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"No hay trato humano" exclaman migrantes haitianos en México
“¿Por qué tanto dolor?”, se preguntan mientras narran cada muerte sufrida en su camino, cada violación a sus derechos y ahora, el abuso de la población local al que se enfrentan mientras logran avanzar hacia algunas ciudades de Chiapas
Por Chiapas Paralelo @
14 de septiembre, 2021
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Ángeles Mariscal

“¡Negro baja del bus!” son las palabras de agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) contra los miles de migrantes originarios de Haití que han intentado escapar en transporte público de la ciudad de Tapachula y son detenidos impetuosamente.

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Los bajan de los autobuses y les exigen su documentación. Con tratos despóticos les fotografían, les exigen -a ellos y sus hijos- mirar a las cámaras para ficharlos aún cuando ya tengan permisos de tránsito y aprobación por las solicitudes de refugio. A muchos, de manera arbitraria, los obligan a subir a las camionetas del INM para regresarlos a Tapachula.

Los operativos de autoridades migratorias para detener o interceptar a migrantes, particularmente a los originarios de Haití, se extendieron a las zonas de entrada al país. El pasado sábado 11 de septiembre, interceptaron a unos 400 de ellos en la zona conocida como Lagartero, ubicada en las afueras de la ciudad de Tapachula.

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Los subieron a tres autobuses y camionetas para llevarlos a Talismán, frontera colindante con Guatemala. Ahí los bajaron sin mayor trámite. Ya no les permitieron entrar a México.

Pese a estos operativos, caminado o en transporte, cientos de migrantes haitianos han logrado escapar y llegar a otras ciudades de Chiapas, en donde ahora enfrentan el abuso de la población local que les cobra cantidades hasta 10 veces mayores que el precio establecido por transporte, la comida y el hospedaje.

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Migrantes son detenidos y bajados de los autobuses. / Foto: Ángeles Mariscal

Sudorosa, deshidratada y con hambre, Sophia y su familia, originarios de Haití, caminaron casi 20 kilómetros por la carretera cargando a dos niños: uno de 3 años y otro de 7 meses. Se detuvieron en un crucero que comunica al municipio de Huixtla y se acercaron a un puesto ambulante de comida para preguntarle a la mujer que vendía cuánto costaba una torta. Ella les respondió que solo podía darles unos bolillos que tenía en una bolsa y un poco de frijol.

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Aceptaron, pidieron dos. La mujer sacó las dos piezas pequeñas y puso en el interior de cada pan una cucharada de frijol. “¿Cuánto es?” Le preguntaron. Ella, sin rubor, respondió: “45 pesos”.

Ese es el precio que se llega a cobrar a la población migrante: dos bolillos con frijol: 45 pesos; una cubeta con agua para bañarse: 200 pesos; un trayecto de 33 kilómetros en transporte: mil pesos por persona; la renta de un cuarto vacío: de 1,500 a 3,000 pesos; si está amueblado: 7 mil. En algunos hoteles, aún cuando tengan el costo del hospedaje, les niegan el servicio.

 

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*Foto de portada: Migrantes se preguntan por qué el gobierno mexicano viola sus derechos. / Ángeles Mariscal

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