Lado B
Alemania reabre juicio por exportación ilegal de armas a México
Después de la condena de la empresa en 2019, se va a juzgar de nuevo el negocio criminal en el que varios responsables en ambos países siguen impunes
Por Pie de Página @
09 de febrero, 2021
Comparte
Wolf-Dieter Vogel

Con una multa de 3.7 millones de euros para una empresa de armamento y condenas condicionales para dos de sus empleados, fue como terminó en Alemania un proceso judicial que tanto en México como en el país europeo había provocado muchas esperanzas. La sentencia ya tiene dos años. El Tribunal Regional Superior en Stuttgart, la capital del estado Baden-Württemberg, tenía que juzgar la exportación de rifles de asalto G36 de la fábrica Heckler&Koch (H&K). Las armas habían llegado ilegalmente a varias regiones mexicanas.

Extra-01-1.png

La sentencia, que fue dictada en febrero de 2019, no convenció a nadie de las personas involucradas. Ni la empresa ni los dos sentenciados querían admitirla. Tampoco la procuraduría aceptó las condenas condicionales, quería ver a los empleados tras las rejas. Los implicados entraron en revisión, y por eso ahora la venta ilegal de los fusiles se juzgará de nuevo. Se va a reabrir el juicio, pero en otro tribunal.

Al 11 de febrero el Tribunal Superior Federal, el juzgado más alto de Alemania, va a dedicarse de nuevo a este caso, que mostró abiertamente la dinámica de las estructuras corruptas y las consecuencias de este negocio letal.

¿Qué paso? Entre 2006 y 2009 la empresa HK vendió casi 10 mil de los fusiles G36 a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). De acuerdo con sus propias informaciones, la secretaría mandó la mitad de estas armas a Guerrero, Jalisco, Chihuahua y Chiapas, aunque las autoridades alemanas explícitamente han excluido estos estados de sus permisos por cuestiones de derechos humanos. Las directrices de la Unión Europea y de Alemania dictan que no se otorgue una autorización de exportación si existe el riesgo de violación a los derechos humanos.

También puedes leer: La Sedena no sabe dónde están miles de armas importadas de Alemania

Justamente eso pasó. Después del ataque contra los estudiantes de la Escuela Normal Rural en Ayotzinapa, el 26 de septiembre de 2014 en Iguala, se encontraron 38 de estos rifles alemanes en la oficina de la policía municipal de esta ciudad guerrerense. Por lo menos siete de las armas fueron utilizadas esa noche. Una de ellas la portó el policía que fue detenido por la tortura y el asesinato del estudiante Julio César Mondragón.

Todo indica que también el disparo que recibió el normalista Aldo Gutiérrez en su cabeza y le mantiene en estado de coma hasta hoy, salió de este fusil de asalto. “Sin duda, durante el ataque a los normalistas se disparó con rifles G36”, dice Santiago Aguirre, director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh). El abogado alemán Christian Schliemann del European Center on Constitutional and Human Rights (ECCHR), confirmó que las armas mencionadas en el proceso judicial de Stuttgart son las mismas que utilizaron los policías en la noche de Iguala.

Según las cifras de la Sedena, casi 2 mil de los rifles llegaron ilegalmente a Guerrero y nadie sabe cuántas de estas armas terminaron en manos de policías corruptos y del crimen organizado. Tampoco se sabe exactamente qué pasó con los fusiles alemanes que se mandaron a Chiapas, Jalisco y Chihuahua. Armas pequeñas como las G36 van de una mano a otra entre las fuerzas de seguridad a una banda delictiva y de ahí a otra. Es muy difícil controlar su destino.

Es por eso que la Autoridad Federal de Exportación en Alemania (BAFA) pide al exportador una “constancia de usuario final” del cliente, en este caso la Dirección de Comercialización de Armamento y Munición (DCAM), la dependencia de la Sedena encargada de la compra y venta de armas. La DCAM la entregó a la empresa vendedora, y de ahí a las autoridades alemanas. En los documentos que HK dio a la BAFA no aparecieron los “estados prohibidos”, es decir que los papeles fueron falsificados. Es un hecho, los jueces del Tribunal Regional no lo ponían en duda.

Hasta hoy no se podía esclarecer toda la línea de corrupción de este negocio oscuro. Es una ruta que inicia en las oficinas de la DCAM en la Ciudad de México, va por la empresa HK en el sur de Alemania, y termina en la Secretaría de Economía en Berlín. La procuraduría de Stuttgart negó investigar contra oficiales de las autoridades de exportación alemanas, aunque existen muchos indicios que alimentan la sospecha que había una cooperación ilegal entre ellos y Heckler&Koch.

Copias de la comunicación entre los encargados de la Secretaría Economía y los empleados de la fábrica de armas muestran que había una comunicación intensa sobre cómo se podía otorgar un permiso aunque hubiera problemas legales. Holger Rothbauer, un abogado comprometido en la lucha contra la exportación de armas, había denunciado a la institución por esta cooperación pero la procuraduría lo rechazó y se negó a acusar a los oficiales.

Tampoco fue juzgado el representante de la empresa en México, Markus Bantle, que de acuerdo con el testigo principal de las investigaciones, manipuló las constancias en colaboración con el general de división Humberto Alfonso Guillermo Aguilar, que encabezó la DCAM. El alemán Bantle sí fue acusado pero se quedó en México, donde vive y no se presentó ante los jueces de Stuttgart.

 

Continuar leyendo en Pie de Página 

 

*Foto de portada:  Protestas en Alemania por Ayotzinapa y armas alemanas en la embajada de México-
Berlín / Foto: Wolf-Dieter Vogel | Pie de Página 

Comparte
Autor Lado B
Pie de Página
Suscripcion