Lado B
Vital integrar a las y los recolectores al empleo formal en México y Latinoamérica
En una región en donde se recicla apenas el cinco por ciento de la basura y en un país en donde las brechas económicas y crisis medioambiental crecen, activistas y colectivos aseguran que emplear formalmente a las y los recolectores es una oportunidad para fomentar el cuidado al medioambiente y el trabajo digno
Por Ray Ricardez @RayRicardez
17 de mayo, 2021
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La informalidad y precariedad son algunos de los problemas que enfrentan las y los recolectores en su labor por reciclar los residuos de México y Latinoamérica. Tanto a nivel regional como nacional, poco se atiende a este sector desde los gobiernos, dejándolo a la intemperie, en un contexto en donde las brechas económicas, el desempleo y la crisis medioambiental agobian más a las ciudades. Es por esto que expertas y expertos hacen un llamado a la formalización de este trabajo, fomentando la dignidad y el cuidado del entorno.

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Para Gonzalo Roqué, encargado regional del programa de reciclaje inclusivo de Fundación Avina y director de la plataforma digital Latitud R, las y los recicladores conforman un sector de suma importancia en la recuperación de la basura, y sin embargo, esta la hacen en la marginalidad, invisibilidad e informalidad a pesar de ser la base mayoritaria de recuperación de residuos en el país y la región. 

“Lo que se recicla viene principalmente de las manos de los recolectores informales”, advierte Roqué.

Para el director de Latitud R, ellas y ellos laboran sin reconocimiento, sin ingresos dignos y sin condiciones dignas. Es por ello que él plantea que este trabajo debe ser reconocido como un servicio ambiental y social en el marco de la creación de sistemas de manejo de residuos “que pongan en el centro de la escena al reciclaje”. 

Acerca de esto, la presidenta de la asociación Al piso no, Recolectores Voluntarios, Claudia Cruz, asegura que la comunidad de recolectores ha sido maltratada y desvalorizada  a través de los gobiernos y campañas políticas, pasando de promesa en promesa, sin realmente recibir un beneficio real por su labor. 

Y a pesar de ello, el sector recolector es amplio. En América Latina, de acuerdo con Gonzalo Roqué, dos millones de personas viven de recoger informalmente residuos; de ahí que sea importante fomentar la creación de empleos verdes (sustentables para el medioambiente), dignos y formales. Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en la región, el 80 por ciento de los residuos son recolectados por este grupo.

Tan solo en la Ciudad de México, en donde se generan 13 mil toneladas de basura que los al día, operan en condiciones precarias alrededor de 10 mil personas en la labor de recolección (en una ciudad de más de 9 millones de habitantes). 

A nivel nacional, hay alrededor de 800 mil recolectores trabajando en esta situación, ganando en promedio tres mil 200 pesos al mes y recogiendo el 90 por ciento de la basura que tiene potencial de reciclado, de acuerdo con la investigación Gestión de los residuos sólidos urbanos: Experiencias en América y Austria. Ahí se informa que entre 25 mil y 30 mil recicladores laboran en la zona metropolitana de la Ciudad de México (conformada por 60 municipios del centro del país y la capital); de este conjunto, en su mayoría se encuentran niñas, niños, personas de la tercera edad, campesinos desplazados, ex convictos y familias que no han podido acceder a un empleo formal con un ingreso base.

En la ciudad de Puebla, hay cerca de 4 mil personas recolectando. De ellas, 2 mil 500 están inscritas en la asociación Al Piso No y las demás son recolectores libres. 

Sobre este trabajo, Eugenio García, quien ha sido recolector por 30 años, asegura que para él es importante porque obtiene un ingreso (por más reducido que este sea) y por otro lado, porque ve sus colonias limpias mientras diversos materiales se reciclan. Él cuenta que al no encontrar un trabajo formal, decidió dedicarse a esto. 

“Para ellos es basura, pero para nosotros es una ayuda económicamente”, dice García. Claudia Cruz explica que a pesar de que trabajan para el cuidado del medioambiente, no hay intenciones de involucrarles desde gobiernos, empresas o sociedad en general. Ella advierte que se les ha estigmatizado, viéndoles como un problema o como personas conflictivas o no aseadas. 

Es por esto que la presidenta de Al Piso No aspira a que se hable más sobre reciclaje incluyente, en donde la prioridad sea incluir a este grupo desde una economía circular. 

Nula inclusión y reconocimiento 

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Foto: Centro Verde de Guaymallén

Don Eugenio García asegura que se les ha reconocido en el discurso político a conveniencia de los gobiernos, mientras que en las acciones, nadie se preocupa por su ingreso, condición laboral, estado de salud o por los riesgos que viven. Él opina que no basta con un agradecimiento público, sino con que haya acciones en donde se vean beneficiados y sean dignificados. 

Algunas de las cosas que necesitan, explica el reciclador, son botas, guantes y una carretilla para cargar sus residuos. Además, cuenta que nadie de sus compañeros trabaja con un seguro médico; es por ello que, cuando se enferma uno, “se echan la mano entre todos”.  

“Nos ayudamos entre nosotros mismos; sale del gasto de nosotros”, lamenta García. Esto porque, de acuerdo con su experiencia, no han recibido apoyos de ninguna institución, ni de ninguna autoridad, ni de ninguna empresa, a pesar de que, en sus palabras, “van al día (respecto al dinero)”. 

