Abordar lo “cotidiano” siempre ha sido una tarea difícil, desde las ciencias sociales hasta en las artes, porque representa el esfuerzo de romper la tendencia natural a dar por hecho que la realidad es ordinaria y por ende se entiende como aburrida; también es difícil porque una vez revalorado, se corre el riesgo de querer poetizar esta realidad para hacerla parecer menos normal.
Así es la fotografía de lo cotidiano, una fotografía que se encuentra en un estado liminal, entre lo ordinario y lo bello. Es encontrar ese punto medio, entre los grises, fuera de la seguridad de los tonos blancos y los negros. Es intentar encontrar la belleza de lo ordinario, y denunciar lo ordinario de la belleza. No son los grandes paisajes, ni lxs modelos más hermosxs, tampoco es presumir la belleza edulcorada de las ciudades y sus calles, ni sesiones producidas de chicas tatuadas en calzones. La fotografía de lo cotidiano es cruda, honesta y descarnada, aunque no por ello carece de forma, sino al contrario, en su forma está el contenido. Es por ello que se necesita una observación aguda y crítica de los colores, formas, lineas, pero también de las situaciones sociales; encontrar los puentes entre la técnica y los flujos sociales, entre las formas y las subjetividades. Y aunque no siempre se corre con suerte para conseguirlo, no se puede dejar de buscar el potencial estético de lo cotidiano.
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*Fotógrafo multidisciplinario; Realizador audiovisual.
Conoce más de su trabajo en página web: vladimirzayas.com; su tumblr: vladimirzayas.tumblr.com o en su cuenta de instagram: instagram.com/vladivarius
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EL PEPO
