Perreo Feminista, Genealogías y la Cuerpa Total
Queremos perrear, mover nuestros traseros libremente. Nadie tiene que validar nuestra cuerpa, nuestras caderas. Reguetón feminista, dancehall, cumbia villera, música de las favelas, urbes periféricas, ruptura de pacto, emancipación del gueto, movimiento de músicas rebeldes
Por Lado B @ladobemx
13 de noviembre, 2020
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María Teresa Juárez

Kimiko Miller, mejor conocida como Kimiko Versatile, es hija de una mujer trabajadora afrodescendiente. Pasó sus primeros años de infancia en el campo y en su adolescencia se mudó a los barrios periféricos de Kingston con su madre. 

Al no encontrar oportunidades de subsistencia, su madre migró un tiempo a Inglaterra en busca de trabajo, dejándola al cuidado de familiares. Es en este tiempo que Kimiko incursiona en bailes callejeros, una escena dominada sobre todo por varones que montaban coreografías de combate, danza y música.  Fue en ese momento cuando descubrió que quería ser bailarina de dancehall

Kimiko:

Durante muchos años este género musical estuvo vinculado a expresiones misóginas, homofóbicas y xenófobas.  En tiempos recientes colectivas de mujeres de los barrios pobres de Jamaica, se han apropiado de la escena musical y han reinterpretado este género desde la libertad expresiva de sus cuerpos.  

Como muchas de estas jóvenes, Kimiko ha transformado el baile en revolución y resistencia cultural en una escena dominada por varones. Actualmente es una de las bailarinas más destacadas del dancehall, género musical jamaiquino mezcla de reggae, hip-hop, electrónico, dance y reggaeton

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En una entrevista para el documental En Movimiento, de Netflix, Kimiko habla de las motivaciones expresivas de este movimiento cultural, y en particular lo que ha significado para las jóvenes de los barrios periféricos. En la apertura del documental dedicado a su biografía, Kimiko comparte: “La feminista en mi, fue capaz de expresarse de una manera poderosa, y no sentirse degradada desde una perspectiva masculina”.

Los orígenes de este arte se remontan a los recuerdos ancestrales de las plantaciones de esclavos. Estas mujeres le dan un giro a la danza y toman la pista de baile con coreografías poderosas expresando total libertad de movimiento.

En otras latitudes, exponentes de la reapropiación de géneros como el rap, el hip-hop y el reggaeton, desafían las reglas del juego e irrumpen con un sello feminista: Chocolate Remix, Krudas Cubensi, Tribade… Miss Bolivia, irrumpen en la escena musical con letras, ritmos poderosos, cuerpas en movimiento orgásmico, expansivo, lúdico, musical. 

Y no me digan lo que tengo que hacer, 
y no me digan en la forma que me tengo que mover, 
que la ley no me va entre las piernas, 
tengo la boca afilada y la mente atenta

Libre, atrevida y loca:


Hace 20 años, en un encuentro feminista, escuché por primera vez que las mujeres tenemos el cuerpo colonizado. Una activista afroperuana lo dijo claro y sencillo en una entrevista : “mi cuerpo, el de mi madre, el de mi abuela, el de mi bisabuela, el de mi tatarabuela… han sido usados, expropiados, violados, omitidos de todas las formas posibles. Tengo la historia de personas esclavizadas en mi memoria corporal. Y hoy estoy aquí para recuperar estas historias, transformarlas y despojarme de todo ese dolor. Quiero gozar y vivir”

Hey, todavía no entendieron cual es el límite. Para nosotras está claro. 
(Chocolate Remix)

¡¡No, no tenemos que argumentar más desde las cifras, desde los estudios académicos, desde la evidencia jurídica, o la explicación de la violencia estructural y su vínculo con la violencia contra las mujeres!!

No es que la violencia cotidiana y extrema sobre nuestros cuerpos no sea comprendida, no es que no se entienda. Sucede… simplemente porque hay permiso social. Pacto patriarcal le llaman. 

Durante siglos se han construido dispositivos para el control parcial o total de nuestros cuerpos. Han usado cinturones de castidad, aparatos de tortura, corsés, fajas, mutilación genital, matrimonio infantil, confinamiento… Y más recientemente medicamentos psiquiátricos, exclusión, pornovenganza, extorsión sexual, vientres de alquiler, esclavitud sexual, ataques con ácido, tortura sexual, esterilización forzada. 

A pesar de esto, durante siglos nuestras ancestras han logrado romper los cinturones de castidad reales y simbólicos. Mujeres de la clase trabajadora, sufragistas, parteras, campesinas, indígenas, afrodescendientes, mestizas con mirada crítica que han renunciado al pacto colonialista, creadoras, madres en busca de sus hijas, jóvenes de la periferia… han resquebrajado poco a poco el pacto patriarcal. 

Ave María purísima, con poder concebida.
(Tribade)

Durante siglos fuimos madresposas, putas, monjas y locas parafraseando a Marcela Lagarde. Durante siglos nos han querido vírgenes, musas, mudas. Resulta que somos seres deseantes, sujetas de derecho, ciudadanas del mundo. 

Queremos perrear, mover nuestros traseros libremente. Nadie tiene que validar nuestra cuerpa, nuestras caderas. Reguetton feminista, dancehall, cumbia villera, música de las favelas, urbes periféricas, ruptura de pacto, emancipación del gueto, movimiento de músicas rebeldes. 

Mujeres apropiándose de su sexualidad, rebelándose a la exotización de sus cuerpos, al usufructo de sus cuerpos racializados, explotados, expropiados. Hoy, cuerpos deseantes, sentipensantes. Su voluptuosidad es un grito de libertad. Y también la inteligencia de resistir desde nuevas formas de organización barrial, social, cultural, sexual, afectiva, económica, filosófica. 

Mi madre tuvo que huir de su pueblo a los 16 años porque  el hombre que sería su esposo, la violentaba de todas las formas posibles, a los 17 tuvo a su primer hijo. Luego de este episodio siguió una historia interminable huyendo del acoso de sus empleadores, vecinos, “pretendientes”, de los depredadores de todos los días. 

En la región semidesértica de Hidalgo, en un pueblo lejano repleto de biznagas quedó enterrada la historia de mi abuela, de mi bisabuela y tatarabuela habitantes de la tierra de los magueyes, el pulque y los coyotes. Mujeres de lengua hñähñú de las que solo tengo una vaga referencia.

Hoy por primera vez deseo descubrir mi árbol, dibujarlo desde la raíz… Quizá sea una biznaga, un maguey… un mezquite. Me atrevo tomar el hilo que me llevará a la gran madeja donde se guarda la historia de mis ancestras. Trazar genealogías críticas.

Silvia Federicci lo ha mencionado en múltiples ocasiones: vivimos una nueva caza de brujas. 

Somos castigadas por el patriarcado por la recuperación de nuestros cuerpos, el cuerpo social, simbólico, histórico y cultural de las mujeres. Dibujemos nuestras genealogías matrilineales, tracemos la ruta, honremos la memoria de nuestras ancestras. Es el momento. 

Invitación:

En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (25 de noviembre) les invitamos a un programa especial en colaboración con Radio Prietas charlaremos acerca de La Cuerpa como Primer Territorio.

Sábado 18 de noviembre a las 14:00 horas por redes sociales de Radio Prietas y Periodistas de a Pie.

 

*Foto de portada: Kimiko Versatile / Foto: Caribbean Dance Vibes | YouTube

 

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Lado B
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