadriláteros hermanados por una idea o evento en común. Así, Chewbacca acompaña a Luke Skywalker, la Princesa Leia y a Darh Vader; mientras Roberto Gómez Bolaños Chespirito es vecino de Joaquín Pardavé, Germán Valdés Tin Tan y Mario Moreno Cantinflas, y Enrique Peña Nieto se une a Emilio Azcárraga Jean y al logotipo de Televisa

Con todo, en ocasiones las relaciones son ambiguas, por lo que depende de cada espectador darles un sentido lógico —sea por convicciones o conocimientos histórico-políticos—, lo cual manifiesta el peligro al cual alude el título de la obra. Dado que varias veces una misma persona o figura comparece en más de un conjunto, esta puede ser criticada o halagada simultáneamente, acorde con qué o con quién colinde. Por ejemplo, Joe Biden comparte escena con Osama bin Laden y Donald Trump, en tanto Fidel Castro, Nicolás Maduro y Hugo Chávez hacen lo mismo con John F. Kennedy, y las ilustraciones de un átomo y una nube de hongo nuclear rozan con Stephen Hawking y Albert Einstein. 

De cualquier modo, todas las imágenes están retocadas con un mismo filtro; no sólo porque todos los retratados son objeto del mismo juego, sino para que visualmente logren conformar una sola entidad.

Otras víctimas de la violencia

El arte de Rivelino presenta el rastro de la violencia en Víctimas y Victimarios

Foto: Boletines BUAP

Dado que en este recorrido Rivelino apuesta por emplear materiales no tradicionales, el artista trastoca los límites de la pintura, aprovechando los cuadros habitualmente usados en esta, para enmarcar relieves con texturas diversas, optimizando desde concreto y ceniza volcánica, hasta hojas de plata.

En una serie de catorce marcos, superficies de cemento dan paso a trozos de carbón que emergen de grietas o cavidades, alineándose de forma horizontal, vertical o aleatoria, normalmente al centro de las obras. Las composiciones son ricas en contrastes de texturas, al interrumpir la lisura del cemento, y sus esporádicas imperfecciones, con la repentina aspereza de la roca sedimentaria; tal vez refiriendo al grito de una naturaleza que —sintiéndose oprimida por los efectos de la urbanización—, busca escapar de “la violencia que ha experimentado (…) por el crecimiento de las sociedades”. 

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La exposición cierra con la proyección de la travesía que tuvieron dos obras de arte público en México, Estados Unidos y Europa, específicamente en puntos icónicos de algunas urbes occidentales, y de las reacciones del público internacional ante ellas. 

Mientras la primera obra dispone dos dedos índices de bronce blanco a punto de tocarse, para exhortar a la reflexión en torno a la igualdad; la segunda reúne nueve bustos monumentales de una tonelada de peso que —cerrando los ojos y siendo acallados por placas cubriendo sus bocas—, critican y estimulan, en palabras del artista, la autocensura y comunicación entre las culturas, respectivamente.

El trabajo de Rivelino es consistente y armónico a nivel tanto matérico como conceptual, pues todas las obras dialogan entre sí, mientras nos invitan a reconfigurar y ampliar — mediante prolijas metáforas estéticas—, lo que violencia significa en nuestros días. 

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La exposición puede visitarse en el Museo Carolino, ubicado en el primer patio del Centro de la Cultura y los Saberes (calle 4 Sur, número 104, Centro Histórico, Puebla).

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Autor Lado B
Gene Cruz
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