Lado B
Delitos contra mujeres no presentan tendencia a la baja pese a tres años de la AVG
La violencia familiar, abuso sexual, violación y feminicidio siguen estando presentes de manera constante en los 50 municipios con AVG en Puebla, y se suman ocho municipios en donde no está activada esta alerta
Por Sam Nolasco @aguunda
14 de febrero, 2021
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En lo que va de la puesta en marcha de la Alerta de Violencia de Género (AVG) en 50 municipios de Puebla, la tendencia de cuatro delitos contra las mujeres: la violencia familiar, el abuso sexual, violación y feminicidio, no han mostrado cambios significativos, según reportó el Instituto de Gestión, Administración y Vinculación Municipal, Observatorio Ciudadano (Igavim), en el informe “Análisis de 4 delitos en los municipios con AVGM del estado de Puebla”, periodo 2020.

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“Desde la declaratoria han pasado casi tres años y las condiciones siguen siendo similares [a como eran antes de esta]. Conforme va pasando el hecho histórico, desde que se hizo la declaratoria, [el número de casos] siguen siendo por lo menos cuantitativamente similares”, dijo en entrevista para LADO B Juan José Hernández, director del Igavim.

De acuerdo con el reporte del Igavim, durante 2020, en Puebla hubo una constante negativa de estos cuatro delitos, lo que quiere decir que no existe una variación que diga que realmente estas agresiones contra las mujeres hayan disminuido; no hay un fundamento todavía para afirmar una reducción, por eso es importante revisar la tendencia comparativa entre un año y otro, dijo el experto.

“No es lo mismo comparar el número de registros de un año contra el número de registros del siguiente año, porque ahí vas a ver que existe una disminución o que existe un incremento, pero la tendencia es diferente, con esto podemos observar qué tan posible es que el delito vaya disminuyendo, qué tanto siga de forma constante, o vaya incrementando”, explicó Juan José Hernández. 

Destacó que la constante negativa de estos cuatro delitos causa preocupación porque aunque existen algunos picos que tienen menor número de registros, no se ha mantenido esa línea a la baja. “Nunca vamos a llegar al cero absoluto, pero sí debemos de mantener muy probablemente un punto a la baja con las medidas [de la AVG] que proponen las autoridades”, comentó el director del Igavim.

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Los hallazgos del informe revelan que el uso de los recursos para la Alerta de Violencia de Género en Puebla no son aplicados de forma ordenada en los municipios, además de que se reparten entre distintas instancias gubernamentales. En el análisis también se destaca que las acciones de la AVG no se vinculan con los riesgos y agravantes que provocó la pandemia por COVID-19 en estos cuatro delitos contra las mujeres.

No hay menos violaciones ni menos feminicidios

Un ejemplo de que no se tomó en cuenta el factor pandemia se refleja en los registros de las carpetas de investigación (CDI) proporcionados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) por el delito de violación en Puebla, que según los datos disminuyeron en un 17.74 por ciento de enero a diciembre de 2020 con 756 casos, comparados con 2019 que tuvo 919; sin embargo, esto no asegura que hubieran menos violaciones, puesto que no se tomaron en cuenta las variables como el “Quédate en casa”, tiempo de confinamiento que pudo provocar violaciones bajo este contexto. 

A nivel nacional los actos de violencia sexual en el ámbito familiar se indagan principalmente por abuso sexual, intento de violación y violaciones; según los resultados de resultados de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh) 2016, 528 mil 212 mujeres (1.1 por ciento del total de población de las mexicanas, 46.5 millones) experimentaron algún acto de violencia sexual por parte de algún familiar.

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“Tenemos esas limitaciones en la falta de denuncia por temor a la persona que las está violentando en cualquiera de estos delitos [abuso sexual, violación y violencia familiar] y se ha complicado por la pandemia pero esto no significa que no hayan incrementado [las violaciones]”, destacó Juan José Hernández.

En la entidad poblana también hubo una disminución del 10.34 por ciento en feminicidios, siendo 2019 el año en que se cometieron más, con 58 en la entidad, mientras que en 2020 se registraron 52 feminicidios, seis menos; aunque esta cifra no indica una tendencia a la baja tampoco, pues a pesar de la Alerta de Violencia de Género, con acciones para erradicar la violencia hacia las mujeres, la incidencia del feminicidio en el estado es de la misma magnitud.

“¿Cómo es que hay una disminución [en el número  feminicidios], pero seguimos estando en los primeros lugares de la tabla?”, se pregunta Juan José, ya que Puebla ocupa el sexto lugar de feminicidios a nivel nacional. El investigador dice que es fácil decir que disminuyeron los delitos, pero lo importante es saber cómo se ha hecho el seguimiento de estos mismos.

Además, muchos de los feminicidios que se cometen no son investigados bajo los lineamientos de feminicidio. Como botón de muestra LADO B hizo el comparativo hemerográfico de los 460 feminicidios publicados en la prensa de 2013 a 2019 contra las cifras oficiales de ese mismo periodo en Puebla, que solamente reportaron 155 averiguaciones previas o CDI de feminicidio.

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Foto: Marlene Martínez

La investigadora del Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE) y profesora de violencia de género en la UNAM, Blanca Ivonne Olvera Lezama, también autora del ensayo “Feminicidio en México, la otra pandemia” recordó en entrevista con LADO B la incongruencia del mismo Estado al no aplicar la perspectiva de género en los casos de feminicidio.

La experta explicó que la Suprema Corte de Justicia de la Nación mandata investigar todo asesinato violento de mujer con enfoque de género, contrario a lo que se practica en el proceso judicial día a día, que clasifica los feminicidios de mujeres en homicidio doloso de mujer, lo que repercute en que se resten CDI por feminicidio en las Fiscalías de los estados.

