Mi familia me gusta así

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M.M. Ma. Teresa Abirrached Fernández

[dropcap]U[/dropcap]n papá, una mamá, dos hijos y un perro es la imagen que la mayoría de las personas recuerda cuando se hace mención a una familia. En ella, el padre es el que trabaja y es el encargado de dar sustento a la familia, es el proveedor y responsable de que no falte nada en su hogar. La mujer, por su parte, tiene el rol de ama de casa y debe realizar las labores del hogar, procurar la sana alimentación de la familia y el bienestar de los hijos, el esposo y el perro.

Si bien este estereotipo de  familia ya no es representativo, en nuestra mente sigue vigente y es la causante de muchas frustraciones cuando comparamos nuestra realidad con ese ideal del siglo pasado, cuando para ser la esposa perfecta (Falange, 1953) se debía ser buena en la cocina y esperar al marido con su platillo favorito, para que cuando él llegara del trabajo encontrara su casa limpia y reluciente y a su esposa radiante y maquillada, pero sobre todo, feliz de recibirlo.

Actualmente, al interior de los hogares se dan nuevas estructuras y formas de convivencia. Hombres y mujeres salen al trabajo por la mañana, tienen intereses, aficiones y obligaciones fuera del hogar. ¿Y los hijos? Ellos también tienen actividades independientes de sus padres y deben aprender a resolver desde los problemas de matemáticas hasta el proyecto de ciencias sin la presencia de la madre para ayudarles.

Según el estudio del Consejo Nacional de Población (CONAPO, 2013) los hombres siguen consolidándose como la mayor fuerza productiva del país. Sin embargo, las mujeres empiezan a ganar terreno gracias a que sus niveles de educación permiten ocupar mejores puestos y tener mejores condiciones de trabajo

Los estilos de vida y  roles cambian y con ellos la estructura familiar. En los años del manual de la esposa perfecta hubiera sido una aberración concebir a un hombre haciéndose cargo de las labores del hogar mientras su esposa se desempeñaba fuera. Hoy es una realidad para el 2.8 de los hogares del país.

Son las 6:30 de la mañana, suena el despertador y hay que levantarse para preparar el desayuno, el lunch, vestirse y llevar a los hijos a la escuela. Esta es una tarea que tradicionalmente es realizada por la madre, pero en la que cada vez más hombres han incursionado con muy buenos resultados.

[pull_quote_right]No importa cómo esté formada la familia, sino la armonía que se da en ella, la comunicación y la confianza para apoyarse tanto en las actividades diarias como en las situaciones emocionales y sentimentales, sin añorar lo que otros viven o tienen.[/pull_quote_right]

Según De la Riva, los hombres se dedican al hogar por tener trabajos con horarios flexibles que pueden realizar desde su casa, porque su pareja gana más que ellos o por desempleo, aunque para algunos es un gusto pasar mayor tiempo con sus hijos.

Los amos de familia es una microtendencia que prueba que la masculinidad se está reinventando. Imágenes de padres vistiendo y peinando a sus hijas ya son cotidianas, lo mismo que su presencia en las juntas escolares o eligiendo el vestuario para el baile de fin de año.

Decía Barney en su canción “mi familia me gusta así”, que las hay de muchos tamaños y ninguna es igual, haciendo alusión a las nuevas estructuras familiares, que desde la década de los 80´s se venían gestando y que han resultado en lo que hoy conocemos y que es normal para todos: Madres y padres solteros que crían a sus hijos sin la ayuda de un cónyuge; parejas que no tienen hijos, y que no desean tenerlos, conocidas como DINKY´s (doble ingreso no niños por sus siglas en inglés).

La vida en familia se desarrolla a través de múltiples combinaciones de forma, funciones y estructura, las cuales varían de acuerdo a situaciones culturales y socioeconómicas que han llevado a las parejas a no desear casarse y buscar alternativas para el matrimonio. Si a esta situación se le suma el creciente número de divorcios, entenderemos el porqué de las familias monoparentales.

Si buscamos una noción de familia moderna, seguramente se tendría que incluir muchas formas de familias y todas deben ser consideradas  normales. Sin embargo, algo que no ha cambiado, es que es y seguirá siendo el núcleo fundamental de la sociedad. No importa cómo esté formada la familia, sino la armonía que se da en ella, la comunicación y la confianza para apoyarse tanto en las actividades diarias como en las situaciones emocionales y sentimentales, sin añorar lo que otros viven o tienen.

En lo personal, hace años que mi familia está compuesta por mis dos hijos y por mí y somos muy felices de tenernos, de despedirnos con un beso y llegar cada día con la ilusión de vernos. No hay una foto con un papá, una mamá, dos hijos y un perro, bueno, sí hay un perro y un gato.

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La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com

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