Roqué advierte que los municipios o gobiernos locales tienden a gastar grandes cantidades de  dinero de su presupuesto en sistemas de recolección que no son sustentables: es ahí en donde básicamente buscan recoger y disponer la mayoría de los residuos en vertederos a cielo abierto, generando problemas ambientales graves. Mientras tanto, el reciclaje se mantiene sobre todo en la informalidad. 

Eugenio García explica que en Puebla y México los gobiernos tienden a recoger la basura y a recibir “donaciones” de materiales por parte de la gente en sus centros de acopio, propiciando que las ganancias generadas del reciclaje queden en manos de las autoridades y no de las y los recicladores. 

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Al respecto, México tiene una nula participación en la inclusión de las personas recolectoras, asegura Cruz. En América Latina, ella contrasta casos como el de Colombia, en donde asegura, se han formado cerca de 20 cooperativas de recolectores para separar alrededor de 39 materiales reciclables. O el caso de Brasil, en donde han surgido 50 espacios basándose en un esquema de 60 materiales recuperados. Mientras tanto, en México, apenas se abordan 12 tipos de residuos. 

María Eugenia Ibarragán,  Economista Ambiental, Directora del Instituto de Investigaciones en el Medio Ambiente, Xabier Gorostiaga, de la Universidad Iberoamericana, advierte que el que estén en la economía informal propicia que no tengan protección ni más beneficios. “Es un eslabón muy difícil de incluir”, según explica, debido a la situación en la que operan.  

Empleo verde y digno 

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Foto: Centro Verde de Guaymallén

Las propuestas desde la visión de un reciclaje inclusivo, explica Roqué, apelan a la creación de grupos de trabajo, a la implementación de políticas públicas y a establecer condiciones claras para profesionalizar el sector. Es decir, que se conviertan en verdaderos profesionales de la actividad que realizan y con ello, que sean reconocidos por la sociedad como prestadores de un servicio público esencial como es la recuperación de residuos.

Por esto es fundamental emplearles formalmente, explica Paola Figueroa, Ingeniera Química y estudiante de Ingeniería Ambiental en la Universidad de las Américas Puebla. Ante ello, explica que desde el reciclaje inclusivo se protege a la o el recolector, integrándoles al esquema de reciclaje, propiciando incluso, la creación de infraestructura para ellas y ellos. 

Cruz apela a la creación de centros de acopio y cooperativas conformadas por la o el propio recolector, en donde este sector pueda autoemplearse de manera digna. Al respecto, Roqué advierte que en México el modelo de cooperativas, instaurado en Sudamérica, es difícil de implementar debido a la desconfianza. Sin embargo, asegura que estas propuestas deben pensarse en crear un vínculo formal con los gobiernos locales para fomentar la profesionalización del servicio de recolección diferenciada. 

La Doctora Ibarragán explica que desde la economía circular pueden crearse espacios de autoempleo, además de apelar a que se les integre en los servicios gubernamentales de recolección y en las mismas empresas recicladoras, contratándoles formalmente. 

Desde la sociedad civil, en Puebla desde 2012 existe la asociación Al Piso No, Recolectores Voluntarios, misma que busca dar a conocer su trabajo, los materiales que usan y separan, además de recordar a la gente que ellas y ellos mantienen a sus familias.

“Si no vemos hacia modelos de economía circular, realmente se hace insostenible nuestro modelo de producción y consumo; estamos dañando el planeta de una manera acelerada con nuestros residuos y con la economía lineal”, sentencia Roqué. 

En suma, Roqué explica que la creación de un empleo formal, verde y digno para este sector es un camino que permite avanzar en dos cosas a la vez: en los desafíos ambientales y en los desafíos sociales

“Imaginen cuántas toneladas no estamos rescatando nosotros: miles al año”, dice don Eugenio García. 

Para agendar:  Conversatorio virtual con Latitud R, el BID, empresas y organizaciones

En el marco del Día Internacional del Reciclaje que se conmemora el 17 de mayo, Latitud R invita a un conversatorio virtual que contará con la participación de líderes y representantes de empresas y organizaciones que reflexionarán sobre cuáles son los desafíos que afrontan América Latina y el Caribe en la transición hacia una economía circular inclusiva.

El encuentro se realizará el martes 18 de mayo y contará con la moderación de Glenda Umaña, periodista latinoamericana reconocida por su labor en la cadena CNN en Español. La cita está programada vía Zoom en los siguientes horarios locales: de 11 a 12 (Argentina); de 9 a 10 (Ecuador, Colombia y México) y de 10 a 11 (Chile y Cuba).

Quienes deseen participar del converstorio pueden registrase acá: https://avina.zoom.us/webinar/register/6416191053317/WN_mLMWN-dwQlKaVseW9vrwlw

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Este contenido es parte de la Red de Periodismo Humano, Media Partner del Lanzamiento de la plataforma y es un contenido patrocinado.

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*Foto de portada: Centro Verde de Guaymallén

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Autor Lado B
Ray Ricardez
Licenciado en Relaciones Internacionales por la UDLAP con Maestría en Medios, Comunicación y Cultura por la Universidad Autónoma de Barcelona. Investigador, periodista en proceso y músico de corazón. Coordinador de la revista digital Libertad de Réplica. Interesado en la movilización, el periodismo y el cambio social. Soñando con hacer un mundo mejor ayudado por las palabras.
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