Solo en 2020 se identificaron 2 mil 883 homicidios dolosos de mujer, y únicamente se reportaron 940 feminicidios a nivel nacional, lo que la experta refiere da lugar a sesgos en la precisión de los datos, además de que demuestra cómo se llevan a cabo los procesos para impartir justicia a las mujeres.

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“Este rubro de homicidio doloso de mujer también incluye el feminicidio. Cuando el Ministerio Público levanta su denuncia, no la levantan por feminicidio sino por homicidio doloso de mujer y luego no se reclasifica el delito; eso se refleja en la estadística. Es uno de los retos a seguir y que tiene que ver con la Alerta de Género porque [la AVG] se da en razón de la estadística de feminicidios que hay en una entidad federativa o en un municipio”, expuso en entrevista para LADO B Blanca Ivonne Olvera Lezama.

De estos 50 municipios en Puebla que ya tienen la AVG, 12 tuvieron un incremento de feminicidios en 2020, pero no solo eso, en el análisis de estos datos también se encontraron ocho municipios en los que se identificó el delito de feminicidio, pero que no están contemplados en la declaratoria de Alerta de Violencia de Género en Puebla. 

A estos municipios se les conoce como municipios con “impactos acumulativos negativos”: Ahuazotepec, Cañada Morelos, Huehuetla, Nealtican, San Nicolás de los Ranchos, Tulcingo, Xicotepec y Zihuateutla. Todos tuvieron un feminicidio registrado en 2020, mientras que en San Salvador Huixcolotla hubo dos feminicidios.

“Podemos revisar dónde están los demás feminicidios que deberían de estar concentrados en estos 50 municipios, cuyos riesgos fueron evaluados para ser declarados, y te das cuenta que hay ocho municipios que no están dentro de esa declaración y que tuvieron feminicidios, eso minimiza la lectura de carpetas de investigación cuando tú analizas la alerta de violencia de género en los 50”, dijo el director del Igavim.

Aumentó el abuso sexual y violencia familiar

El femicidio es la consumación máxima de la violencia hacia las mujeres, pero en el caso de los otros tres delitos (violencia familiar, abuso sexual y violación) las denuncias sirven como una delimitación y prevención de esta máxima violencia hacia la mujer, ya que las agresiones son consecutivas y el nivel de violencia va escalando, refirió el experto Juan José Hernández.

Pero la realidad es que el nivel de denuncia todavía es poco debido a la falta de aplicación de protocolos con perspectiva de género de los primeros respondientes, como policías o Ministerios Públicos, quienes incurren en la revictimización de las afectadas, por lo que para dar un seguimiento coherente de estos casos contemplados en la AVG es indispensable analizar el comportamiento de la tendencia de estos delitos.

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En el análisis se registró un aumento en las CDI de abuso sexual de 0.84 por ciento, 712 abusos ocurrieron en 2019 y aumentaron a 718 casos en 2020, mientras que la violencia familiar tuvo un incremento de 0.53 por ciento, pues se pasó de 9 mil 77 carpetas en 2019 a 9 mil 125 CDI en 2020.

De estas denuncias, el 86.14 por ciento fueron iniciadas en los 50 municipios con Alerta de Género; considerando que en la entidad poblana existen 217 municipios, para el delito de abuso sexual los 50 municipios representaron el 85.45 por ciento del total de casos en el estado.

Una Alerta de Violencia de Género opaca

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Foto: Marlene Martínez

La característica de la Alerta de Violencia de Género es que aunque se asignaron 3 millones 438 mil 806 pesos para desarrollarla en el estado de Puebla, estos recursos fueron opacos en la distribución por parte de los 50 municipios con declaratoria. Con ese recurso tienen la obligación de implementar acciones para prevenir estos cuatro delitos (violencia familiar, abuso sexual, violación y feminicidio) pero las acciones se reparten entre distintas dependencias y no necesariamente son exclusivas para los objetivos de la AVG, que es reducir la violencia contra la mujer.

“Las respuestas [a solicitudes de información] en cuanto a los recursos en la mayoría de los municipios, [es que] no los tienen desglosados, tienen mezcladas las actividades que realizan diferentes instituciones como la Secretaría de Educación, de Bienestar; es decir, no tienen especificado ese recurso asignado. Y al no tener esta asignación específicamente para lo que tendría que ser, como tal, de Alerta de Género, entonces se empieza a perder esa rendición de cuentas [y, por ende, la efectividad de la alerta]”, destacó Juan José Hernández.

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Hernández hizo énfasis que para que se considere efectiva la Alerta de Género es necesario que se desglose el presupuesto exclusivo para la AVG, lo que a casi tres años de haber sido implementada en 50 municipios del estado de Puebla, no ha sucedido.

Asimismo, para procurar su eficiencia, se debe hacer un seguimiento de acuerdo con las necesidades de cada zona y municipio en la que se declaró la AVG; se deben verificar los riesgos y hacer una jerarquización de cómo se van a atender esas necesidades para evitar que sucedan los delitos cometidos por razón de género, porque cada localidad tiene diferencias territoriales que no permiten atender igual todos los municipios. 

“No es lo mismo atender un caso en Puebla que la Sierra Norte en Huauchinango, por lo que la atención va a ser diferente y va a tener hasta conductas diferentes y es importante revisar esa parte. Si no hay un seguimiento puntual, la constante negativa va a seguir prevaleciendo”,  sentenció Juan José Hernández de Igavim.

*Foto de portada: Marlene Martínez

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Autor Lado B
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